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Si el Rey cazara a Mitrofán en Estepona, del congreso del PP nos libraría
Raúl Tristán
Mientras los jueces pierden el tiempo, ese del que se quejan tanto les falta, persiguiendo a los viñetistas mártires de la libertad de expresión que tanto gusta este paisanaje conculcar; digo, que en Estepona los alcaldes herederos de los giles marbellíes, e incluso los familiares de apellido tan “colorao” como el partido de su vocacional militancia, se embadurnan los bolsillos con el pestilente barro de billetes morados sobre el que edifican los constructores y promotores de la vergüenza patria.
Y los colegas del PP, pensando en un congreso que se presenta anodino, tanto como la figura de cera que lo representa, Mariano de palo, porque tanta flema gallega “jarta” hasta al más paciente. ¡Ay, Marianico, qué poca sangre corre por tus venas! Sorry, copains, pero es que no soporto a los soporíferos, a los indecisos, a los que temen importunar, a los que por no posicionarse no son capaces ni de abrir la boca, a los que no osan tomar entre sus manos la caja de Pandora por el mero temor a que en un descuido su tapa se les abra.
En tierra española, en ibérico ruedo, en el albero hispánico, en mi casa, señor mío… ¡al toro siempre se le coge por los cuernos!
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