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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

"Hay internos que, teniendo derecho a la condicional, prefieren quedarse dentro"

Vicente Martínez, jefe de Servicios de la cárcel de Picassent
Redacción
lunes, 23 de junio de 2008, 02:02 h (CET)
En los últimos años ha proliferado de manera notable la población reclusa. Desde las administraciones se asegura que el sistema penitenciario está cada vez más modernizado, lo que nos lleva indudablemente a pensar en el incremento de los costes que eso conlleva. Vicente Martínez es Jefe se Servicios de la cárcel de Picassent del módulo de cumplimiento y hemos querido conocer su opinión respecto a dos aspectos principales de la vida en prisión: por un lado la política económica que se emplea en los establecimientos, y por otro la política de reinserción que se lleva a cabo dentro de los centros penitenciarios.




Cárcel de Picassent (Valencia).


Rosa Martí / SIGLO XXI

¿Cree que los políticos se interesan por la política criminal, o por el contrario la tienen abandonada?

En líneas generales la política criminal es una cuestión que interesa poco. Se puede decir que le prestan atención cuando surgen casos polémicos que crean alarma social, pero es una posición que se adopta de cara a la galería. De hecho cuando los medios de comunicación bombardean con casos, cuanto menos macabros, ahí tenemos a al presidente de turno diciendo que hay que cambiar la ley, endurecer las penas…propuestas que rara vez llegan a materializarse.

Pues con la cifra tan elevada de internos, no debería descuidarse tanto, ¿no es cierto?

Elevada no, elevadísima. Yo empecé a trabajar en el año 92, entonces habían 15.000 reclusos, hoy en día la cifra supera ya los 70.000 y no tiene vista de que se vaya a frenar el crecimiento.

¿Quiere decir que el delito ha aumentado?

Por supuesto que ha aumentado pero no significa que haya aumentado en España, es que lo ha hecho en toda Europa debido a la inmigración. Este fenómeno ha favorecido la entrada ilegal de personas que no tienen otra manera de subsistir sino es mediante el delito.

¿De cuántos extranjeros estamos hablando?

Esto va por nacionalidades, por ejemplo sabemos que España residen muchos ciudadanos chinos, sin embargo en Picassent sólo hay dos internos de esa nacionalidad, además de que no causan ningún tipo de problema.
Sin embargo la cifra aumenta si se trata de latinoamericanos o marroquíes, son muchísimos y casi todos condenados por delitos de tráfico de drogas.

Aproximadamente, ¿podría calcular lo que le cuesta a la Administración un día de un preso cualquiera?

Un interno que no tenga ninguna enfermedad, por tanto que no requiera traslados habituales a centros hospitalarios, puede costar en torno a los 70 euros por día. Si por el contrario escogemos a alguno con alguna patología el gasto se dispara, destinándose casi el 30% del coste a medicamentos.

¿En qué cree que destina mayor presupuesto la Administración Penitenciaria, en vigilancia o tratamiento?

Sin lugar a duda en tratamiento. Cada módulo lo integran alrededor de 136 internos para los cuales sólo estamos destinados dos funcionarios para la vigilancia de los mismos, sin embargo a ese mismo módulo vienen a realizar labores de tratamiento educadores, trabajadores sociales, monitor deportivo, voluntariado, médicos, auxiliares, psicólogos…como verá una lista bastante extensa.

¿Podemos hablar de déficit en la Administración Penitenciaria?

Yo creo que sí, y es normal, si al Estado, estamos viendo últimamente, que le cuesta trabajo pagar las pensiones a los ciudadanos, ¿cómo va a tener suficiente para costear semejante gasto, que encima va in crescendo?

En EE.UU ya se intentó en el siglo XIX, ¿cree que una solución para el problema podría ser la privatización de las prisiones?

En absoluto, eso no tendría sentido. La pena de prisión es un castigo público por un daño que el reo ha causado a la sociedad. Privatizando las prisiones no habría un seguimiento público de la pena impuesta, y como empresa privada fomentarían el delito igual que el Corte Ingles anuncia sus productos. Sería privatizar el delito y en consecuencia crear clases, quien más tiene, más puede.

Si hablamos del Tratamiento, ¿opina que la política de reinserción social se está cumpliendo como promulga el artículo 25.2 de nuestra Constitución?

Creo que la reinserción es una finalidad legítima y de muy buena fe, pero es cierto que pienso que no se cumple. Deberíamos plantearnos en primer lugar si hay educación en la calle y a partir de ahí ver si es posible una reeducación de la población reclusa ya que pienso que valores como respeto, tolerancia…se han perdido en la propia calle, por lo tanto poco le podemos exigir a la población penitenciaria.

Entonces, ¿son eficaces los tratamientos empleados?

Todo depende del interno. Por ejemplo suelen ser muy eficaces en personas que han entrado en prisión de forma “accidental”, es decir por algún delito puntual como conducir bebido. Suele ser gente con una vida normal y más que funcionar el tratamiento lo que ocurre es que la pena impuesta se toma como un castigo y por tanto como un repulsivo hacia la conducta cometida.

Si nos referimos al delincuente habitual, el tratamiento no suele funcionar ya que es gente que tiene muy estudiado el sistema penitenciario y judicial, han hecho del delito su forma de vida y eso es muy difícil variarlo en el tiempo que dura la condena.

A raíz del caso Mari Luz ha surgido la polémica acerca de la cadena perpetua, ¿cree que es la solución?

Es un tema cuanto menos controvertido. La solución no sé si será, lo que sí es cierto es que para que en España se aplique esta medida deben cambiar muchas cosas, por ejemplo la Constitución. El sistema penitenciario va encaminado hacia la reinserción, evidentemente con la cadena perpetua no hay posible reinserción y por lo tanto es algo que debería modificarse. Lo que sí podría hacerse es una especie de cadena perpetua encubierta, es decir no poner límites temporales a ciertas condenas, pero en ningún caso creo que fuera la solución. Por poner un ejemplo, el marido que mata a su mujer e ingresa en prisión. Hemos tenido algún caso de septuagenarios en esta situación que los hijos no quieren saber nada de él y que, teniendo derecho a la libertad condicional no la solicitan, prefieren quedarse dentro porque no tienen adonde ir. Suelen ser excepciones pero las hay, por tanto la cadena perpetua para dicho hombre sería más bien algo positivo, no un castigo.

Para concluir me gustaría decir que creo que desempeñan una labor muy importante para la sociedad, ¿le incomoda que no se conozca o reconozca el trabajo que ustedes realizan cada día en las prisiones españolas?

La verdad es que nos gustaría que estuviese más valorado por los ciudadanos, pero es la naturaleza intrínseca del trabajo que hemos elegido, las prisiones están alejadas de los núcleos urbanos, nadie quiere saber nada de las personas allí internas por lo tanto es lógico que se descuide nuestra labor por parte de la ciudadanía.

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