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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Rajoy ha hablado. Debería haber callado

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 26 de mayo de 2008, 04:44 h (CET)
Muchos nos hemos preguntado el porqué, el señor Rajoy, permanecía tanto tiempo mudo después de la derrota electoral, porque, dejémonos de eufemismos, lo que le inflingió el PSOE al PP fue una derrota en toda la regla. Nos extrañábamos de que la cúpula del partido no se hubiera reunido para reflexionar sobre el tema, asumir cada uno su parte de responsabilidad en las causas de la derrota y que, el señor Presidente, no hubiera tenido el gesto, la humildad y el señorío de poner su cargo a disposición del partido después de dos derrotas consecutivas ante su rival. Su primera muestra de que seguía en la brecha la dio cuando después de unas vacaciones de mucha “reflexión” apareció con la sorpresa de la defenestración de los señores Zaplana y Aceves; seguida, al poco tiempo, de sus rifirrafes con la señora Esperanza Aguirre y sazonado con la presentación de su nuevo equipo de confianza, encabezado por la señora Saenz de Santa María, comúnmente conocida como Soraya.

Últimamente se han producido dos deserciones importantes, dos pesos pesados del partido, dos señeras de la lucha antiterrorista, dos referentes para la mayoría de los miembros del PP y de sus simpatizantes. No serán los últimos ni ello supondrá el fin del nuevo movimiento que se está gestando en el partido. No han gustado a muchos de sus afiliados los modos dictatoriales del señor Rajoy; tampoco la deriva que se adivina detrás de la nueva gestora partidaria del acercamiento a los nacionalismos, de un trato menos exigente con el Ejecutivo del señor ZP; de una posición que ellos designan como “más realista”, con lo que ellos suponen determinadas tendencias de la ciudadanía, con nuevas formas de entender la moral y la ética y, quizá, falta que lo aclaren, con temas tan candentes como puedan ser el aborto y la unidad de España.

Pero, señores, hete aquí que, por fin, el señor Mariano Rajoy se ha decidido a hablar, ha desembuchado lo que se ha guardado durante dos meses y ha puesto en claro cual es su posición. Si les digo la verdad, visto el resultado de sus declaraciones, mejor hubiera sido que se callara, si, que permaneciera mudo en su mundo particular y se hubiera ahorrado lo que la mayoría de los simpatizantes del PP, los que lo hemos votado desde su formación y aquellos que confiábamos en él como genuino representantes de los valores básicos que entrañan nuestra Constitución; hemos considerado como una traición y una ofensa a nuestros sentimientos que, como es público y notorio, se fundamentan en el amor a España, la defensa de su unidad, la igualdad de derechos y oportunidades de todos los españoles; la solidaridad entre todas la regiones de nuestra patria; la defensa del idioma español y la fidelidad a una moral y ética fundada en el cristianismo.

Nos ha hablado de “movimiento”, nos ha ofrecido acercamiento a las sensibilidades nacionalistas, nos ha presentado como conspiradores y se ha constituido en el paladín del PP, como si,, fuera de él, no existiera el partido que, por lo visto, ha pasado a ser de su propiedad. Un “partido de centro y reformista”. Pero a mí se me ocurre preguntarme si todas estas frases lapidarias, vertidas en un ambiente propicio y arropado por sus “protegidos” –entre los cuales, como no, se encontraba el anfitrión, el rey de las intrigas y el delfín endémico de los populares, el que está al acecho de la primera oportunidad para hacerse con el poder, señor Gallardón – son del agrado de las bases del partido, o al menos de la mayoría de las bases y de los seiscientos mil que no somos del PP pero que lo hemos votado. Si, señores, porque yo voté al PP convencido de que continuaría su oposición frontal a los nacionalismos que quieren derrotar a España; yo vote al PP seguro de que iba a defender,a capa y espada una enseñanza, independiente de los avatares políticos y regida por la disciplina, la eficiencia y los principios éticos que recibimos de nuestros padres; yo voté al PP pensando que impediría las veleidades del señor ZP en tremas como el aborto, los matrimonios homosexuales, y defendería la aplicación de los mandatos emanados de la Constitución de 1978 y, yo voté al PP, convencido de que el señor Mariano Rajoy no se retractaría de lo que defendió en sus dos debates con el líder del PSOE. Pero, señores, yo me equivoqué, al votarlo.

Ahora, a poco de perder por segunda vez, se ha metamorfoseado, ha mudado de piel como las serpientes para decirnos que “hay que adaptarse a la realidad”, ¿qué realidad señor Rajoy?, ¿la del Estatut discriminatorio de los catalanes; la de los infanticidios provocados por el aborto o la de la moral predicada por la asignatura Educación para la Ciuddanía? Porque su cambio ha sido espectacular, demoledor y, por mucho que usted pretenda negarlo, afecta de pleno al terreno de las ideas. No se puede hacer una distinción entre nacionalismos buenos o malos como parece que quiere hacernos entender la señora Gospedal (poco sabrá ella de esto del separatismo), porque esto no es nada más que una estupidez; los nacionalismos vasco y catalán nada más buscan un objetivo: la autodeterminación, como paso previo a la independencia. Lo están logrando, y van camino de ello y, más rápido lo van a conseguir, si en el PP se creen que con buenas palabras y que con concesiones lingüísticas se los van a meter en el bolsillo y van a conseguir que los voten. ¡Insensatos e ignorantes, que todavía es peor!

Está usted equivocado si se cree que tiene a la mayoría del PP en el bolsillo y esto lo va a comprobar en las próximas elecciones. Usted dice que tendrá 12 millones de votos yo le auguro que puede que no llegue a la mitad. Si usted se descabalga del macho y da más democracia interna al partido podrá comprobar lo equivocado que está. Otra cosa es que a usted le interese hacerlo; pero, si sigue por esta senda, me temo que pronto va a tropezar y encontrarse con una realidad muy distinta a la que sus “colaboradores” le han hecho creer. La Biblia dice:” No te envanezcas del mañana; porque no sabes lo que puede traerte este día”, yo que uested meditaría sobre ello.

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