Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Dislates de nuestra vida política

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 10 de junio de 2008, 22:47 h (CET)
Es para maravillarse, si es que nos quedara todavía la facultad de hacerlo, la forma en la que los miembros de este gobierno, que nos ha dado el señor ZP, tienen de confundir a la clientela y sumirla en la más completa perplejidad; valiéndose, para ello, de un juego que, no obstante, a la vista de las encuestas que nos sirven desde el CIS, les da resultados verdaderamente satisfactorios para sus aspiraciones de perpetuarse en el poder. Se trata de que, mientras un ministro hace unas declaraciones dando cuenta de una medida determinada, sale otro de ellos dando una versión completamente contradictoria. Lo practicaron en la anterior legislatura y, por incomprensible que nos pueda parecer, la siguen practicando con éxito en lo que llevamos de esta.

Así hemos tenido ocasión de comprobar que mientras el señor Sebastián, ministro de Industria, Comercio y Turismo, nos anunciaba un llamado plan Vive, cuyo objetivo era sacar de la circulación los coches con más de quince años de uso, un remedo del antiguo y caducado plan Prever (cuyas ayudas procedían de Hacienda); el señor Solbes, Vicepresidente Económico del Gobierno, ha afirmado, sin el menor empacho, que no había destinado de las arcas del Estado ni un solo euro para tal iniciativa. La consecuencia ha sido que se ha tenido que acudir a una línea de financiación por medio del ICO y que todo va a quedar en una ayuda de unos 333 euros destinados a la ayuda, para comprarse un nuevo vehículo. No creo que esta medida sea precisamente el motor que se necesita para animar a la gente, en este tiempo de crisis y de inseguridad respecto al empleo y el encarecimiento de la vida, para decidirse a cambiar de coche. Pero el juego entre ministros está servido.

Otra demostración de la forma con la que actúa el Gobierno ha sido, sin ninguna duda, esta pantomima con respecto al trasvase de aguas del Ebro a Catalunya. Lo de la Parrala en comparación con los vaivenes que ha dado el asunto de Madrid a Barcelona y viceversa, se queda en una simple anécdota; las continuas declaraciones, rectificaciones y desmentidos que dentro del Tripartit, fuera de él y desde el Gobierno central se han producido, podrían llenar un tomo del tamaño del Quijote, escrito con un tipo minúsculo de letra; pero todo ello quedaría reducido a una filfa si tuviéramos que valorar la cantidad de millones que se han invertido en esta operación para que todo, al final, se quedara en agua de borrajas. Lo que puede que sí suceda es que, de toda esta parafernalia, toda esta dislocada serie de parches y contraparches, todo este juego descarado de intereses políticos que han actuado por encima de los intereses de los ciudadanos, al final, como colofón a tanta insensatez y castigo para quienes votaron al actual ejecutivo y los separatistas catalanes, va a concluir en que de nuestros impuestos se han gastado más de 22 millones de euros para traer agua del Ródano a Barcelona que, en definitiva, no han servido más que para tirarla de nuevo al mar. Por si no bastara, se nos anuncia que, probablemente, a los españoles nos pueda costar otros 8’5 millones de euros la derogación del trasvase acordado. ¡Una delicia para la sufrida ciudadanía!

Por otra parte, mientras que, desde Bruselas, nos abroncan por no cumplir debidamente con la normativa comunitaria, se nos pone de cara a la pared, con orejeras de burro, por no hacer bien los deberes que se nos encomendaron y nos amenazan con llevarnos ante el Tribunal de Justicia de la UE por ser malos chicos ( tres expedientes nos tienen levantados); en España, esta España desconocida y demacrada que nos están dejando los separatistas en colaboración con los socialistas; nuestra principal preocupación, el objetivo fundamental de las agendas de determinadas autonomías, es aprovecharse de que la oposición está en plena revolución ( las guillotinas robespierranas de Rajoy cortan cabezas a la velocidad de un comedor de pipas) para acabar de una vez con la lengua española, el castellano, sin darle la menor importancia a lo dispuesto por la Constitución de 1978, a la que dan por fallecida y enterrada en el sarcófago dispuesto al efecto en el cementerio de la Historia, donde ya le precedió la Pepa, la Constitución de 1812. Galicia y Baleares se están esmerando en superar a Catalunya en tan eficaz empeño, sin que los inútiles esfuerzos del TSJC, tengan la menor posibilidad de surtir efecto ante la declarada rebeldía del poder político contra lo que, en otro tiempo, se calificaría el Estado de Derecho.

La vergüenza de toda esta historia de la represión del castellano, en mi tierra natal, las Baleares, es que está promovida por una minoría que, por arte de las matemáticas electorales, ostenta el poder representando a una parte irrisoria del electorado balear. Esta facción, formada por un grupo con importantes intereses empresariales y rodeado, desde hace años, de una aureola de corrupción; son los que, apoyados por los inevitables separatistas de siempre –que primero se mostraron contrarios a la colonización catalana y ahora han caído bajo las garras de la ERC que no sólo les ha hecho traicionar sus anhelos independentistas, sino que incluso los ha hecho renunciar al dialecto mallorquín – se han plegado a entregarse a la lengua catalana, que pretenden imponer, aunque sea a la fuerza y con coacción, a toda la ciudadanía Balear. Pues bien, ha tenido que ser un caballero de una compañía aérea internacional, Air Berlín, el señor Joachim Hunold, quien nos ha tenido que sacar los colores a la cara, al denunciar valientemente que: “Hoy el castellano no es una lengua oficial”. La consecuencia de esta declaración no se ha hecho esperar. Usando el más clásico y furibundo estilo stalinista, la influyente “Plataforma per la llengua” ha anunciado que “se ofrecerán a los ciudadanos otras opciones de vuelo” para boicotear a la compañía alemana. Una muestra de la democracia que impera en nuestro país. Este statu quo, si Dios no lo remedia, puede, en muy poco tiempo, dar al traste con cinco siglos de la unidad del Estado español. ¿A quién le correspondía velar por ella? Por lo visto, a nadie.

Noticias relacionadas

El huracán Florence expone la dura realidad de la desigualdad en Estados Unidos

El huracán de categoría 4 avanzó a una velocidad de varios kilómetros por hora inundando las Carolinas estadounidenses

La Cataluña imaginaria y autosuficiente de los separatistas catalanes

“La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Los hombres que carecen de humildad o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo” Paulo Freire

Dos debates, dos Españas

La crispación general y el estilo bronco, zafio y chulesco del diputado Rufián representaba el nivel de descrédito que ha alcanzado el debate parlamentario

La distopía del Máster Casado

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris