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Un negro en la Casa Blanca

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 6 de junio de 2008, 05:16 h (CET)
Aunque hasta el próximo mes de Agosto no recibirá su nombramiento de candidato de una forma oficial a estas alturas y después de que más de 38 millones de representantes del Partido Demócrata hayan mostrado sus preferencias por uno u otro candidato el senador por Illinois Barack Obama ya es el candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata. Obama ya ha conseguido llegar a los 2118 compromisarios necesarios para el nombramiento mientras que su rival, la senadora Hillary Clinton, superaba por pocos los 1900 compromisarios.

La lucha por la nominación ha sido dura y quizás ha desgastado las fuerzas de ambos contendientes. El binomio Clinton/Obama, mujer y negro, nunca se había dado en la carrera hacia la presidencia americana y ello hacía todavía más interesante el seguimiento de cada una de las convenciones en las que los delegados demócratas iban expresando sus preferencias por uno u otro. Nunca un negro o una mujer habían disputado la presidencia norteamericana y con estos dos contrincantes el primer paso estaba dado, uno de ellos iba a ser quien se enfrentara a John MacCain en la disputa por ser durante los próximos cuatro años el inquilino de la Casa Blanca. Hillary ya conocía todos los entresijos de sus salones pero Obama, hijo de negro y blanca, tan sólo sabía de el famoso salón oval tal vez por alguna que otra visita protocolaria y oficial o bien por haberlo visto infinidad de veces en los noticieros.

Ahora la posibilidad de que un ciudadano de color resida en la Casa Blanca está más cercana, Obama quiere ser el presidente de todos los estadounidenses pero especialmente de los descendientes de aquellos que se deslomaban en los campos de algodón sureños mientras sus amos fumaban largos habanos en sociedad. Hace tan sólo cuarenta años que Martin Luther King fue asesinado por defender los derechos de los negros mientras en algunos estados sureños estos no podían acudir a las universidades ni sentarse en los autobuses junto a los blancos. No hace tanto que las capuchas de los racistas miembros del Ku Klux Klan perseguían, amedrentaban y asesinaban a los negros ante la casi total impunidad de una sociedad criada en el racismo más absoluto.

Por eso es interesante que un negro esté a las puertas de la Casa Blanca, a punto de entrar en aquellos salones en los que hace no muchos años la población de color tan sólo entraba si formaba parte del servicio o de alguna legación diplomática africana. La población afro americana y latina ya es superior en número a la blanca y eso comienza a notarse en las alturas del poder donde a los negros ilustrados como Condoleezza Rice o Barack Obama se les hace un hueco que sirve para reafirmar la leyenda del sueño americano de que quien vale llega alto. Pero mientras, en las calles de Bagdad o en las trincheras del desierto iraki los que siguen muriendo mayoritariamente son negros y latinos que son también las dos etnias que suelen ser mayoritarias en las prisiones americanas.

Obama ha ganado el primer asalto en la carrera hacia la Casa Blanca, esperemos que ahora prepare un buen equipo en el que podría estar su hasta ahora contrincante la senadora Clinton que le permita obtener los votos suficientes para llegar a la presidencia del país más poderoso del mundo. Su postura de ir abandonando poco a poco Irak puede hacerle ganar votos frente a un republicano McCain que, políticamente, es un calco de Bush. El pueblo americano ya está harto de ver cómo muchos de los jóvenes que marcharon a la guerra de Irak son devueltos a casa dentro de una bolsa negra y envueltos en la bandera de las barras y estrellas. El recuerdo de Vietnam puede llevar a un negro a la Casa Blanca.

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