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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Algo pasa con la Cruz del Gran Poder

Rafael Martínez (Granada)
Redacción
miércoles, 7 de mayo de 2008, 03:10 h (CET)
Espero la publicación de esta carta, que le escribo casi con un ataque de nervios después del primer día de cruces en Motril.

Cuando los borrachos que se meten con todas las personas que pasan, provocando e insultando tienen una pañoleta al cuello y la medalla de la Virgen del Rocío, algo está pasando.

Cuando la Cofradía del Gran Poder de Motril es la que potencia la venta de bebidas alcohólicas desde la una del mediodía hasta las dos de la madrugada y la que sigue montando la cruz año tras año, sin respetar la decisión de la comunidad de vecinos de no permitirla, algo está pasando.

Cuando alrededor de su cruz hay montones de coches con los maleteros abiertos y la música (disco, sevillana o flamenco) a todo volumen, con pandillas de jóvenes borrachos alrededor, y la policía local ni contesta al teléfono, y cuando lo hace dicen que no pueden hacer nada, algo está pasando.

Cuando el Ayuntamiento de Motril, con el gobierno del partido que sea, sigue dando permiso a una cruz que todos los años ha recibido las quejas de los vecinos porque no pueden vivir durante cuatro días en su propia casa; cuando algunos concejales, que no nombro por respeto, están bebiendo en esa cruz, aunque al salir vean el portal de la casa lleno de orínes y de basura, y la calle huela a alcohol que revienta, algo está pasando.

Esto son las Cruces de Motril, para algunos un momento de fiesta y diversión. Para los vecinos de la Cruz del Gran Poder, un suplicio y un infierno consentido por las autoridades. Por eso la mayoría opta por irse de su propia casa para poder sobrevivir a las cruces. Los que quedamos no podemos hacer otra cosa que esperar que le den una solución a esta situación y que la Cofradía decida poner su cruz en un lugar donde no molesten a la gente.

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