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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Día de rosa y libros

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 28 de abril de 2008, 03:09 h (CET)
Un año más los catalanes han cumplido con una tradición arraigada en estas tierras desde hace años y los libros, mezclados con rosas de todas las texturas y colores, han tomado calles y avenidas para ser los protagonistas de la fiesta aunque muchos dicen que los verdaderos protagonistas del día de Sant Jordi son los editores que hacen su agosto en abril vendiendo en pocas horas mucho más que durante el resto del año. Esta ha sido mi segundo Sant Jordi en Barcelona, el tiempo acompañó y ya de buena mañana por las esquinas de las principales calle de la ciudad proliferaban los tenderetes en los que comprar la rosa que junto a un libro se ofrecerá a la persona estimada.

Sin ser festivo el día olía a fiesta, las calles eran un hervidero y tanto el Paseo de Gràcia, la Plaza de Catalunya y las Ramblas eran lugar de cita obligada para poder ver de cerca tanto a escritores famosos como a esos autores mediáticos de los que uno nunca sabe de dónde sacan tiempo para poder escribir. Mezclados, pero no revueltos, de tenderete en tenderete andaban pluma en ristre gentes como Andreu Buenafuente y su nuevo libro de monólogos un año más o Juan José Millás último premio Planeta seguido por la sombra de Boris Izaguirre que si otros años venía envuelto en la vitola de “mediático” este año sacaba pecho y presumía de finalista del “premio de los premios”. La mañana había comenzado con el clásico desayuno, en unión y armonía, de todos los firmantes en los salones del hotel Regina, luego se dispersarían por los tenderetes instalados al efecto y, como siempre, unos se hartarían de firmar mientras que otros, pobres, les miraban con ojos preñados de envidia.

En mi periplo por el centro de Barcelona atisbe a algunos de los nombres más famosos del mundillo editorial, tanto en castellano como en catalán. Isabel Allende, rodeada de mujeres, acababa de llegar en un vuelo especial desde Londres, este 23 de Abril “si que tocaba” y el honorable Pujol celebraba su onomástica firmando ejemplares de sus memorias, Risto Mejide, disfrazado de si mismo, cosechaba vituperios adolescentes en plena plaza de Catalunya mientras Ibáñez se hinchaba a firmar ejemplares de las aventuras de Mortadela y Filemón. Era difícil entablar conversación con los firmantes, un gentío rodeaba las casetas aunque muchos eran simples mirones o gentes con ganas de usar el móvil para fotografiarse con un escritor del que jamás leerán cuatro líneas. Tan sólo pude cruzar cuatro palabras con mi paisana y amiga Nuria Roca que en pleno Paseo de Gracia era jaleada por señoras maduras que algo deben aprender de su libro sobre el sexo, y en la Plaza de Catalunya, mientras un poeta recitaba sus versos desde un escenario, charlé con Ángel Casas recordando aquellos lejanos tiempos en los que ambos nos dedicábamos a escribir críticas sobre la entonces “nova cançó”.

Pero cuando me quedé francamente anonadado fue al pasar por el cruce del Paseo de Gracia con la Gran Vía. Allí, delante de una carpa, había una cola de más de mil personas esperando, libro en mano, que Carlos Ruiz Zafón les dedicase su última obra “El juego del ángel”. La primera afortunada en recibir el premio de tener un libro firmado por quien más vende fue una muchacha que estuvo tres horas haciendo cola para conseguir el privilegio de la firma del escritor junto con un exlibris con el nombre del autor, la fecha y un dibujo de las farolas gaudinianas del Paseo de Gracia que aparecen en la portada de esta novela que en menos de una semana ya ha venido más de medio millón de ejemplares. Fue, naturalmente y de lejos, el libro más vendido mientras que en catalán lo fue la novela “El último patriarca” de la autora Najat El Hachmi, escritora catalana y en catalán de origen árabe.

Pero corren malos tiempos no para la lírica, pero si para el ensayo. Los libros dedicados a hacer pensar al personal están en horas bajas y la prueba es que el libro no de ficción escrito en catalán más vendido ha sido “Ara parlo jo” de Carles Rexach, antiguo futbolista del Barcelona. Tal vez con su lectura muchos “culés” puedan compensar los disgustos que los chicos de blaugrana están dándoles esta temporada.

Al final cada uno con su rosa y su libro camino de casa y a esperar que dentro de doce meses vuelva a repetirse esta apoteosis callejera del matrimonio entre la flor y el libro en el que una vez más los editores serán los grandes muñidores del mismo. Sant Jordi es un día que, fácilmente, puede salvar toda una temporada editorial. Se venden muchos libros, ahora lo que hace falta es que también se lean.

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