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Ironías del destino

Pascual Falces
Pascual Falces
sábado, 7 de junio de 2008, 08:42 h (CET)
La Historia de los Estados Unidos de Norteamérica ofrece en nuestros días una simbólica punta de lanza electoral. Las últimas noticias informan de que un “negro” –como los ahora llamados “afroamericanos”, consustanciales al devenir estadounidense-, será el candidato demócrata a ocupar la Casa Blanca. La disyuntiva “Mujer vs. Negro”, después de cinco meses de incierta y porfiada pugna, parece estar resuelta. Tal vez sobrevenga, todavía, alguna sorpresa. Ambos representan la gran marginación que sólo hacía concebible que un Varón de raza blanca ocupara dicha mansión. Y se puede resolver, espectacularmente, si hacen “tandem” entre ellos, y el señor Barack Obama lleva como vicepresidenta a la señora Híllary Rodhan de Clinton. Los grandes marginados harán cuerpo conjunto, y, tal vez, sólo será varón el que aparezca en tercer lugar de la Suprema Magistratura. O, cuarto, o quinto, a saber...

Se mencionaba más arriba que la punta de lanza era simbólica. En efecto, todos los enterados en la alta política norteamericana saben que es dirigida por los poderosos grupos de presión de los negocios. En teoría, si esto fuera cierto, el Presidente sólo tendría que firmar lo que le presentasen sobre el escritorio del Despacho Oval, ¿quién no lo conoce?.... Más, es de temer, que, como en el caso de Bush jr., conserven una cierta capacidad de maniobra que le ha permitido meter la pata en política exterior “hasta el corvejón”, como se dice.

Sin duda, que un negro llegase a presidente, era tan insospechable como que lo fuera una mujer. Aquí viene la gran ironía. Cuando se han planteado tales posibilidades, como en esta ocasión, ha sido a la vez. ¿Dos candidatos?... ¡pues toma!... mujer, y hombre negro. Como si los electores del Partido Demócrata tuvieran el mismo concepto de la “paridad” que el inefable Bombero Torero que preside el gobierno español. Aunque las malas lenguas aseguran que en este último caso, lo de paridad, más que entre hombres y mujeres, proviene de “paro” -en lo que lleva camino de convertirse en destacado artífice-. Sea como fuere, después de más de dos siglos de historia norteamericana, se ha dado esa coincidencia, y simultáneamente han tenido que pelear entre ellos para ver quien es el que ha de vencer al republicano Mac Cain, según el sentir de las encuestas. Pero, ya se verá...

El destino juega estas pasadas. No se ha tratado de ver, ¡por fin!, la llegada de un negro a la Presidencia. Ni de aplaudir que una mujer ocupe el sillón presidencial. Han llegado a la vez, y nos han reducido el espectáculo a la mitad. “Pelearos entre vosotros”, parecen haber dictado los “hados”, y, después, ya se verá quien le arrebata el triunfo a un convencional y republicano hombre blanco. Tan amigos y aficionados como son en ese país a las grandes superproducciones, una de las dos se les ha escapado. No ha habido campaña para ver como Obama llega a Presidente. Ni otra, equivalente, para empujar a una dama hasta la presidencia. Han tenido que elegir, y, según parece, el descendiente de africanos -no esclavos-, será quien finalmente pugne por la victoria final. Es muy posible que ambos hayan abierto el camino, y, que, en generaciones posteriores, ya no resultará insólito que una mujer, o un negro, sea Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. ¡Vivir para ver!...

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