Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Hace falta el regreso del señor Aznar? No debe descartarse

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 8 de mayo de 2008, 03:06 h (CET)
Me temo que, visto el panorama político y económico que se presenta ante nuestra atónica mirada, quizá debiéramos reflexionar si es que ha llegado el momento de pensar en dar un brusco golpe de timón y cortar por lo sano, antes de que nuestro partido de siempre, el sucesor de la antigua Alianza Popular, deje de ser lo que fue para convertirse en un sucedáneo descafeinado de los partidos socialdemócratas europeos. Es obvio que el señor Rajoy ha perdido los papeles desde que, la derrota en las pasadas elecciones, lo dejó descolocado y parece que, en la actualidad, lo que más le preocupa es amarrarse los machos para conservarse en su puesto; en lugar de haber hecho un ejercicio de humildad y realismo político buscando, en compañía del resto de dirigentes del PP, las causas, los errores y las fallidas estrategias que impidieron que los españoles los votaran. Por supuesto que lo fácil era hacer lo que ha hecho, cargarles el sambenito de su fracaso a los señores Acebes y Zaplana, hacerles un guiño a las juventudes del partido con el fichaje de Soraya Saenz de Santamaría y procurar hacerse con el apoyo de los “barones”, con la excepción de la que más votos aportó al partido, la señora Esperanza Aguirre.

Que Rajoy estaba fuera de sí, ha sido evidente desde el momento en que, una persona tan sensata como es él, haya perdido los papeles en varias ocasiones al sentirse retado por la misma señora Aguirre, partidaria de una actitud más enérgica y crítica con el partido que gobierna la Nación. No obstante, el hecho de que todos los actuales ocupantes de puestos clave en las distintas autonomías en las que gobierna el PP, se hayan decantado por apoyarle y hayan transigido con este viraje hacia lo que, algunos, denominan liberal–socialismo; no pronostica nada bueno para las expectativas del partido de conseguir en alguna ocasión, más o menos cercana, acceder al gobierno del país. Que hay inquietud entre las bases es algo evidente y que, en algunos sectores, las aguas están revueltas no deja de ser significativo. Las escenificaciones, cara a la galería, de un señor Rajoy besando a la presidenta de la Comunidad de Madrid, no son más que componendas para que las cosas no vayan a más. Sin embargo, lo que ha quedado patente, para cualquiera que tenga dos dedos de sentido común, es que cualquier atisbo de democracia interna que pudiéramos haber creído detectar en el funcionamiento del partido, ha quedado convertido en un mero espejismo. Una mala noticia para los simpatizantes del PP.

Lo malo de todo ello es que, lo que está ocurriendo en el seno de los populares; estos rifirrafes en los que unos y los otros se descalifican, dan una sensación de desbarajuste, inseguridad y falta de un liderazgo firme que, aparte de reforzar al señor Rodríguez Zapatero, que está a sus anchas mientras la oposición se olvida de hacer política de vigilancia del Ejecutivo, para entregarse a sus luchas internas; crea una desmoralización general entre las bases, que habían confiado, como única esperanza de derrotar a los socialistas, en un líder que asumiera con vigor las riendas del partido para defender los valores básicos que siempre han sido la razón de ser y el objetivo del PP.

Siento decir que mis esperanzas en que el Congreso del PP en Junio sirva para algo más que para glorificar al señor Rajoy, apoyado por todos aquellos que creen que el partido debe dejar de “crispar” para hacer una oposición más “sosegada” y menos “agresiva”, son escasas. Esperábamos que del congreso salieran reafirmados y clarificados determinados temas que precisamente han quedado muy confusos durante la pasada legislatura. Por ejemplo, el tema de los estatutos autonómicos donde, por una parte se ha luchado, con razón, contra la aprobación del Estatut catalán, pero, a continuación, se han aceptado otros que no hacía falta que se firmaran y que han minado las posibilidades de que el recurso contra el catalán sea declarado ilegal, máxime, si se tiene en cuenta la deriva actual del TC. Otro tema que convendría que se hubiera dilucidado es el del aborto; y lo digo con la convicción de que, en esta cuestión, la actitud del PP ha carecido de la suficiente firmeza para oponerse frontalmente a él y no andarse contemporizando con los socialistas. Tampoco en la defensa del castellano han estado a la altura de las circunstancias, contribuyendo con sus errores a que, en algunas comunidades, se haya convertido en un idioma proscrito si no prohibido. Otro tema espinoso ha sido el de los matrimonios entre homosexuales en el que tampoco se ha tenido la firmeza y claridad necesarias, Un partido debe tener claras sus prioridades y no se puede estar toda la legislatura pensando en los votos, sino en la ideas.

Así las cosas, uno se pregunta dónde están estas personas válidas del PP que han sido apartadas del primer plano de la vida política. ¿Tienen derecho a permanecer en el ostracismo, mientras algunos se empeñan en llevar la soga arrastrando para conducir al partido hacia, Dios sabe, que aventuras utópicas? ¿Es posible que señores como Zaplana, Mayor Oreja, Acebes, Vidal Cuadras o señoras como Esperanza Aguirre, María San Gil, Rita Berberá y tantas otras figuras de la formación se resignen y les dejen el camino expedito a los del PSOE? Saben que,, si lo hacen lo poco que queda de España y de la cultura de nuestra nación, sus raíces cristianas y sus valores fundamentales serán arrojados por la borda de la ignominia por una pandilla de indeseables que se han propuesto convertir España en una guarida de viciosos, delincuentes, separatistas, chupópteros y totalitarios comunistas, cuyo único objetivo es llevarnos a la división y el enfrentamiento.

Creo que el señor Aznar cometió el error de no procurarse un entorno mediático que le fuera favorable; también se equivocó en la valoración de la guerra de Irak, pero no cabe la menor duda que, durante sus mandatos, España resurgió de las cenizas en la que la había dejado Felipe González y tuvo los momentos más dulces, después de una época donde el desempleo y la corrupción fueron su característica principal. El señor Aznar supo llevar el partido con mano de hierro y tuvo el acierto de rodearse de personas de suma valía como los señores Rato, Mayor Oreja que consiguieron sanear la economía, insuflar confianza a los empresarios y controlar a los de ETA, hasta el punto de dejar la banda al borde de la extinción. Puede que fuera conveniente que volviera de nuevo a la política activa y tomara las riendas para poner orden. Sé que tiene muchos enemigos, especialmente en el bando de los que gobiernan ahora, pero también sé que goza de un gran prestigio entre la gente del partido y que, hoy en día, nadie puede negar que es uno de los activo valiosos que le queda al PP. Supo irse en su momento, quizá, cumpliendo con su deber como español, decidirá regresar cuando se le necesita.

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris