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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El ordeno y mando, de la nueva “dictadura” socialista

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 22 de mayo de 2008, 04:23 h (CET)
Hay personas que resultan simpáticas ya a primera vista. Esto me ocurre con el campeón motociclista italiano apodado “Il dottore”, Valentino Rossi. Es un sujeto de rostro sonriente, aparentemente extrovertido y correcto en sus entrevistas de prensa en las que se muestra respetuoso con sus adversarios. No hay duda de que, una persona que sabe hacerse simpático a las demás, tiene mucho ganado en este mundo mediático en el que la imagen es un ochenta por ciento de lo que uno necesita para hacerse popular. Tenemos una serie de personajes que han sabido granjearse al público gracias a su carácter llano, a sus dotes de empatía y a su porte sencillo, alejado del divismo de algunos a los que la fama se les sube a la cabeza y los convierte en repelentes.

Si nos queremos referir a políticos debo confesar que, en los días que corremos, es harto difícil encontrar a alguno que tenga el don de caer bien a los ciudadanos, por su sencillez y don de gentes. En un principio parecía que un Rodríguez Zapatero, en su primera aparición como el descubrimiento de la izquierda, reunía los requisitos para ser uno de los privilegiados para ser mimado por las mujeres y apreciado por los hombres. Su aspecto un tanto desgalichado y su sonrisa tirando a tímida, junto a unos ojos claros le conferían un cierto parecido, si no en lo físico, si en la imagen que vendía, a actores como el mismísimo Gary Cooper, en la película “Juan Nadie”, entre simplón y a la vez generoso y lleno de buenas sensaciones. Pero, como en el retrato de Dorian Grey, el tiempo se ha encargado de poner al descubierto todo lo que guardaba debajo de su apariencia de mister Bean, hasta que su imagen ha quedado convertida en la de un verdadero diablo de cejas curvadas, sonrisa siniestra y mirada aviesa, digno del personaje Mefistófeles del Fausto de Goethe.

Así parece que, aquella sonrisa perenne de los políticos norteamericanos cuando buscan el apoyo de los ciudadanos; aquellas fiestas llenas de banderitas y confetis que tanto nos admiran a los europeos, poco dados a aquellas expansiones; no tienen eco en nuestra patria, en la cual son sustituidas por gestos agrios, actitudes amenazantes y estocadas traperas. ¡Si no haces esto…¡ u ¡ Obedece o…! o ¡No importa lo que diga la ley o los jueces...! Y así aparece esta señora, que carece de labios para sonreír, a la que se la conoce por Mercedes Cabrera, responsable máxima de este bodrio que algunos han bautizado, injustamente, como “Educación para la ciudadanía” y, contradiciendo dos sentencias del TSJA, haciéndose eco de la rebelión del señor Chávez –que dice que le importa un ardite lo que digan los tribunales porque, como buen socialista (ya sus predecesores se saltaron a la torera las normas emanadas de la II República rebelándose contra ella, allá por octubre de 1934), sabe que un buen revolucionario ha de hacer caso omiso de la Constitución y de los tribunales, para imponer las doctrinas del partido – se pone la cara de intimidar y saca el índice a relucir para advertir a los objetores que nadie va a tener su título de ESO si no tiene aprobada la asignatura.

Verán, en España vamos tan sobrados de talentos; disfrutamos de una élite de cerebros bien formados y nuestros jóvenes gozan de una mente tan preclara, que pueden pasar de curso con cuatro suspensos, se pueden permitir no asistir a clase, zurrar a los profesores y drogarse de la mañana a la noche, sin que esto les impida ser unas “lumbreras”; pero lo que es impensable es que no salgan suficientemente adoctrinados en cómo masturbarse, en ser de tendencias polisexuales y en estar bien formados en eso del pensamiento único que, naturalmente, es el ideario del PSOE. ¿Qué los tribunales no lo ven tan claro? ¡Qué más da si tenemos al Tribunal Constitucional de nuestra parte! O ¿es que no han visto como ha resuelto el TC la desigualdad en las penas impuestas a hombres y mujeres por el delito de malos tratos? Pues, de igual forma solucionará lo del Estatut y cuantas más aberraciones se le presenten porque, como ya sentenció Bermejo: ¡antes que las leyes está el partido y las leyes se deben adecuar a la realidad de cada momento! Sí señores, el nuevo modelo de Estado de Derecho, avalado por el señor Solbes, es aquel que establece que, los ciudadanos, no deben adaptarse a las leyes y cumplirlas, sino que son las leyes que se deben adaptar a cada caso concreto, a cada conveniencia del Gobierno o a cada necesidad del partido, para implantar el régimen totalitario, que tiene en mente nuestro Presidente señor ZP.

Y ¿por qué será que a mi se me antoja que, todo esto que nos está ocurriendo, me recuerda épocas anteriores, situaciones equiparables y reminiscencias de hechos luctuosos de tiempos pasados? Claro que, entonces, disponíamos de gentes que se preocupaban seriamente por la descomposición del país, teníamos un ejército que no era como el que nos describe la ministra Chacón, cuando dice que nuestras milicias armadas son “pacifistas”, sin que a los militares se les caiga la cara de vergüenza de que se les trate como una manada de corderos por una señora “pacifista”, que ni sabe lo que es un fusil y que los hace caer en el ridículo más espantoso, pintándolos como una ramillete de damiselas haciendo calceta. España, como todos los países, precisa un ejército aguerrido, dispuesto a defender la patria si hiciera falta y dotado con los medios necesarios, tanto en técnica, armamento como en espíritu castrense, para hacerlo. Con una moral de ONG y, mandado por una señora que no cree en lo que hace y no sabe lo que se trae entre las manos, nos exponemos a ser pasto del primer berebere que le dé por tosernos encima. Ya lo digo el gran Miguel de Cervantes, el honor de las letras hispanas, “las armas requieren espíritu como las letras”. Yo opino lo mismo.

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