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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Panorama: un poema tomado de la actualidad

Mariano Estrada
Redacción
jueves, 19 de junio de 2008, 09:36 h (CET)
También es un nombre de urbanización. Por las vistas. Y un lugar común como la copa de un pino ¿O no hay en todo pueblo turístico que se precie una urbanización llamada Panorama? Evidentemente, sí. En La Nucía hay tres, como tres soles. Y van juntas al baile.

- ¿A buscar novio?

-Novio, no. Comprador.

Queridos amigos:

En mis frecuentes relaciones con jóvenes y jóvenas de toda edad y condición y de recién contraído matrimonio o a punto de adquirir el estatus equivalente mediante el procedimiento tan al uso de “vivir en pecado”, que viene a ser una forma actualizada y socialmente bendecida del mismo, me he encontrado con una casuística digna de ser contada a las futuras generaciones, en el supuesto de que uno tuviera ganas de escribir sobre estas cosas, que los tiros no van por ahí.

Sin embargo, hay algunos casos que sí merecerían ser escritos, como el de una chica de 20 años que se iba a casar y se compraba un bungalow en términos de paridad con su novio. Me acompañó ella sola, porque él estaba en el curro y no podía asistir al reverencial acto de la visita del tasador, así que hablamos con la soltura de sabernos libres, a la vez que con la libertad de sabernos desconocidos y con muchas probabilidades de no volvernos a ver en la vida, aunque ello pueda ocurrir y de hecho ocurre con relativa frecuencia.

La conversación en sí no tiene mayor interés, salvo en un punto. En cambio, la chica sí lo tenía, pues era realmente una monada. Como es lógico, hablamos de matrimonio y, en un momento dado de la conversación, yo le dije lo que tantas veces he dicho: “Mira, está bien que os gastéis el dinero en una vivienda, porque es una inversión y una forma de ahorro. Con ello podéis incluso salir gananciosos. Pero no gastéis nada en convites, porque la separación está a la vuelta de la esquina”. Naturalmente, esto se lo dije de una forma jovial, de modo que, teniendo sentido del humor, pudiera interpretarse como una broma. Pero ella no le puso el matiz y lo entendió exactamente como quería. O sea, literalmente. Así que respondió, con no poca sorpresa para mis oídos:

- No, si yo ya sé que no me caso para toda la vida.

Pero éste no es el caso más heavy. El caso más heavy empezó con la compra de otro bungalow, en el que, por cierto, los solicitantes se gastaron una pasta gansa: Porcelanosa, El Corte Inglés, Jacob Delafon… Total, que se fueron de viaje de novios y, al regresar, tuve que actualizar la tasación del bungalow porque se lo quedaba el marido, un marido de corta duración: un mes escaso. Al mes siguiente, fui requerido de nuevo, porque ella se compraba una vivienda unifamiliar aislada. Vamos, lo que vulgarmente se llama un “chalé”, sin “t” repercutida y llenando mucho la boca. Nuevo novio, nueva adquisición, un peldaño más en el estatus. Supongo que llegaron a buen puerto, pero esta suposición es mayormente un deseo tan particular como el patio de la casa que se compró, que no lo tenía. No he vuelto a saber nada de ella. De la novia. Pero yo me he quedado con su cara y sé donde presta sus servicios, si es que sigue prestándolos a estas alturas.


Que saquen moraleja
de aquí los tontos,
que intuyen en lo ajeno
lo suyo propio.


PANORAMA

Del arrobamiento amoroso
a la desnuda realidad,
independiente, libre,
autónoma, heterónima
separatista.

Cada vez que te veo
se desmorona el orden
racional de mis preferencias
y, lo que es más difícil de creer,
de mis responsabilidades.
La gravedad se desvirtúa,
la conciencia se reblandece,
la seriedad se acerca
llanamente a la risa.

No sé, las cosas son
más simples, más ligeras,
menos altisonantes y dramáticas.

O así era hasta ayer (Recuerda
que tú ni me mirabas).

El problema es que ahora,
cuando tus ojos se han rendido
a mis desesperados empujones,
ya no tengo interés en tus palpables
y muchos atractivos,
sino que, muy contrariamente,
me posee un remanso de indolencia.

Ante este panorama docilón,
volátil e insatisfactorio,
no me ha quedado más remedio
que volver a la seriedad.
¿Cómo? Juntando para siempre
nuestras graves y tercas
responsabilidades.

No tardaremos mucho en separarnos.

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