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Etiquetas:   El crisol  

¿Vuelve Anguita?

Pascual Mogica
Pascual Mogica
domingo, 11 de mayo de 2008, 09:33 h (CET)
La célebre pinza que IU y el PP y que tanta presión ejerció sobre el Gobierno de Felipe González y que según Julio Anguita nunca existió, pero que fue diseñada y montada en el transcurso de una cena en casa de Pedro J. Ramírez, a la que asistió José María Aznar y el propio Anguita y que los comentaristas y analistas políticos de le época coincidieron, la mayoría de ellos, en que en esa cena fue donde se gestó la célebre pinza que tantos quebraderos de cabeza ocasionó a Felipe González, vino a marcar el punto de inflexión de Anguita y de Izquierda Unida y el lanzamiento de Aznar al estrellato. El primero acabó “tirado” en la calle y la coalición que coordinaba no levantó cabeza desde aquel entonces. Y así hasta hoy. Aznar, se comió las mieles y Anguita, las hieles.

Ahora nos encontramos de nuevo a un Julio Anguita que como siempre, es su gran pasión, se dedica a criticar todo aquello que tiene algo que ver con el Partido Socialista Obrero Español. Si en la mitad de la década de los años noventa tuvo en su punto de mira a Felipe González, ahora arremete contra José Luís Rodríguez Zapatero, del cual acaba de decir que hace una política de derechas. De otro tanto acusó en su día a González, cuando él y Aznar pusieron en funcionamiento la célebre pinza. Por lo visto el único que podía llevar a efecto una política de izquierdas era José María Aznar y por eso coincidió con él de forma tan radical. Lo que entonces ocurrió, y en los debates parlamentarios se pudo apreciar muy claramente, es que Anguita, que se dice un comunista convencido, votaba, junto con Aznar, en contra de las iniciativas del Gobierno presidido por Felipe González. Lo de la crítica de la corrupción fue una simple cuestión de maquillaje para ocultar su verdadero deseo que no era otro que el derribar a Felipe González. Anguita y Aznar, concentraron, entre ambos, la suficiente dosis de odio como para fulminar a Felipe González con una simple mirada.

Lo que ha quedado de la pinza, ha sido un Aznar, cuya vitola de nuevo rico va luciendo por todas partes y un Anguita, fracasado, resentido y amargado que aún no ha encajado su error al formar aquella pinza anti natura con un político, Aznar, cuyo partido es el anticristo del comunismo. Por fortuna España puede salir adelante sin estos dos “iluminados” y es de desear que ambos se mantengan lejos de la política.

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