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Lo extraescolar
Nieves Fernndez
Ay, lo extraescolar! Si tuvi ramos que recordar cmo y cu ndo surge lo extraescolar o extracurricular deberamos remontarnos a os atrs, puede que una generaci n, cuando los mismos profesores jugaban con nosotros a la hora del recreo en esos patios espaciosos que antes parecan calles; por supuesto, sin adoquines ni asfalto. All estaban ellos, aquellos profesores -digo maestros- jugando con sus nios y ni as a todo tipo de juegos, pues para eso se estudiaban y se estudian los juegos an en Magisterio, porque a pesar de que el recreo no ten a nada que ver con las clases, todava se consideraba escolar el tiempo de descanso.
Atr s quedaron tambin aquellas famosas permanenciasí
í³ u horas extras que dedicaban en la escuela tanto el maestro como los alumnos de necesidades educativas especiales o que requeran un apoyo extraescolar determinado, ahora cambiadas a clases particulares y privadas.
Pero aquello para muchos queda tan lejano como la prehistoria de la educaci n. Los horarios de lo escolar de tarde dicen, desde no ha mucho, que son crueles para los nios y es que, dicen que, haciendo la digesti n no se puede rendir como en la larga e interminable maana. Pero, ay!, que ahora que todos parec amos estar casi de acuerdo, hay padres y nios que siguen pidiendo ocio en las tardes por distintos motivos que no es el caso de analizar ahora. Y as , en medio de este embrollo, surge el hecho reciente y no siempre suficientemente discutido de la formacin extraescolar, ociosa y complementaria.
Oferta hay para todos los gustos y bolsillos, aunque antes fuera m s reglada y gratuita. La ofrecen las academias y empresas privadas a muy buenos precios. La ofrecen los ayuntamientos desde hace aos; por cierto, que ahora cada vez menos gratuitas y m s complicadas por ubicacin y caracter sticas. La ofrecen tambin las delegaciones de Educaci n, muy a su manera y no siempre de comn acuerdo con las Asociaciones de Madres y Padres de los colegios de primaria ni con los ayuntamientos.
Ante tanta y dispar oferta, lo que no sabemos todav a, a pesar de algunas pitadas y manifestaciones con globos de padres y nios, es si realmente las quieren los ni os. Les han preguntado a ellos? No olvidemos que son actividades libres y voluntarias. Han preguntado al sujeto de la educacin lo que realmente quiere hacer por la tarde que no sea ver la televisi n o jugar con la videoconsola?
Ms de un padre, profesor, o monitor de ocio y cultura nos llevar amos una sorpresa con las respuestas. A la espera de stas y a la vista de este l o, una de las primeras conclusiones es que el profesor de centros pblicos queda libre de horarios escolares o extraescolares en horario de tarde, y no fue eso lo que nos daban a cambio cuando votamos la jornada escolar continuada, lo cual siempre facilitar la digesti n, al menos, del docente.
Los padres, por su parte solucionan, como pueden a golpe de comedores, nieras, abuelas y academias estos extra os horarios infantiles tan difciles de compaginar con los trabajos. Algunas empresas se frotan las manos ante tanta necesidad de ocio vespertino, mientras los ni os esperan impacientes para ver quin da m s por las tardes y qu tipo de extraescolares caen del cielo o atraviesan cual dulces m gicos su patio de colegio.
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