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Etiquetas:   La parte por el todo   -   Sección:   Opinión

Basta de realidades

Óscar Arce Ruiz
Óscar Arce
sábado, 7 de junio de 2008, 23:20 h (CET)
El jueves escuché en la tertulia de un programa de radio cómo uno de los contertulios dijo: “en la política hace falta más poesía”. El contexto del coloquio explicitó nadie tomó la poesía como oratoria vacua.

Los artistas son capaces de enlazar los grandes y los pequeños asuntos de la vida y presentarlos de manera emocionalmente asequible a quienes no vemos más que desorden dentro y fuera de nuestra propia piel.

Entre ellos, los poetas tienen la virtud de unir con palabras las orillas de lo real y lo inteligible. El enorme potencial simbólico que tienen las palabras permiten que las imágenes que evocan se adapten a cada experiencia en la medida que cada experiencia necesita.

Porque la razón por sí misma no consigue sino transmitir un mensaje esencial, desnudo de las imprecisiones molestas de la forma y, por eso mismo, basto y cruel. El gobernador ha de saber refinar la crudeza de la realidad hasta el punto que se asimile de la manera menos traumática para la sociedad, aunque la nueva información siga siendo igualmente dolorosa.

Los poetas encadenarían sus palabras para trasladar la creación al terreno de las emociones. El pedagogo, por su parte, asaltará el terreno del raciocinio y progresivamente el de las actitudes y los hábitos.

Pero al fin y al cabo su misión es la misma: hacer legible lo ilegible. Un buen pedagogo no tiene otra función que unir también aquellas dos orillas de las que hablaba más arriba. El dirigente ha de encontrar el equilibrio entre la expresión racional y la emocional, y ha de ser en cierto sentido pedagogo y poeta.

Estoy de acuerdo con que falta algo de poesía en la política, pero creo que además falta algo de pedagogía.

Necesitamos que el Estado nos haga comprender la realidad de manera que podamos aprehenderla cognitiva y afectivamente, pues el Estado se encuentra en una situación privilegiada para ello y es ésta una de sus funciones básicas.

Creo que lo mismo debía de pensar quien escribió en el muro aquello de “basta de realidades, queremos promesas”.

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