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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El profesor Franz de Coopenhague un “tapado” del PSOE

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 7 de junio de 2008, 23:20 h (CET)
No hay duda de que en esto de promulgar leyes, decretos y disposiciones de toda índole los señores del PSOE y concretamente el gobierno del señor Zapatero, se llevan todos los honores. Hasta ahora no había tenido ocasión de averiguar las causas de esta prodigalidad en vendernos ideas nuevas, en sacarse de la chistera tantas sorpresas y en mostrarse tan fecundos en esto de cargarse lo ya construido para edificar sobre los mismos cimientos verdaderas caricaturas de aquellos que han derribado; pero ya he desentrañado el secreto: tienen un pacto secreto con el ilustre profesor Franz de Copenhague de nuestro inolvidable TBO.

Así nos hemos encontrado que, sin encomendarse ni a Belcebú ni a Mefistófeles ( ya sabemos que con los socialistas no cuadra lo de “ a Dios o a la Virgen”) en cuanto los socialistas subieron al poder, además de procurar enchufar al mayor número de sus correligionarios en el funcionariado del Gobierno y de las autonomías, y de proporcionar sendas poltronas a todos aquellos que forman parte de la corte del señor Zapatero; lo primero que hicieron fue arramblar con todas las leyes que para ellos eran “franquistas”, empezando por la Ley de Educación y el Plan Hidroeléctrico Nacional y pusieron a trabajar a marchas forzadas a los “sabios” del PSOE ( no confundir con los que importaron del extranjero para inventarse una nueva Historia de España con la excusa de la famosa “Memoria Histórica”) para que exprimieran sus meninges y pusieran en marcha un ramillete de nuevas disposiciones que causaran sensación entre la expectante ciudadanía, sedienta de beber de la sabiduría de sus nuevos gobernantes.

Y así, de los fieles discípulos del famoso profesor Franz de Copenhague, fueron surgiendo el ramillete de disposiciones con las que nos han obsequiado el señor ZP y sus acompañantes en el gobierno. Una de ellas fue la que se promulgó hace unos dos años (14/12/2006), la Ley de Dependencia, por la que se promovían ayudas para aquellas familias que tuvieran a su cuidado personas discapacitadas. Cualquier otro gobierno, antes de promulgar la Ley, se hubiera asegurado de tener medios y dotación económica para sostenerla, pero España it’s different y para unos progres, ansiosos de demostrar su preocupación por los desvalidos, era más importante promulgar la ley que saber como se las arreglarían después para ponerla en práctica. Muy bien, pues, al parecer, estamos en mayo del 2008 y 103 personas dependientes de Cádiz han fallecido sin haber percibido sus familiares ni un céntimo de la famosa ley. Se habla de que sólo un 15% de las 74.000 personas censadas por la Junta como “grandes dependientes” perciben las ayudas, Y es que se presupuestaron 128 millones de euros y parece ser que se precisan 270 millones. Una muestra de lo que está ocurriendo en toda España. Claro que puede ser una solución esperar a que se vayan muriendo los posibles beneficiarios para que así cuadren las cuentas.

No satisfechos con el invento, salió la señora Cabrera con otro bodrio innecesario, la Educación para la Ciudadanía, en la que, amparándose en una resolución de la UE en la que se pedía que se fomentase la educación de la ciudadanía, precisamente para establecer un sentimiento de responsabilidad de los miembros de la comunidad en cuanto a reglas comunes que deberían regir para todos los países integrados en ella. Hecha la ley hecha la trampa y, vean ustedes como de una asignatura que debiera haber estado encaminada a promover un modelo de conducta solidario, basado en principios éticos ( si no se quiere nombrar la palabra “morales”) y de fomento de la convivencia entre ciudadanos de los diversos países; vean ustedes, que lo han aprovechado para convertirlo en algo así como un manual de adoctrinamiento socialista, impregnado de relativismo y, en algunos casos, ( depende de en qué comunidades) más parecido a un panfleto de pornografía y costumbres licenciosas que a una asignatura para impartir en todos nuestras aulas.

Pero no podían quedarse tranquilos sin soliviantar a la Iglesia católica. Aparte de permitir que los de la farándula se desfogasen de los años en que estuvieron reteniendo la bilis en sus vesículas, de permitirles que tanto en la prensa, como y muy especialmente, en las televisiones, se diera rienda suelta a los “graciosos” de turno; a los deslenguados más soeces; a los payasos sacrílegos y a los especialistas de la desinformación y maestros de la ignorancia; se dedicaron a hacer correr la especie ( aceptada, inverosímilmente, por una gran parte de la ciudadanía ) que eso de la homosexualidad era algo innato en la naturaleza humana y que, aparte de respetar esta tendencia, era conveniente ponerla a la misma altura que la heterosexualidad. La forma de que esta ocurrencia se transformara en un “trágala” para la Iglesia católica y sus feligreses, era montar la pantomima de un “matrimonio” entre homosexuales y lesbianas y, por si fuera poco, con posibilidades de adoptar niños. No quieres taza pues taza y media.

Ahora estamos en lo de la despenalización del aborto y veremos lo que se le ocurre al ministro señor Soria para salirse con la suya. Entre tanto sabemos que los niños recién nacidos se están convirtiendo en objeto de transacciones mercantiles fruto, sin duda de esta nueva moral que parece que tanto les “mola” a las mujeres que les permite disponer de su cuerpo como les apetezca. Así ahora no se tienen hijos porque son queridos y buscados para crear con ellos una familia, no, ahora se fabrican por encargo para darlos a otras madres mediante el correspondiente estipendio. Otras los tiene para tirarlos a la basura. Otros, una terrible realidad, son concebidos para que después sus órganos sirvan para hacer trasplantes o experimentos. No hay moral, no hay límites, no hay justicia que lo impida y no hay vergüenza en aquellos que deberían poner coto a tanta depravación.

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