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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El hoyo se hace grande, pronto será una sima

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 12 de junio de 2008, 23:09 h (CET)
Que el poder desgasta se puede considerar axiomático. Que el poder corrompe también. Pero lo que, de ninguna manera, puede ponerse en tela de juicio es que la utilización continuada del poder puede llegar a fabricar callos en las conciencias de los políticos y verdaderos tapones en sus oídos, que les impiden que las voces de la ciudadanía logren traspasarlos. Que el señor Rodríguez Zapatero se ha convertido en un verdadero especialista en el funambulismo y que se balancea como nadie en el fino alambre que le sostiene sobre el abismo de esta catástrofe que se ha desplomado sobre España en forma de recesión económica; es algo que ha conseguido admirar a propios y extraños. No obstante, este ejercicio entraña sus peligros y todos sabemos que un solo paso en falso puede desequilibrarle, hacerle perder la pértiga de su credibilidad ante los españoles y precipitarlo a la sima del descrédito y la estigmatización.

En varias ocasiones hemos hecho referencia a los posibles efectos de una situación económica adversa en la masa de votantes. Es fácil retener las voluntades cuando los vientos son favorables y la nave se desliza con suavidad sobre una mar lisa, pero, cosa muy distinta es cuando el capitán se debe enfrentar a la tempestad y los pasajeros empiezan a sospechar que sus vidas dependen de alguien que no tiene la pericia para conducirles sanos y salvos a puerto. Es evidente que el señor ZP hace meses que está dando palos de ciego, intentando convencer a quienes lo votaron de que en España no está pasando nada; que somos capaces de superar una crisis sin salir trompicados por su causa y que los primeros envites que ya hemos percibido y que, cada vez, se muestran más preocupantes y generalizados, sólo serán pequeños baches temporales.

El hecho constatable es que ya llevamos casi medio año de dificultades económicas, que miles de pequeños empresarios y profesionales se han visto obligados a cerrar sus empresas o despachos y que, el desempleo en el sector de la construcción y en otros sectores dependientes de ella, cada día se hace más evidente por mucho que, desde el ministerio de Trabajo, se intente camuflar con distinciones entre solicitantes de empleo, aquellos que están haciendo cursos de adaptación y los que se quedan sin trabajo. Al fin y al cabo es gente que no tiene ocupación y que debe vivir a costa de las subvenciones que les da el Estado. Cada vez son menos los que se ganan la vida trabajando, produciendo riqueza y enriqueciendo el país y, cada vez, son más los que viven a costa de los impuestos de los demás, sea en calidad de funcionarios o como políticos o como desempleados, pero todos con la característica común de no contribuir en nada al Producto Interior Bruto del país. Y ante una situación tan difícil, el Gobierno no ha tenido otra reacción que intentar negar en todo momento la evidencia de la crisis. Todavía peor, cuando se ha visto acorralado por las cifras, abrumado por la realidad y contradicho por toda la comunidad económica, integrada por los países desarrollados, el FMI y el BCE; se ha limitado a culpar a los demás de lo que ocurre y a negarles capacidad para hacer predicciones.

Pero, por desgracia para el señor ZP, ya están empezando a cosechar los frutos de una política basada en el engaño, la falta de rigor y efectividad y la incapacidad de los gestores políticos. Veamos lo que ocurre con los inmigrantes, aquellos que Caldera regularizó imprudentemente y que tenían que ser la salvación del país; pues ya hay más de 270.000 de ellos en paro y, todavía no sabemos cuántos hay, de los que están en situación de ilegalidad, que deambulan por nuestro suelo mendigando o robando para subsistir. Hemos cosechado con nuestras cacicadas que desde Bruselas se nos haya llamado en varias ocasiones al orden y, últimamente, se nos han abierto tres expedientes por saltarnos las normas comunitarias. La crisis, ¿ recuerdan ustedes cuando decían que en España no nos afectaría?, pues vean ustedes lo que está ocurriendo con la venta de coches que ha descendido vertiginosamente ( un 24% sólo en mayo); observen la situación de las fábricas de electrodomésticos en plena crisis de ventas; fíjense en los agentes inmobiliarios o promotores de la construcción en paro y abocados a la ruina; atiendan a los aumentos indiscriminados de los precios de los artículos básicos y de primera necesidad en escalada constante y sin que nadie meta mano al enriquecimiento injusto de los intermediarios. Se habla de que España entrará en recesión el tercer trimestre de este año (algo evidente si se confirma un crecimiento inferior al 2%) y se espera que la construcción enviará al paro a 400.000 trabajadores directos más, a lo que habría que añadir los que indirectamente se vieran afectados.

Y a todo esto el señor ZP todavía da largas al tema anunciando medidas para este mes que, para él, van a contribuir a mejorar la situación. ¿Cuáles señor Zapatero? ¿Serán más de lo mismo? Porque si todo lo que se le ocurre es continuar vaciando las Arcas del Estado para subvencionar a empresas que no tiene ninguna viabilidad para continuar subsistiendo, si va a continuar endeudando al país, buscando apoyo económico en la banca extranjera o pretende que España reaccione aumentando la obra pública; lo primero que tendrá que explicarnos es, ¿con qué respaldo económico cuenta usted para hacerlo? El superávit, con los 6.000 millones que va a destinar al pago de los famosos 400 euros (que no van a cobrar todos los españoles), confirmado por el señor Solbes, va a desaparecer por completo. Si pensaba en el crecimiento que el señor Solbes anunció cuando presento los PGE al Parlamento (superior a tres por ciento) ya puede usted empezar a preocuparse porque, salvo usted y el Vicepresidente del Gobierno, ya no hay nadie que sueñe en que alcance el 2%.

Yo me pregunto. Una pregunta retórica por supuesto. ¿Si el país sigue a este ritmo de destrucción de empleo, de cierre de industrias, de incremento del gasto público y de disminución de recaudación por IRPF o IS, incremento del euroíbor y del coste de las hipotecas (ya vamos por los 1.000 euros anuales de incremento promedio); cómo, diablos, se las van a arreglar para pagar todo lo que han prometido a los ciudadanos? O ¿harán caso omiso y continuarán favoreciendo a Catalunya? ¿A quién van ustedes a dejar en la estacada? Sería muy conveniente que aclararan a los ciudadanos de a pie, a estos que ustedes desde su altura desprecian, ¿qué, puñetas, van a hacer ustedes para sacarnos del atolladero?

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