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Desprotegidos
Eduardo Cassano
La sensación de inseguridad en la que vivimos actualmente roza cotas tan altas que ahora cualquier persona puede amenazar a otra, para cumplir o no con su amenaza, y no hay policía ni jueces suficientes para limpiar las crónicas de sucesos en las páginas de los periódicos. A veces da la impresión que al Estado le sale más barato un entierro que las toneladas de papel y tinta que se emplean en denuncias, recursos, etc… la importante y necesaria inversión en más sueldos, en más activos.
La policía sabe dónde se vende droga, donde se maltrata, pero no siempre puede actuar; hace falta una denuncia, hace falta valor para denunciar… hace falta gastar más papel y más tinta. En los juzgados yacen acumulados en los despachos una infinidad de expedientes, algunos de los cuales terminan resueltos antes de llegar a ser leídos. Hace falta personal, hace falta interés… ¿Qué es, realmente, lo que hace falta para acabar con la sensación de inseguridad que padecemos los ciudadanos?
Lo peor es cuando una persona acude a poner una denuncia en comisaría y ver la cara de vergüenza ajena e impotencia de los agentes, a los que sólo les falta darte un arma para sentirte protegido, que se limitan a asentir y dar la razón a tus quejas.
Me pregunto si algún día cambiará todo esto. Si en algún momento, si no cambia, dejará de empeorar día a día. No hay telediario ni periódico que traiga consigo un suceso como mínimo, una lágrima de impotencia y un grito de rabia de las personas que tratan de ser justas y honradas con la sociedad… una sociedad que cada vez más, maltrata y en la que vivimos constantemente desprotegidos; en cada esquina, en cada portal.
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