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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

El portazo de Acebes

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 9 de mayo de 2008, 04:17 h (CET)
Las aguas bajas turbias por los despachos de la calle Génova y por su planta séptima ya no circulan tantos prohombres de la derecha española como hace algún tiempo. El penúltimo hombre del aznarismo acaba de abandonar las trincheras desde las que a partir del luctuoso y criminal atentado del 11-M intentó engañar a los españoles afirmando que la autoría del atentado llevaba la firma del colectivo etarra, la justicia demostró cuántas mentiras e insidias habían tanto en las afirmaciones de algunos políticos de la derecha como en las de sus corifeos mediáticos. Pero nadie dimitió, todos siguieron en sus cargos agazapados a la espera de una nueva oportunidad para recobrar sus puestos en el banco azul del Congreso de los Diputados y las llaves de la Moncloa. Y volvieron a perder, y ahora no tenían a mano excusa alguna para justificar esta nueva derrota electoral.

Una vez conocidos los resultados de las últimas elecciones la guardia pretoriana de Mariano Rajoy, toda ella proveniente de las filas del aznarismo más duro, comenzó a hacer aguas. Nadie en el Partido Popular tenía seguro el puesto, hoy ni tan siquiera Mariano Rajoy lo tiene, y había que comenzar a mover ficha antes de que fuera demasiado tarde y llegara el motorista con el cese en la cartera. Mientras Esperanza Aguirre comenzaba solapadamente a moverle la silla a Mariano Rajoy Eduardo Zaplana, que ya se sabía defenestrado, tomaba el tole y él mismo se degradaba a las filas de “soldado raso” para desde allí dar el salto a una de las muchas canonjías que en la empresa privada le esperaban para pagarle favores pasados. El actual líder, por llamarle de alguna manera, de la muchachada de la gaviota ya ni tan siquiera convoca la reunión de maitines de cada lunes pensando que es mejor no encontrarse cara a cara con unos conmilitones que andan con el cuchillo entre dientes prestos a clavarlo en cuanto se vuelva de espaldas. Y mes y medio antes del congreso que el PP hará en Valencia para buscar una nueva dirección ha reconocido que su partido “está en un momento difícil”.

Después de Zaplana otro que le da a Mariano con la puerta en las narices es Ángel Acebes quien pocos días después del pase de Zaplana a la itinerancia de una Telefónica europea le espeta a su líder que en junio no cuente con él para seguir en la Secretaría General ni en ningún otro puesto directivo. No ha servido para nada la campaña iniciada por los “polacos” de TV3 bajo el lema “

SAVE ACEBES” y el que fuera martillo de herejes,nacionalistas, rojos y otros descarriados también toma el tole y se va con la música a otra parte una vez que Zaplana, su compañero en el “Dúo Patético”, acaba de dejarle sólo y triste como aquella Fonseca a la que ambos cantaron de tunos o más bien de tunantes. Después de más de veinte años en la política Acebes dice adiós después de “haberse dejado la piel por España y los españoles” según él mismo pregona. De todos aquellos prohombres fieles a Aznar tan sólo queda ya en primera línea política Jaime Mayor Oreja en el dulce y remunerado destino del Parlamento Europeo desde donde hace unos días dijo que “es el peor momento en la historia del Partido Popular”.

Esto huele a naufragio y la nave zozobra en procelosas aguas mientras su capitán ni está ni se le espera a pesar de que algunos de los actuales pesos fuertes del PP como Ignacio Astarloa, Gustavo de Aristegui o Francisco Granados comienzan a ponerse de los nervios y a exigir los nombres que acompañaran a Rajoy en su candidatura a seguir liderando el PP. Y mientras unos reclaman nombres temiendo que el suyo no aparezca en las listas otros, calladamente, van realizando una labor de zapa para ocupar los puestos que pueden quedar vacantes. Esperanza Aguirre desde Madrid escenifica un 2 de Mayo fraterno y firma la paz con Mariano bajo la atenta mirada de Francisco Camps que instalado cómodamente en su virreinato valenciano va colocando a sus peones para que le permitan un día dar el jaque mate definitivo en la partida de ajedrez que comenzó a jugarse en la calle Génova la noche del 9-M. Anoten el nombre de Esteban González Pons, mano derecha de Paco Camps, seguro que a partir de Junio paseará mucho por la planta séptima de Génova.

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