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Gloria y miseria en un instante

Rodrigo Gil-Sabio
Rodrigo Gil
martes, 17 de junio de 2008, 01:16 h (CET)
Dicen que el fútbol tiene estas cosas, pero ¡caray! la forma de descender del Cádiz ha sido una de las más crueles de la historia. De esas que recuerdan a un Atlético de los 70 que tuvo la Copa de Europa en sus manos; a un Juanito festejando una Liga en Valladolid y Zamora rematando de cabeza para ejecutar a los blancos; a un Depor perdiendo un título por aquél penalti de (quién más da, Djukic); o a este Cái que se va al pozo de la Segunda B tras una pena que fue máxima en el último segundo del Rico Pérez y tras el que Abraham Paz y una ciudad entera quisieron morirse allí mismo.

¡Qué drama en la Tacita! Lo mismo que en la Eurocopa, con partidos de infarto que se deciden en el último instante, como en Suecia-España del amigo Mara-villa, o la increíble pasión turca de Nihat ante los checos: perdían 2-0 a falta de 15 minutos y dos goles en un instante provocaron la histeria total en Estambul y ciudades adyacentes.

Tremenda, sí, esta especie de ‘suerte de varas’ que hace que el fútbol sea diferente, sublime. Por eso engancha en todo el mundo –menos en Asia, donde no logro comprender como los chinos son unos fanáticos ruidosos de los saltos de trampolín y cuando juegan a la pelota sólo son capaces de agitar la banderita-, por eso nos volvemos a enganchar a España aunque sea en el minuto 92.

Pero claro, pronto llegará el temible partido de cuartos, donde la línea que separa la gloria o la miseria la puede marcar un contragolpe, una infortunio o un penalti en el último minuto. Por eso es tan importante que, ocurra lo que ocurra, España no se vea las caras con la campeona del mundo, Italia, única selección capaz de pasar una fase con un par de puntos, desesperarte en cuartos y luego levantar un título.

La Francia post-Zidane, como que me da igual: no están demostrando nada en la Eurocopa y deberíamos vengarnos perfectamente de la afrenta de Alemania. Y Rumanía, cuidado, que tiene el mejor eje defensivo del campeonato con un Chivu que es lo más parecido a un pit-bull con ganas de carne fresca.

Bueno, la suerte está echada, aunque yo no creo en la suerte en sí misma, sino en la mala suerte del contrario, que no es lo mismo. A estas alturas del deporte, el fútbol español debe dar un paso al frente y seguir la senda de los Nadal, Gasol, Alonso, el baloncesto, balonmano, waterpolo, natación, atletismo, motociclismo,…

Y si esta Eurocopa no podemos ganarla, dejémosnos ya de Mundiales, Eurocopas, Champions y morsergas, y pensemos en Madrid 2016. Al fin y al cabo, el último título de selección ‘absoluta’ lo ganamos en Barcelona 92 a Polonia con los Cañizares, López, Luis Enrique, Guardiola, Kiko y compañía. ¿Se acuerdan? Muy bueno aquello, pero yo me quedo con el 12-1 del España-Malta con Gordillo y el Poli Rincón. Aquél fue nuestro inalcanzable techo en el fútbol…

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