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Entrevistas

Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

"La danza es nuestra manera de manifestar el amor por la cultura"

Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba
Redacción
martes, 10 de junio de 2008, 08:55 h (CET)
Hace sesenta años en la ciudad de La Habana una jovencísima Alicia Alonso creó su propio ballet que más tarde y con el triunfo de la revolución castrista pasaría, por expreso deseo de la misma, a denominarse Ballet Nacional de Cuba. Así pues estamos en el año de la celebración del sesenta aniversario de la creación de este Ballet respetado, querido y admirado en todo el mundo. Los que hemos visto bailar a Alicia Alonso no podemos olvidar su gracilidad sobre el escenario y su especial manera de transmitir las emociones tan sólo con el movimiento de sus brazos y la soltura de sus pies enfundados en las pequeñas zapatillas de bailarina, Alicia Alonso ya no baila, su último baile fue en la localidad italiana de Faenza en 1995 pero sigue siendo el alma y la columna vertebral del ballet cubano.



Alicia Alonso.




Alicia bailando El lago de los Cisnes


Teresa Berengueras y Rafa Esteve-Casanova / SIGLO XXI

Durante dos semanas, desde el día 7 al 18 de Mayo el Ballet Nacional de Cuba interpretará sobre el escenario del Teatro Tívoli de Barcelona el ballet “El lago de los cisnes” cuya dirección es de la propia Alicia Alonso así como la coreografía hecha sobre la original que en su día construyeron Marius Petisa y Lev Ivánov. La presentación de este espectáculo tiene lugar en el hall del mismo teatro y es la propia Alicia Alonso quien se encarga de ello. Aparece vestida toda de rosa, con su habitual pañuelo en la cabeza, a juego lo mismo que sus zapatos, todavía con tacones de cuatro centímetros y un collar de perlas que daba cuatro vueltas a su cuello. Toda una imagen de diva, pero una diva cercana, asequible y con muchas ganas de hablar. Comienza, naturalmente, hablando de Barcelona.

Alicia Alonso: Hacía años que no veníamos a actuar a esta ciudad pero finalmente lo hemos conseguido. Estamos felices de estar entre ustedes con un ballet como “El lago de los cisnes” que es el que más nos solicitan. Estamos ante un cuento, o al menos esa es nuestra interpretación, y por ello hemos unido en este montaje el tercer acto de la obra con el epilogo de la misma dando con ello un final feliz como era habitual en los ballet de la época del romanticismo. Esta es una compañía joven, llena de fuerza y con unas primeras figuras que ya han sido suficientemente reconocidas a nivel mundial en el mundo de la danza.

Leyendo el texto promocional de la visita del Ballet Nacional de Cuba y el resumen biográfico de Alicia Alonso vemos que ha sido galardonada con inmensidad de premios, medallas y nombramientos entre los que destacan los de “honoris causa” por diversas universidades de todo el mundo. Pero encontramos a faltar alguno de los galardones que le fueron otorgados años ha en Barcelona, que fue el primer lugar de España en el que bailó, concretamente en el año 1969 en el Gran Teatre del Liceu.

A. A.: Naturalmente en el folleto promocional no pueden aparecer todos los galardones y hemos hecho un resumen, pero, créanme, llevo en el corazón aquella Medalla de Oro del Liceu que me entregaron en el año 1971 lo mismo que la Medalla conmemorativa del 125 Aniversario del Liceu que me fue concedida en el año 1979. Hemos dado la vuelta al mundo varias veces pero llevo en el corazón tantas cosas vividas durante tantos años que sería demasiado largo que les pudiera enumerar todas ellas.

La producción de este “El lago de los cisnes” está realizada al alimón entre el Ballet Nacional de Cuba y Teatres de la Generalitat Valenciana (un organismo que depende del Gobierno autónomo de la Comunidad Valenciana). Se nos hace algo extraño este raro maridaje entre un ballet proveniente de un país como Cuba y una comunidad autónoma donde sus autoridades no tratan nada bien al teatro valenciano y para los que no existe el arte teatral si es de expresión vernácula. Y así se lo manifestamos a la directora y coreógrafa del Ballet Nacional de Cuba.

A. A.: No puedo dar ninguna contestación en el sentido político. En Valencia siempre hemos encontrado colaboración artísticamente en lo que respecta a la danza, incluso el vestuario de esta producción es de Francis Montesinos, diseñador valenciano como saben, con el que hemos trabajado muy a gusto. Con Valencia tenemos un interesante intercambio mandándoles profesores cuando nos los solicitan para su Centro de Danza y hasta la fecha nuestra colaboración con ellos ha sido muy bonita.

Gracias a esta extraña pareja los valencianos han podido ver en las últimas semanas la “Giselle” que, esta vez producida exclusivamente por el Ballet Nacional de Cuba, ha recorrido diversas ciudades del País Valencià como Gandia, Alcoi, Aldaia y la propia Valencia en cuyo Teatro Principal estuvieron dos días. La vida de esta compañía de ballet es agitada, de un lado a otro como pueden ver y siempre con las maletas preparadas. Seguramente a los barceloneses les sabrá a poco esta corta visita del Ballet Nacional de Cuba.

A. A.: ¿Qué quieren? ¡Son dos semanas! Nuestras fechas están cerradas desde hace tiempo, las giras se preparan así y desde Barcelona marchamos a Madrid para una función-homenaje que en el nuevo teatro del Escorial ha preparado la Universidad. Después regresamos rápidamente a Cuba para celebrar el festival-encuentro de “La huella de España” donde durante diez días actúan diversas compañías. Al terminar este encuentro tenemos una gira por Canadá y Venezuela para volver a La Habana para estar presentes en el Festival Internacional de Ballet de La Habana.

Sesenta son muchos años y la pregunta lógica es saber cómo es posible el mantenimiento de una compañía durante tanto tiempo.

A. A.: Esto es posible porque la danza es nuestra vida, nuestra carrera profesional y nuestra manera de manifestar el amor por la cultura. Además nos sentimos muy felices y con ganas de seguir siempre adelante al saber que el público es feliz con nuestro trabajo.

El cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba está formado en estos momentos por 110 bailarines de los cuales sesenta son la compañía que estará en Barcelona estos días mientras el resto está bailando en Cuba. Actualmente todos los componente del ballet son cubanos, menos una portorriqueña casada con un cubano, pero a lo largo de estos sesenta años ha habido españoles, mejicanos, colombianos, argentinos, o sea una mezcla total de nacionalidades. Pero no cualquiera puede ser bailarín del Ballet Nacional de Cuba.

A. A.: Aunque pueda parecerlo no es ningún sacrificio pertenecer a nuestro cuerpo de baile, es la vida, y tan sólo les pedimos que amen su carrera, una condición física adecuada y que sean artistas.

Alicia Alonso es una persona vitalista, coqueta no nos dice su edad aunque estemos celebrando el sesenta aniversario de un ballet creado por ella, pero la verdad es que estamos ante una mujer viva, llena de facultades y con una fuerte personalidad. Nos gustaría saber qué hace para estar así.

A. A.: Tengo una gran curiosidad por la vida, me gusta saber todo lo que sucede en el espacio y conocer lo que piensa y siente el ser humano aunque a veces llegar a este conocimiento me suponga algún que otro golpe, y me interesa también mucho todo lo que existe en el fondo del mar y en toda la tierra. Mi deseo es seguir viviendo hasta los doscientos años, o más.

Tener delante a alguien tan identificada con la revolución de los “barbudos”, aquellos hombres que bajaron desde Sierra Maestra hasta La Habana para cambiar la vida de los cubanos es siempre emocionante. Es mucho mejor que cualquier libro de historia, Alicia Alonso es la historia viva y siempre nos puede aportar algún dato desconocido y alguna anécdota interesante. Durante años, antes de la revolución, tuvo que compaginar su trabajo en su ballet con actuaciones en los USA y con el dinero que ganaba en los EE.UU. pagaba después a los bailarines de su compañía cubana. Del régimen de Batista tan sólo percibió una vez una pequeña subvención que no daba para nada. Pero con Fidel Castro las cosas cambiaron para ella y su ballet.

A. A.: Mientras un grupo de revolucionarios andaban por las montañas con los fusiles nosotros danzábamos pero también íbamos creando las bases de un proyecto en el que se reflejaba cómo queríamos que fuera el mundo y la enseñanza de la danza en nuestro país. Un buen día, el médico del ballet decidió unirse a la guerrilla y se llevó con él el proyecto que habíamos redactado. Cuando las tropas guerrilleras entraron en La Habana yo estaba actuando en Chicago, inmediatamente volví a Cuba y mi sorpresa fue que a los pocos días llamaban a la puerta de casa y al abrir me encontré frente a frente con el Comandante Fidel Castro que traía en la mano aquel proyecto nuestro para la danza cubana.

Alicia Alonso se emociona recordando esta etapa de su vida mientras a algunos de los presentes se nos eriza el vello por la emoción de sus palabras que se notan salidas del corazón y cuyo realismo nos hace vivir aquellos momentos sin haber estado allí. En Cuba soplan aires de cambio, aunque muy lentamente. Fidel después de tantos años ha dejado el poder en manos de su hermano Raúl Castro, otro veterano de la Revolución quizás para que éste sea la llave que de paso a las nuevas generaciones de cubanos. Si Fidel fue quien primero creyó en el proyecto de Alicia Alonso, ¿cómo son ahora las relaciones con el nuevo mandatario?

A. A.: Cuba ha tenido momentos terribles, ahora hay que trabajar duro, somos una isla pequeñita y hemos estado rodeados durante cincuenta años por nuestros vecinos y a pesar de todo los logros han sido grandes como la medicina y la educación que son totalmente gratuitas. Naturalmente que también conozco a Raúl Castro desde hace muchos años, mis relaciones con los dirigentes cubanos son perfectas.

El tiempo manda, Alicia no se cansa de hablar y hablar ni nosotros de escucharle hablar de ballet aunque una de sus frases preferidas es que “es difícil hablar de ballet ya que el ballet es un arte visual”, al tiempo que la dice mueve uno de sus brazos con una agilidad anormal en cualquier mortal y más en los que tienen la edad de la señora Alonso. Su visión de Cuba es, naturalmente, la que ella ha vivido, seguramente si preguntáramos a los cubanos de la Pequeña Cuba en Miami sería diferente, pero tantos unos como otros quieren a su país y todos los cubanos, exiliados o no, veneran a esta bailarina, hoy toda una institución que ha paseado el nombre de Cuba por los mejores teatros del mundo.

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