Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Que Hotel - Hoteles baratos
Diario Siglo XXI Sueldos Públicos El Viajero Magazine Tienda Diseño Grupo jueves, 24 de mayo de 2012. Actualizado 16:03 h. Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Portada | Opinión | España | Mundo | Economía | Televisión | Cine | Música | Tecnología | Libros | Medios | Moda | Salud | Sexo | Ciencia | Gastronomía | Toros |
Deportes    Londres 2012    Fútbol    Baloncesto    Motor  |  Última Hora  |  Videos  |  Entrevistas  |  Infográficos  |  El Tiempo    ●    Concurso fotográfico
    
Tags: Opinión · Momento de reflexión · Octavi Pereña
Disfunciones familiares hereditarias


Octavi Pereña


Octavi Pereña Octavi Pereña
jueves, 1 de mayo de 2008, 03:14
Comentar


En el año 1974 el compositor y cantante norteamericano Harry Chapin grabó una canción titulada “Cat’s in the Cradle”. Trataba de un padre que estaba muy ocupado y que no tenía tiempo para dedicarlo a su hijo. En vez de estar con él, le daba vagas promesas de hacerlo otro día. El muchacho crece y se convierte en una réplica de su padre, entregándose enteramente al trabajo y a otros objetivos personales. Cuando el padre envejece y ya dispone de tiempo para examinar su vida desea vehementemente conocer a su hijo que es adulto y conversar con él. Con tristeza el padre descubre que el hijo está tan absorto en las cosas materiales como lo estuvo él. Así que no pueden tener relación íntima. La última estrofa de la canción es muy triste. “Cuando colgué el teléfono comprendí que era igual que yo, el chico era igual que yo”.

La canción de Harry Chapin nos recuerda la influencia que una generación ejerce sobre la siguiente. Y que las características familiares pasan de padres a hijos y que este ciclo se ha venido repitiendo desde hace miles de años. Algunas de estas características son buenas: cultivo de habilidades, valoración del esfuerzo, importancia de la educación, etc. Desgraciadamente, el comportamiento negativo también se transmite de padres a hijos.

Hoy se ha perdido de vista la influencia que los padres ejercen en los hijos. Por ello debe recuperarse la enseñanza bíblica que nos instruye en un «pensamiento generacional». En este sentido no nos vendría mal hacer una atenta lectura de Éxodo,20:5,6, que dice: “Porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que aman y guardan mis mandamientos”.

Con la lectura de este texto es fácil llegar a la conclusión de que Dios castiga fríamente a quienes se comportan mal y bendice excesivamente a los buenos. Tal vez sería interesante hacer una lectura de este texto desde la perspectiva de las disfunciones familiares y que sus consecuencias pasan de padres a hijos durante generaciones.

Cada familia tiene sus peculiaridades. Algunas se caracterizan por los talentos musicales, deportivos o habilidades artesanales. A pesar de que exige un gran esfuerzo desarrollar las habilidades, una cierta predisposición natural se ha heredado. La medicina actual ha descubierto que la genética predispone a ciertas enfermedades. Algunas características familiares son el resultado del entorno malo de la estructura familiar y de las decisiones que se toman. Cuando las decisiones negativas y un entorno malo forman parte de la estructura familiar, sus componentes se lo hacen suyo y lo transmiten a los hijos, por imitación inconsciente. Si no se rompe la cadena estas peculiaridades pasan a las generaciones futuras. Los hombres no estamos guiados por un determinismo ciego que nos condena a permanecer atados a características perjudiciales. La cadena que esclaviza puede romperse y establecer nuevos modelos de conducta que también se transmitirán a la generaciones futuras.

Dios ha creado a los hombres como seres racionales. Esta peculiaridad que nos distingue del resto de los seres vivos nos permite analizar la situación en que podamos encontrarnos. Fruto de esta investigación tomamos conciencia del materialismo exagerado que nos roba el tiempo que hemos de dar al cónyuge y a los hijos. Nos damos cuenta de nuestra adición al alcohol, drogas, sexo, juego……que deteriora el ambiente y que amenaza con destruir a la familia. La reflexión hace evidente que no podemos solos romper las cadenas que nos oprimen. Tal vez una lectura o un mensaje escuchado pueden hacernos pensar en la existencia de un Dios personal que se manifiesta en Jesús. Se puede iniciar la investigación del tema examinando la Biblia que habla de este Dios único que se interesa por los afligidos. Acompañando la investigación, los labios pronuncian una oración inaudible: “Señor, ayuda mi incredulidad”. La cadena se ha roto y emerge una nueva vida. Las disfunciones familiares se disuelven y unos nuevos valores se transmiten a las generaciones futuras.

Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Autoscout24 to go. Aplicación gratis
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
 

Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Publicidad  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  

Cursos · Máster

  |  

Comprar naranjas online
© Diario SIGLO XXI - Diario digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris