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Cataluña, ¿en decadencia?

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
domingo, 11 de mayo de 2008, 09:36 h (CET)
Un sentimiento de frustración y de decadencia se está extendiendo en Cataluña. Ya no se oculta, se proclama públicamente. Como análisis, como alarma y como llamada a una toma de conciencia colectiva y un cambio de rumbo.

Sentimiento de frustración, por la quiebra de la concepción del país y de los ideales que albergó y alentó el movimiento catalanista durante todo el siglo XX. Y sentimiento de decadencia, por la falta de pulso, ambiciones y perspectivas sociales, políticas, económicas y culturales.

Este doble sentimiento –sus causas y sus consecuencias- constituye la principal preocupación de mentes preclaras que se vienen pronunciando últimamente desde distintos ámbitos. Pronunciamientos que suelen coincidir en la descripción del panorama, y divergir en las recetas y salidas.

Citemos cuatro ejemplos recientes. Jordi Pujol, en su calidad de observador desde la atalaya de una larga trayectoria política y de ex presidente de la Generalitat; Salvador Giner, reconocido sociólogo y presidente del Institut d’Estudis Catalans: Jordi Porta, promotor de la cultura y el pensamiento y presidente de Omnium Cultural; y Josep Piqué, empresario, ex ministro y vicepresidente del Círculo de Economía. Son cuatro muestras de esta reflexión -cada uno desde su punto de vista- sobre lo que podría resumirse con la pregunta “¿hacia donde va Cataluña?”

Por todos lados –dice Pujol- surgen propuestas de reflexión sobre el momento actual de Cataluña y de su futuro; “señal que algo no funciona bien en nuestra sociedad y en nuestro país”. Para Giner el país “se la juega los próximos quince años”, y califica el momento actual de “cruce histórico”. Porta, tras analizar el presente desde tres puntos de vista -lingüístico, cultural e institucional-, desde ninguno de ellos se muestra optimista ni esperanzado. Piqué, por su parte, piensa que Cataluña ha entrado en una suave pero irreversible decadencia.

¿Causas de esta situación? Para Pujol, “hemos llegado al nuevo siglo con incertidumbres en el horizonte y con un incremento de presiones hostiles”. Según Giner, la generación actual carece de ideales sólidos, cultura cívica y patriotismo (“no tienen ideal de país.”) y los actuales indicadores sobre la salud social y económica de Cataluña “son muy preocupantes”: y una parte de culpa de esta situación la tiene la intelectualidad catalana, “que no proyecta un pensamiento fuerte”. En opinión de Porta, después de treinta años de la Transición política, la concepción del Estado en España continúa siendo la misma de siempre. y “aún está por reconocerse democráticamente nuestro marco institucional propio”. Piqué cree que mientras el mundo se mueve vertiginosamente, en Cataluña, seguimos “obsesionados con nuestro estúpido ombligo, pensando que todos nuestros males nos vienen de un hipotético enemigo exterior que no hace otra cosa que pensar como nos perjudicará”.

¿Donde está la solución? Cree Pujol que hace falta “poner al día algunos de nuestros planteamientos políticos y intelectuales”, y cambiar algunas de nuestras maneras de hacer; por eso es lógico que aparezcan propuestas de renovación del catalanismo. Para Giner hay que recuperar “la religión civil, el culto al país y la identificación con cosas cruciales”; y cuestionar el pensamiento económico dominante: “no veo en ninguna parte una reflexión de teoría económica seria sobre el país, estamos en manos de econometristas”. Porta sostiene que el futuro de Cataluña “tendrá que pasar por una mayoría social que quiera superar la paradoja -que viven los partidos y ciudadanos catalanes- de jugar en dos campos”, el de querer la independencia y al mismo tiempo acudir a Madrid para nuestras peticiones. En sentido contrario, Piqué opina que a Cataluña le hace falta el diván de los psiquiatras; que se pregunte a si misma qué quiere ser de mayor, si quiere formar parte de Europa , a través de España, o quiere perderse en aventuras exóticas.

¿Cataluña, en decadencia? Que ella misma se lo cuestione públicamente, buen camino para superarla.

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Wifredo Espina. Periodista y ex director del Centre d’Investigació de la Comunicació.

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