Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Justicia quebrantada

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 8 de mayo de 2008, 03:06 h (CET)
En su escrito “Telarañas”, Ramón Camats expone el diálogo que mantuvo el filósofo Solón con el príncipe Anacarsi. El filósofo griego creía que los ciudadanos cumplen las leyes que se han redactado para favorecerles. El príncipe tildaba de ingenuo al sabio. Las leyes no son la piedra filosofal que convierte la injusticia en justicia.

En el propósito de cambiar el comportamiento humano, ¿puede haber algo más decepcionante que los interrogantes que se plantea el comentarista?:”¿Existe alguna cosa que pueda salvar las telarañas que llamamos leyes y justicia?” “¿Es posible educar a los hombres para que cumplan los acuerdos tomados en vistas al bien común, esto es, las leyes, o no hay otra que fortalecer las redes, al precio que sea, para poder ver atrapados, que ya sería hora, algunos pajarracos de presa?”

En su condición de ser caído no se puede esperar que el hombre produzca justicia absoluta. Como mucho, se puede aspirar a breves destellos de justicia, eso sí, manchados de egoísmo. La naturaleza humana afectada por la trasgresión que Adán cometió contra Dios no puede pretender hacer el bien absoluto. Su tendencia, aunque no se quiera reconocer es hacia el mal y, si no fuese por la intervención divina que le pone freno, haría el mal absoluto aunque nos cueste entender este punto.

El hombre, en su situación actual no puede ir de por libre. La anarquía como filosofía política es desorden. Nos guste o no, las autoridades civiles, con todas sus defectos y corrupciones, son necesarias para evitar que el desorden se desmadre, convirtiendo las calles en selvas en las que impere la ley del más fuerte.

En el Israel del antiguo Testamento, que era una sociedad teocrática, el rey y las otras autoridades establecidas eran los representantes de Dios que tenían que gobernar y administrar justicia en nombre del Dios que los había establecido en el cargo. Un texto que da fe de lo terminado de afirmar es: “Dios está en la reunión de los dioses, en medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente , y aceptareis las personas de los impíos? Defended al débil y al huérfano, haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado, libradlo de manos de los impíos. No saben, no entienden, andan en tinieblas, tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo, pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis. Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú heredarás todas las naciones” (Salmo,82).

En este texto el salmista llama “dioses e “hijos del Altísimo” a los jueces, las personas encargadas de administrar justicia en nombre del Dios que les había dado este cargo de tan grande responsabilidad y, “reunión de los dioses”, el lugar en donde se administraba justicia. Dios, pues, le da mucha importancia a la administración de justicia, pero, quienes no están a la altura de responsabilidad tan grande y manchan sus manos con sobornos a la hora de dictar sentencia, “como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis”. Dios contempla con mucha atención todo lo que ocurre en los palacios de justicia. A Él no se le puede dar gato por liebre. En su momento dará lo que se merecen a quienes convierten las audiencias en madrigueras de rapiñadores.

Los cristianos sabemos muy bien que los impíos, a pesar del buen talante que puedan manifestar, de las palabras melosas que broten de sus labios y las sonrisas que llenan sus bocas, no pueden administrar justicia correctamente. Tampoco creemos que haciendo más fuertes las telarañas fortaleciendo las redes legales conseguirá administrar justicia con más diligencia. No confiamos que con el endurecimiento de las leyes caerán más pajarracos de presa. Hecha la ley hecha la trampa. Eso sí, confiamos con una esperanza que no se marchita que un día, en el lugar que el Señor Jesús está preparando para estancia eterna de su pueblo hallaremos la justicia manifestada con todo su esplendor, porque allí no se habrá infiltrado nada injusto.

Noticias relacionadas

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia

¿A quién voto en las próximas elecciones andaluzas?

Los socialistas han gobernado en Andalucía desde 1982 sin interrupción y no hemos salido del vagón de cola

Macron y Mohammed 6 en tren de alta velocidad

Mientras otros países del Magreb se resisten a la modernidad, Marruecos se suma a la carrera espacial y viaja en trenes de alta velocidad

¿Hacia un Brexit traumático?

La irrupción de fuerzas centrífugas consiguió la victoria inesperada

Interior del Ministro de Interior

​Desayuno de Europa Press con el ministro de Interior Grande-Marlaska en el hotel Hesperia de Madrid. Llegué con adelanto y atendí el WhatsApp: “¡Vaya espectáculo!.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris