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Un fuera de clase
Álvaro Calleja
Alejandro Valverde va a llegar al Tour de Francia en un estado de forma excelente y ya lo está demostrando estos días en la Dauphiné Libéré.
El murciano comenzaba este año con un cambio en su planificación, con el objetivo de ahorrar fuerzas para conseguir sus principales metas, que no son otras que el Tour de Francia y los Juegos Olímpicos de Pekín. Para ello, el ciclista del Caisse d´Epargne redujo su participación en las primeras carreras de la temporada, y lógicamente esto suponía llegar al tríptico de las Árdenas con menos posibilidades que en años anteriores. A pesar de todo, Valverde fue protagonista en las dos que disputó. Salió victorioso de la Lieja-Bastogne-Lieja y fue tercero en la Amstel Gold Race.
Espero que con esta nueva estrategia pueda coronarse el próximo 27 de julio en París como el sucesor de otro grande del ciclismo, Alberto Contador, en el palmarés de la ronda gala.
Pero antes de que el Tour de Francia de el pistoletazo de salida tenemos un gran aperitivo, que comenzó el pasado domingo. De momento, el balance de Valverde es muy bueno en esta última prueba de preparación de cara a la carrera francesa. El corredor español se encuentra primero después de dar un verdadero recital en todos los terrenos, demostrando que es el ciclista más completo de la actualidad.
Ha ganado dos etapas, una al sprint y la otra en una cronoescalada de 31 km. En la primera lo consiguió ante gente muy buena en esa especialidad, como Thor Hushovd, y la segunda contenía dos puertos, que hacían que no fuera la más adecuada para su estilo, pero echó mano de su clase y protagonizó una gran victoria.
Todavía restan dos jornadas para que termine esta edición de la Dauphiné Libéré, y en ellas, Alejandro Valverde y todo su equipo deberán defender el maillot de líder en dos días muy duros. Tendrán que subir, entre otros, la Croix de Fer, el Granier, el Cucheron y el Col de Porte.
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