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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La huelga del transporte: la última lucha romántica

Mario López (Madrid)
Mario López
martes, 17 de junio de 2008, 01:36 h (CET)
Después de haber escuchado con suma atención a unos y a otros, he llegado a la conclusión de que el problema de los transportistas se va a resolver como tantos otros: las grandes compañías devorarán a los trabajadores autónomos. Lo mismo ocurrió hará unos veinte años con la irrupción de las grandes superficies que acabaron con cientos de colmados familiares. Es parte de la globalización. El capitalismo, para conseguir el máximo provecho con el mínimo esfuerzo, utiliza la deslocalización cuando ello le es posible, llevando su producción a países donde los salarios son el chocolate del loro y los gobiernos tercermundistas que los tiranizan garantizan a los empresarios la paz social. Pero cuando esto no puede ser, cuando se necesita al trabajador en el país de origen, como es el caso de los dependientes o de los transportistas, la solución consiste en hacer inviable la actividad autónoma del trabajador y engullirle en una multinacional que le va a imponer el mínimo salario posible y la absoluta sumisión a los dictados de la empresa.

Las grandes compañías del transporte, como no ha de extrañar a nadie, ya han firmado la paz con el Gobierno. Los trabajadores autónomos siguen en lucha. Quizá sea la suya la última batalla romántica que se libre en nuestro planeta en defensa de un mundo libre y justo, en defensa de una sociedad de ciudadanos. El capitalismo, con las armas del neoliberalismo y la globalización, está consiguiendo que los ciudadanos volvamos a ser vasallos. Ayer lo éramos de los reyes y hoy de los oligopolios. El sistema democrático que hoy impera no es sino el perro guardián del sistema oligárquico que nos gobierna. Como dijera Franco, todo está atado y bien atado. Tras esta triste reflexión sólo me queda decir, con todo el dolor del alma, que ya no me siento demócrata y que añoro el comunismo.

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