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Koeman es un entrenador mediocre
Antonio Álvarez Rodrigo
Las cosas claras. Ronald Koeman es un mal entrenador. La Copa del Rey la ha ganado porque tiene un buen grupo de jugadores, y eso, en una competición a cara o cruz, es mucho más determinante que en una liga regular. Su Valencia sólo ha dado la cara en tres partidos. Bueno, a ser verdad, en dos partidos y 20 minutos. La eliminatoria de semifinales ante el Barcelona permitió ver a un buen conjunto “che”. Luego, en la final, un buen inicio de partido y dos goles casi seguidos le dieron el trofeo.
Pero el regreso a la Liga ha sido la vuelta a la realidad. El Athletic de Caparrós ha evidenciado lo que todos pensaban. Koeman no sabe manejar a su equipo. Y un dato estadístico lo dice todo: 18 puntos de 63 posibles. El gráfico, como si de una inmobiliaria se tratase, ha pasado de estar cuarto (cuando cesaron a Quique Sánchez Flores) hasta la decimoquinta posición, a dos puntos del descenso. Y por delante le queda un calendario propio de una película de Hitchcock: Osasuna, Barcelona, Zaragoza, Levante y Atlético.
Pase lo que pase, una cosa ha quedado clara: Koeman es un entrenador mediocre. Resulta una sorpresa si miramos su trayectoria. Aquel Benfica que eliminó al Liverpool y plantó cara al Barcelona en la Champions de hace dos años. Luego, ese PSV que desplegó un buen juego y conquistó, "in extremis", la Eredivisie, amén de las otras dos que consiguió en 2002 y 2004 con el Ajax de Amsterdam. Todo ello auguraba que iba a ser un buen entrenador.
Sin embargo, en su verdadera gran oportunidad ha fracasado. Sin réplica, ni excusas. Escuché una vez que no todos los grandes jugadores llegan a ser buenos entrenadores, porque hay jugadores cuya brillantez es de nacimiento, pero que nunca sabrán interpretar el juego .
Además, y creo que lo peor de todo, Koeman se ha ganado la antipatía de muchos aficionados con su cruel y despótica decisión de apartar del equipo sin motivo alguno a tres símbolos, ya no del Valencia, sino de la Liga española. Si su intención era hacer escala en la capital del Turia en su camino hacia el Camp Nou, ya se puede olvidar. Al menos por el momento.
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