| Sin palabras |
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| Álvaro Calleja |
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Danilo Di Luca, Riccardo Riccó, Alberto Contador y compañía nos hicieron disfrutar ayer de una etapa épica, de las que pasan a la historia, y ojalá que en esta ocasión, la historia acabe con un final feliz para nosotros, con el de Pinto en lo más alto del podio de Milán.
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Los italianos, como ya esperábamos, no se cortaron un pelo, y aunque no consiguieron su principal objetivo, que no es otro que el de arrebatar la “maglia” rosa al ciclista español, dieron una buena lección de ciclismo ofensivo. Quizás la mejor opción para el conjunto dirigido por Johan Bruyneel hubiera sido perder ayer el jersey de líder para quitarse responsabilidades y pasar la papeleta al equipo de Riccó, el conjunto cántabro Saunier Duval.
Sin alianzas italianas de por medio, la primera embestida llegó a falta de 30 km para el final, en el descenso del Passo del Vivione. Allí fue cuando Paolo Savoldelli dio una clase de cómo bajar y se llevó a rueda a su líder, Di Luca y a un invitado de honor, Vincenzo Nibali.
Con esta jugada, “il killer” consiguió que en el Monte Pora el ciclista de Astaná se quedara solo, sin compañeros, y ese fue el momento en el que empezó la guerra. El primero en atacar fue el mismo Contador, demostrando que no teme a nadie, pero en ese demarraje todos vieron que el pupilo de Bruyneel no iba fino y “la cobra” lo aprovechó y se fue directo hacia la meta.
Hoy espera una etapa temida por todos los ciclistas y esperada por todos los aficionados de este deporte. Llega la hora del Mortirolo, aquel puerto donde Marco Pantani dio un recital de cómo se debe escalar una montaña y en el cual se puede resolver este Giro de Italia, con permiso de la contrareloj que echara el cierre de esta edición de la ronda transalpina. Eso sí, el Passo de Foppa - su nombre original - no estará solo en esta penúltima jornada, pues los corredores deberán afrontar el Gavia y el Aprica.
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| Publicado el sábado 31 de mayo de 2008 a las 08:10 horas. |
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