Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Ana, una oportunidad para el silencio

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 9 de junio de 2008, 07:20 h (CET)
Las semanas pasan y seguimos con el triste ¿culebrón? de Ana Obregón y allegados. Conocí a Ana cuando ella tenía 17 años e iba cogida de la mano de Miguel Bosé, Miguel cantaba “Ana” y la Obregón, delgadísima, con pelo negro y ondulado y el pecho pequeño y bien formado hacia “juego” con aquella Ana, incluidas sus largas y enjutas piernas. Iba con Miguel Bosé, él era el que empezaba a ser conocido y ella era una chica guapa que pasaba por ser la novia de....Ana hablaba poco o casi nada, lo que si expandía a diestro y siniestro era una espléndida sonrisa que hacía chispeante su mirada y se le acentuaba ese hoyuelo que aún conserva. De Miguel Bosé sabemos el resto, es un hombre importante en el mundo de la música y de su vida privada, una vez resuelto ese noviazgo con la Obregón, nunca más se supo nada de nada. Todo lo contrario de nuestra más “fantástica” actriz, bióloga y añádanle todos los adjetivos y sustantivos que quieran pues seguramente todos cuadran con su forma de ser y de actuar e incluso, ya hilando fino, a su forma de sentir. Para desgracia de todos estas últimas semanas el nombre de Ana Obregón, el de su familia y el del presentador Jaime Cantizano están en todos los medios de información y no precisamente porque Ana tenga un nuevo novio, más guapo y más joven que el propio Cantizano o porque Ana tenga problemas con su peluquero o con el servicio o con su próximo viaje a Miami o porque no está de acuerdo con algo que ha dicho su ex Dado Lecquio y padre de su hijo. No, eso son minucias, las minucias a que nos tiene acostumbrados Ana y que forman parte del personaje mediático que a ella tan bien le va por mucho que se queje. Ana es de las que fantasea y miente mucho, pero hasta hoy que sepamos lo había ejercitado de una forma tibia, juvenil, como los trajes que viste normalmente y a tono con el festival de los “paparazzi” que la persiguen muy a su pesar y gracias Dios mío, piensa Ana, a pesar de sus protestas.

Hoy nos ocupa un tema muy peligroso que está en manos de la justicia y que supuestamente incrimina a la actriz en una petición mafiosa para “asustar” al presentador Jaime Cantizano por un hecho relacionado con el programa “En Antena” desaparecido de la parrilla de Antena3 TV y en donde, presuntamente, se hablaba de su hijo de trece años. En este programa se hizo una encuesta entre los televidentes para que votaran mediante sms si querían o no ver al hijo de Ana a calzón quitado, naturalmente esto ha servido a la polifacética bióloga para asegurar que tuvo un “calentón” cuando por teléfono y mientras hablaba con uno de los empleados de su seguridad insultó y amenazó a Cantizano. Un “calentón” algo tardío ya que la conversación telefónica tuvo lugar tres días después de que se emitiera el programa, por cierto, Antena3 dice que nunca se hubieran emitido las imágenes del hijo de Ana al tratarse de un menor.

Estos son los hechos que se explican, personalmente me parece que si son verdaderos estamos ante un asunto muy grave y alejado de esa personalidad juguetona y, si se me permite, frívola que tenemos de Ana. Ella no ha callado, ha hablado para una publicación mediante una entrevista concedida a Lecquio, a quién ella misma elevó a los altares de personaje público, y bien que lo aprovechó el italiano que desde entonces vive de la sopa boba conseguida a la sombra de la Obregón. Poca credibilidad, por no decir ninguna, nos puede ofrecer Ana en esta entrevista donde el entrevistador desconoce las más elementales normas del periodismo y en la que ambos, entrevistador y entrevistada, han olvidado que existe una cosa que se llama ética, aquí los únicos que han salido ganando han sido los avispados editores que saben que poniendo en sus páginas a un “famoso” en lugar de a un periodista su tirada se multiplica. Ya saben ustedes que nuestra bióloga presume también de actriz y ahora ha rodado un par de capítulos de “Hospital Central” en los que hará el papel de su vida ya que hará de si misma, de bióloga, nunca se había visto montar una rueda de prensa para anunciar la presencia de una actriz en tan sólo un par de capítulos, pero como nunca es tarde esta vez se ha hecho así y una vez más los informadores hemos tenido que ver cómo era pisoteada la libertad de expresión por parte de Ana al prohibir expresamente la presencia de los periodistas de dos programas, ¡por favor¡,¿qué dice a esto la Asociación de la Prensa? y ¿los Colegios de periodistas?, más, todavía más, ¿era necesaria esa rueda de prensa si iba a ser la presencia de Ana solamente en dos capítulos? O es el momento, dado el caso, de apuntarse al tirón de la manera que sea y a cualquier precio, de aprovecharlo todo y montemos una rueda de prensa para que Ana siga tirando de su “fantástica” imaginación.

Quién calla es Cantizano, y me parece que es lo que debería hacer Ana, ella ha dicho que no debemos olvidarnos de sus años de trabajo, claro, los que estamos capacitados en la información nos acordamos de todos y cada uno de sus trabajos y sabemos que Ana jamás podrá ignorar que los presentadores y presentadoras de programas en este país firman contratos de trabajo y esos contratos son muy estrictos y en algún apartado, ese punto siempre existe para el más grande y para el más chico, dice que hay que acatar las directrices del programa y su línea editorial, si no se hace así la puerta está a la vuelta de la esquina y uno, una, se queda sin trabajo, Ana que triunfó años en “¿Qué apostamos?” donde al final del programa algunas veces se duchaba, supongo que sabe muy bien de contratos y si ella no los controlaba al menos sabía lo que tenía que hacer, pues bien, nunca debe decir que un presentador siempre puede negarse a decir o hacer algo. Eso no es así y la gente no puede dejar en el camino oportunidades por no querer hacer algo, eso forma parte de un trabajo estricto, te guste más o menos y todo el mundo quiere comer tres veces al día. La gente tiene familia, la gente tiene que pagar letras, la gente tenemos que vivir, con poco o con mucho, y no es fácil, por lo tanto, seguir, a veces, las directrices de un programa.

Me he preguntado estos días si Ana Obregón encontró que “En Antena” le habían faltado a su hijo, ¿por qué no acudió a los Juzgados en lugar de acudir presuntamente a su supuesto guardaespaldas? ¿por qué? El cerebro sirve para pensar y pensar en positivo, el vaso medio lleno no medio vacío y hablando las personas llegan a acuerdos, no con puñaladas sucias y traperas. Este tema ha llegado demasiado lejos y Ana estaría mejor si dejara todo en manos de personas que saben de leyes, que saben de la vida, la justicia es algo muy serio, tanto como el trabajo de periodista. Aquí, ciertamente, todos tenemos que hacer un examen profundo y serio, la vida vale la pena vivirla con la libertad que se nos da y nadie puede interferir en nuestras vidas si no es la justicia, el periodismo es una profesión muy arriesgada, es sabido, pero si todos nos sentamos y ejercitamos nuestro trabajo de verdad todo iría mucho mejor, incluso si las empresas ganaran menos dinero y en el momento de encargar un guión o hacer un “timing” tuvieran en cuenta contenidos de verdad y sin el fantasma del “share”, veamos qué pasa cuando alguien nos diga, porque lo ha constatado, que lo del “share” no es tan certero ni león tan fiero como lo pintan.

Ana ha lanzado al vuelo su bandera de madre. La suya, su madre, ha callado, es una señora la madre de Ana y la madre de Jaime no ha dicho ni mu. Estoy hablando de madres, cada una sufre, imagino, a su manera, pero hay que ver que la única de la que hubiésemos esperado la discreción y el señorío enarbola su bandera de norte a sur y tiro porque me toca, vale, es su manera, pero sus maneras que tanto la han significado y han hecho de ella un personaje a veces divertido, a veces patético como en este caso. Le aplaudiríamos desde aquí un silencio elegante y que deje hablar a la justicia.

Noticias relacionadas

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío

La inclusión como camino: hacia una construcción de la “diversidad inteligente”

La fórmula debe ser la inclusión como camino del desarrollo

El acto de leer

Dignifica y al dignificar permite que las personas vuelen
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris