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Etiquetas:   Crónicas Festivales   -   Sección:   Revista-musica

Primavera Sound 2008

Texto: Aurelio Medina y Daniel García | Fotos: Inma Varandela y Marta Moreiras
Redacción
sábado, 31 de mayo de 2008, 22:00 h (CET)
PRIMAVERA SOUND 2008 (del 29 al 31 de mayo, Parc del Fórum, Barcelona)





La octava edición del festival más personal del territorio nacional volvió a dejarnos muy buen sabor de boca. Participaron más de 150 bandas, lo que equivale según la organización a más de 200 horas de música. Como casi siempre, la única lagrimita la echamos por perdernos a algunas de ellas (este año ni Health, ni Deerhunter, ni Devastations…) pero ya hay fecha para el consuelo: 12 de diciembre, Primavera Club.
Mientras tanto, recuperamos aquí a algunos de los protagonistas de este intenso fin de semana.

Animal Collective: Actuación lisérgica del festival. Nada parecido a canciones, Panda Bear y compañía desplegaron su sana locura sobre las tablas en forma de jam session más bien, que es su formato natural, en el que se sienten más cómodos. No es fácil conectar con ellos pero una vez dentro, la experiencia merece muchísimo la pena.

Aparatt Band: El talento de Aparatt está fuera de toda duda. Su capacidad para deslizarse entre las aguas del pop y de la electrónica también, pero este intento de decantarse claramente por una de ellas, dejándose acompañar por una banda, resulta un experimento algo fallido. Sacha sigue deslumbrando con bellísimas melodías, pero uno no acaba de quitarse de encima la sensación de estar viendo a un grupo especializado en tributos.

Cat Power: Atrajo a una concurrida masa que esperaba certificar las buenas referencias de su directo. No defraudó: la excelencia de su voz sabe adaptarse a todos los registros que abarca el blues, desde su cara clásica y amable a la más visceral. Desgranó con soltura sus últimos discos incluyendo una versión oscura y decadente del, atención, Angelitos negros de Machín. Le queda poco para ser un clásico si ya no lo es.

Felice Brothers: Presentaban su muy recomendable album homónimo. Reivindicadores de la etiqueta tan manoseada que es hoy día la americana, su música de puestas de sol sureñas fue un acierto para cerrar los últimos claros del viernes. Vuelan alto ejecutando temas suyos que parecen sacados de la época dorada del Newport Festival (Frankie´s Gun, Hey Hey revolver).

El Guincho: Fue el cierre de la noche del viernes para muchos. Es el auténtico comodín festivalero de este año, el hombre-orquesta por excelencia. Un valor seguro.

Kinski: Mantuvieron el buen nivel del escenario ATP pero sonaron algo planos. Alargar las canciones con drones y ruiditos no está al alcance de cualquiera.

Les Savy Fav: El rock excesivo, el que confunde la paja con el grano, justo lo opuesto de la lección previa de Shellac, eso fueron Les Savy Fav en el Primavera. Tienen un disco excelente y buenas canciones con variedad de registros, pero su excesiva dependencia del show de Tim Harrington los acercó al terreno del circo. A destacar la contribución al espectáculo de Dj Graham desde el público.

Morente y Lagartija Nick: Uno de los momentos más esperados del festival. No defraudaron. Comenzó Morente solo sin Lagartija Nick, con coro y palmas. Una vez metidos en lo que es el tempo y la gravedad de Omega, se unieron a ellos guitarra eléctrica, bajo y batería, o sea, Lagartija. La sensación de estar metido en un torrente que te arrastra fue inmediata. No quiero imaginar ese sonido en La Riviera. Momento sublime en el que la voz de Morente calló a toda la banda, pareció que se hizo el silencio en todo el recinto. Mágico. Leonard Cohen fue invocado varias veces -no fue el único, Rufus Wainwright acaba de hacer lo propio-; pasamos de la introspección a la euforia y de vuelta a la emoción pura, acabamos exhaustos.




Momento de la actuación de Morente.




Notwist: defendieron su reciente disco pero sobre todo regalaron gran parte del memorable Neon golden. Sus fans más acérrimos lo agradecimos, el resto pudieron disfrutar de un agradable concierto mientras se ponía el sol en el Forum. Buenas canciones llevadas al directo con imaginación y ganas. Momento para el recuerdo: ese Pilot llevada al terreno del dub como colofón de la actuación.

Polvo: La banda de Chapelhill ofrecieron lo que se esperaba de ellos: crudeza en las guitarras, melodías deconstruidas... Aquellos que hemos disfrutado de su disco Today's Active Lifestyles agradecimos la fidelidad en los cortes (esos espasmos de Thermal Treasure...).

Portishead: Beth Gibbons fue sin duda la protagonista de la noche del jueves. Con una puesta en escena sobria pero espectacular, acompañada de una banda muy concentrada, la británica deslumbró con su interpretación. Atacó con esa inigualable combinación de fiereza y dulzura las canciones tanto de Dummy como de Third. Si bien el primero no ha envejecido demasiado bien, Third es toda una renovación del lenguaje de Portishead que permite a la Gibbons explotar todo su carisma. Con Wandering star desencajaron más de una mandíbula y con We carry on nos entraron sudores fríos a todos. Inolvidable.

Public Enemy: el preludio, los legendarios Bomb Squad (responsables del sonido Public Enemy de su época dorada) pinchando dubstep con más bien poca gracia, nos hizo temer lo peor. Pero no, Public Enemy venían a lo que venían. It takes a nation…, album mítico del rap de todos los tiempos, sonó en versión greatest hits condensado en apenas una hora, más o menos lo que todos deseábamos. Chuck D y Flavor Flav mostraron un excelente estado de forma y bastante más entrega de la habitual en muchos raperos del star system. Sin florituras, sin discursitos, cayeron Don’t believe the hype, Bring the noise y ese B-R-U-T-A-L Terminador X to the edge of panic que sirvió como homenaje al histórico Dj de la formación, ya retirado. Y de postre, Fight to power y todos con el puño en alto.

Shellac: El Rock exacto, la esencia de una guitarra, un bajo y una batería, la actitud en persona: Mr. Steve Albini. Esa pinta de garrulo y esos espasmos son impagables, liderar una banda como Shellac debe ser un placer en cada directo. Jugaron con las coreografías surrealistas y con la ironía (“Martina Navra-ti-lo-va I wanna sponsor you!”) pero sobre todo Shellac serán recordados por su “fusión fría”, esa tremenda manera de aunar agresividad y precisión que los hace grandes.

Sonics: ejercicio de nostalgia arriesgado, un grupo al que el garage y el punk le deben muchas de sus constantes vitales. Su puesta de largo fue más que digna: vale que Gerry Roslie no pueda calcar los alaridos de hace cuarenta años, aún así el mítico Psycho sonó con una envidiable vigencia. Compararemos este espectáculo con lo que nos deparará este verano la temida gira de los Sex Pistols y ganarán aún más.

The Go! Team: A destacar su efectividad teniendo en cuenta la hora a la que actuaban. Se les podría achacar un sentido del espectáculo un tanto verbenero pero tienen hits infalibles.

Vampire Weekend: Los menos atormentados de la noche en la que les tocó debutar, disfrutaron e hicieron disfrutar muchísimo. Regalaron canciones brillantes, estribillos para corear y muchísima energía. Hay que tomarse muy en serio a uno mismo para no dejarse contagiar por todo ello. Quizá no sean la última esperanza blanca pero tienen algo que los hace especiales. Y lo que es aún más importante, lograron hacernos olvidar la nostalgia noventera imperante.




Primavera Sound 2008




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