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Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Eres la razón de mi vida, Tina

Ángel Sáez
Ángel Sáez
martes, 17 de junio de 2008, 01:13 h (CET)
Mi vida:

Hoy, lunes, dieciséis de junio de 2008, “Bloomsday” (ergo, ¡muchas felicidades, gemelas Nieves y Amparo!), he llegado más tarde de lo habitual a la biblioteca pública de Algaso, apócrifa capital de la ribera ibera de Navarra, porque he estado leyendo “Desde el jardín”. Me faltan cinco páginas (mejor dicho, folios) apenas para terminar la novela. Tiene cosas de “El criticón”, de Baltasar Gracián. En algún aspecto, es una versión del mito de la caverna, de Platón (eso sí, puesto al día). Creo que es inverosímil en varios episodios (concretamente, en los que versan sobre la sexualidad apagada de Chance –ésta va en los genes-), pero tiene elementos, facetas y matices salvables; sobre todo, los que guardan alguna relación con esa frase que predica que “uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios”.

¡Menudo “epistolón”, cariño!

Pues yo también debo agradecerte otro rimero de favores. Porque tú, asimismo, me has dado a mí ganas de vivir, Tina. Y de Amar. Y de compartir mi vida contigo, sea donde (decidamos que) sea. A mí sentir que me amas me renueva (por dentro y por fuera). A mí no me importó, pero me importa e importará un bledo lo que opinen los demás. A mí hacer el Amor contigo me va a dar, amén de alegría, cuerda; y nos va a suministrar a ambos información preferente y privilegiada, o sea, de primera mano, para escribir una novela que tendrá como trasfondo nuestro inconcuso y apodíctico Amor. Vamos a darles una lección a cuantos opinan que no hay posibilidad ni tiene futuro una relación como la nuestra. Además, firmaremos juntos la obra. Vamos a abrir una brecha en la historia de la humanidad con nuestro Amor verdadero, sincero, auténtico. Tiempo al tiempo.

Normal. Te despiertas porque eres (sigues siendo) madre. Ninguna (sea tal o retal, quiero decir, doblemente madre, abuela) deja de serlo mientras vive. Sé que a mí (los ratos de cama y sexo, que, al principio, por los ardores inusitados, capaces de canalizarse o ser canalizados, serán muchos –tú decidirás y pondrás límites o mi propia anatomía se encargará de decir basta; porque mi voluntad estará dispuesta a cualquier hora del día y de la noche, me temo-), si algún día caigo enfermo, también me cuidarás, pero estoy persuadido de que no lo harás como lo hiciste, haces y harás con un hijo tuyo.

Probaré las empanadas y paellas que me hagas, contengan los ingredientes que sean. Sé que me las cocinarás con el mismo Amor y cariño que me demuestras a cada rato.

Mientras no haya una implicación estrecha y completa entre la familia y la escuela en la auténtica educación, ésta resultará coja, manca, tuerta. Perdona la simpleza, pero es lo que creo a pie juntillas, de veras. Porque educar bien exige mucho esfuerzo y dedicación. Sacrificios (y no pocos), en suma. ¿Se está dispuesto a ello, a renunciar a tiempo de ocio para lograr una buena educación? Ahí está la madre del cordero, la oveja (la abeja, sí, lleva aguijón).

Si quieres verme feliz, con despertarme y tenerte al lado, tras haber hecho contigo el Amor la noche anterior, sobra.

Sé que me gustas (pienso que tienes el cuerpo justo, pintiparado, para que yo caiga en la falta –que no pecado- de la carne) un montón; y que me vas a petar aún más, porque sé que te amo eviternamente. Ardo en deseos de poder demostrárselo cuanto antes al mundo entero.

Creo que no podré sobrevivirte, Tina. Lo hilo de esta guisa porque lo tengo como lo veo, así de claro. Deseo estar contigo siempre. Sé que tú eres la mujer de mi vida. Por eso insisto tanto, una y otra vez, en que quiero ser tu esposo.

Ya ves. Hasta el horóscopo chino viene a corroborar lo que ya sabemos; a decirnos que somos compatibles. Yo hace mucho tiempo que asumí que somos almas gemelas, medias naranjas. En mi cabeza sólo estás tú, como íngrima mujer con la que voy a hacer el Amor. Por cierto, que el citado hosróscopo parece haberme hecho una radiografía casi exacta de mi personalidad. Rata y tigre, menudo tándem, sí, querida. Una unión que devendrá grata, tire por donde tire.

Espera tu llamada de las 13.10 quien te ama con pasión impensable, mas deseada y deseante, tu

Félix Unamuno.

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