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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La Iglesia Católica y el CGPJ versus crisis económica

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 13 de mayo de 2008, 06:42 h (CET)
“El gran espectáculo de la magia y la prestidigitación”, sin duda, sería un título que cuadraría a la perfección para definir la actuación del remozado Ejecutivo del señor Rodríguez Zapatero. Y hay que reconocer que es necesaria una buena dosis de prestidigitación para distraer al pueblo español de esta avalancha de malas noticias que cada día nos sorprenden y atemorizan, al escuchar o leer las noticias que nos traen los medios de comunicación. Por eso no debe sorprendernos este relevo de los ministros y la vice de la Vogue en comparecer ante los periodistas para intentar, con loable e inútil esfuerzo, hacernos creer que España, en lugar de ser un país en liquidación, continúa siendo la nación próspera que, ¡rara paradoja!, fue bajo las directrices del gobierno del PP, dirigido por el señor Aznar.

Observar al señor Solbes intentar justificar lo injustificable, alabar sus propias acciones y mirar hacia otro lado, ante las evidentes realidades que están echando por tierra todos los engaños de los que se valió para conseguir que un atajo de infelices e insensatos permitieran, con sus votos, que el incompetente señor Zapatero renovase mandato; es algo que causa verdadera indignación. Contemplar al señor Pepiño Blanco, este ser Kafkiano, mitad engendro socialista, mitad Pepito Grillo, hablar de “garantía del pluralismo religioso” o “avanzar hacia la libertad” y criticar a la Conferencia Episcopal diciendo que “no hacen lo que debieran hacer”, es algo capaz de aburrir al más pintado y, máxime, cuando después se declara “religioso”. No obstante, las salidas de madre de Solbes, Bermejo y Blanco palidecen ante el monstruo( es metáfora, no se confundan) de la filfa, la dramatización, el encubrimiento y la desinformación en el que se ha convertido la señora Fernández de la Vega.

Lo cierto es que ha adquirido tal práctica y desparpajo en distorsionar la realidad, nos ha salido tan hábil en mentir, sin que en su rostro hierático se le note, y es tal su aplomo en decir hoy negro y mañana blanco, según le convenga a ZP y su partido, que merece que se le otorgue un premio por su fidelidad y sumisión a la causa socialista. Lo malo del caso es que, cuando dice que hay que modificar la Ley de Libertad Religiosa para “garantizar la libertad de todos, de los que creen y los que no creen, sin imposiciones de nadie, sin dogmas”, a uno se le encogen las meninges, los cilindros ejes y las neuronas intentando explicarse el significado de semejante perogrullada. Vamos a ver si conseguimos poner un átomo de sensatez, señora mía. ¿Es que hasta ahora no ha estado garantizada por la misma Constitución esta igualdad?, ¿en qué se basa usted para afirmar que en España se persigue a las religiones?. A mí se me ocurre que, si se hostiga a alguna de ellas, y precisamente por ustedes, los del Gobierno, es sin ninguna duda la religión católica. ¿A qué dogmas alude usted, no será por casualidad al intento de adoctrinamiento que el Estado está pretendiendo hacer, por medio de su “Educación para la Ciudadanía; este panfleto libertario, doctrinario e impuesto por ley, con el que pretenden lavar las mentes de nuestros jóvenes?

¿Por ventura pretenden equiparar al mismo nivel cristianismo e Islam? Ya sabemos que ustedes les han subvencionado. Sin embargo, se me ocurre que ustedes, no sé si por ignorancia o aposta, no se han parado a contemplar algunos de sus ritos y costumbres que no encajan de ninguna manera en nuestra legislación; pongamos por ejemplo: su discriminación respecto a las mujeres (y las feministas calladas) su mutilación del clítoris, que en España constituye un delito contra la integridad de las personas. ¿Acaso sabemos si, bajo la capa de la religión no existe un intento solapado de establecer cabezas de puente en nuestra Nación, con vistas a una posible invasión marroquí? De lo que estamos seguros es de que, en algunas ciudades de Catalunya (la acogedora Catalunya de Montilla) hay verdaderas escuelas de terroristas y guerrilleros islamistas. Y por si la señora Vicepresidenta no se lo hubiera leído, le recuerdo que, la Constitución de 1978, prevé un trato especial para la Iglesia Católica, que nadie ha podido suprimir y, por tanto, no puede ser olvidado ni obviado, salvo reforma del artículo que así lo establece.

Imposiciones, por ahora, sólo las hemos detectado en el Gobierno y el PSOE, que se han puesto la ley por montera, la han interpretado como les ha dado la gana (véanse sus veleidades con los terroristas) han puesto al frente de la Justicia fiscales que no saben si el norte es el sur o viceversa, jueces que se convierten en estrellas mediáticas y han conseguido contaminar al mismísimo TC para que les arregle el feo asunto del Estatut catalán.

También le debemos reprochar, a la señora De la Vega, su forma torticera y repetitiva con la que ha querido endilgar todas las culpas del caos de la justicia al franquismo ¡vaya estupidez lo que dijo el señor ministro de Justicia! (en tiempos de Franco la justicia funcionaba sin retrasos, entre otras cosas porque el terrorismo estaba mejor controlado y, en segundo lugar, porque muchos temas de seguridad se tramitaban en tribunales militares por procedimientos abreviados). Lo peor es que, la Vicepresidenta, al insistir en que los males que han llevado al caos judicial provienen de la no renovación del Consejo General del Poder Judicial, pretende pasarle las culpas al PP. ¡Un poco de seriedad señora mía, que usted también ha sido secretaria judicial y después, supongo que sin haber pasado por la carrera judicial, nombrada juez; y debiera saber que, el Consejo General del Poder Judicial, no está para hacer milagros y que si la justicia no funciona en España es debido a que su gobierno, el de los socialistas, que han gobernado veintisiete años, no ha sido capaz de dotar de los servicios precisos y los instrumentos necesarios a fiscales y jueces para que puedan desempeñar, con la debida diligencia, sus funciones. No quiera hacerse la lista con los ciudadanos que, aunque tragamos muchos sapos, no por ello quiere decir que no sepamos lo que nos traemos entre manos. ¡Basta ya de tomaduras de pelo y de tomarnos por idiotas, señora De la Vega, y pónganse a trabajar en lo que importa en lugar de perder el tiempo intentando justificarse o pretendiendo, como ya hicieron sus antecesores socialistas durante la II República, destruir el catolicismo en España. No van a conseguirlo.

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