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Opinión
Etiquetas:   Buñuelos de viento  

Telma Ortiz Rocasolano quiere amordazar a la prensa

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
jueves, 15 de mayo de 2008, 05:05 h (CET)
Y bien que hace, si yo fuera ella seguiría su ejemplo. ¿Tiene alguien que ser noticia sin hacer nada notable, sin querer serlo, tiene alguien que aguantar cien mil ojos fisgando su vida privada si sólo tiene vida privada? ¿Tiene Telma Ortiz que vivir espiada, controlada y carente de intimidad como en “1984”, la novela de Orwell? ¿Quién y en nombre de qué la ha privado de tan indispensable derecho?

Vivimos en una España que según el día da pena o da asco. No, realmente España ni da pena ni asco, pero muchos españoles sí. Yo personalmente se la tengo jurada a alguno de ellos. A Chikilicuatre, por ejemplo. Y a las varias decenas de miles de millones de estúpidos ciudadanos que le votaron aupándole hasta Eurovisión. Así está Eurovisión, que hasta cabe la posibilidad de que gane tan infecto personaje.

Otros a los que se la tengo jurada es a los espectadores de “esos” programas. Toda esa sarta de compradores de miseria a través del tubo catódico, todos ésos que se deleitan con la visceralidad más inhumana. A los espectadores, sí, pero fundamentalmente a esos vendedores de casquería inhumana que con el disfraz de periodistas, una profesión por sí enormemente seria y prestigiosa, se dedican a proveer de vida ajena a quienes no tienen propia.

Porque quienes necesitan curiosear en las intimidades de los demás para poder sobrellevar un día más su apesadumbrada existencia son seres inertes, carentes de vida propia que necesitan alimentarse de la de los demás. Telma Ortiz no ha hecho absolutamente nada para ser noticia en esta España casposa y goyescamente negra que gusta de airear las intimidades ajenas en un mercadillo televisivo cada día de la semana. A este tipo de personas tan absolutamente troglodíticas les hacen falta libros, muchos libros, enormes torres de libros gordos y pesados con los cuales lapidarlos a corta distancia cual a adúltera musulmana.

Telma Ortiz no ha hecho absolutamente nada para ser noticia en esta España que ha sustituido la pandereta por la televisión y la navaja en la liga por los programas del corazón. Vive su vida discreta e incluso ocultamente huyendo de cien mil hipócritas adoradores de la ignorancia que desean entrometerse en la privacidad ajena pero que defenderían con violencia cavernícola la suya propia.

Telma Ortiz no ha hecho absolutamente nada para ser noticia salvo tener un hijo como millones de españolas, no vende su privacidad a cambio de un puñado de euros sino que quiere refugiarse en su casa sin molestar a nadie, quiere atender a su hijo con la misma solicitud que millones de madres y quiere hacerlo tan privadamente como hacen millones de ciudadanas que tampoco han hecho nada para ser noticia. Telma Ortiz sólo pide vivir su vida como la viven los demás, sin sentirse acosada por un fotógrafo, un cámara o un micrófono cada vez que sale a la calle para llevar a su hijo a los columpios.

España es un patio de Monipodio del que se han enseñoreado unos cuantos Rinconetes y Cortadillos que desde el Olimpo de sus despachos digitales se creen dioses de metacrilato. Telma Ortiz Rocasolano quiere amordazar a la prensa. Yo también lo haría en las mismas circunstancias.

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