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Etiquetas:   Punto crítico   -   Sección:   Opinión

El lodazal pepero

Raúl Tristán

jueves, 24 de abril de 2008, 00:09 h (CET)
Se lo están cargando. Aznar debe estar revolviéndose en sus sábanas por las noches, arrepintiéndose de haber dejado su partido en herencia a un indolente como Rajoy. El PP es un cuerpo sin cabeza que tras dos fracasos electorales huye despavorido, sin rumbo fijo, guiado hacia el precipicio por el temor de los de siempre a quedarse sin asiento, la incertidumbre de sus afiliados, las ansias personalistas de algunos de sus barones y baronesas y, sobre todo, la indefinición ideológica que padece desde el 11-M.

El PP es un partido que teme posicionarse en la esfera política que le es propia: la del conservadurismo, la de un partido de derechas. Así como los partidos conservadores del resto de Europa, o incluso el republicano americano, tienen a gala mostrarse orgullosos de sus valores, de sus principios, publicitarlos y expresarlos de manera alta y clara cada vez que se les presenta la ocasión, el PP de Rajoy es un merengue, blandengue, fondón, inconsistente.

El PP es un partido de derechas, conservador, católico, tradicionalista, y es lo que será mientras no se afronte de manera transparente una profunda renovación, un cambio que, pese a quien pese, nadie lidera a fecha de hoy. Al igual que puede decirse que nadie lidera el PP en sí mismo: Rajoy es el prototipo de antilíder, un hombre de confianza válido para ser un segundón, o ministro incluso, pero jamás cabeza dirigente, pues siempre necesitará de la guía espiritual de alguien que demuestre tener la fortaleza de espíritu de la que él carece. Rajoy no es un líder, Rajoy no insufla energía, Rajoy no marca, no llena, no dirige, no anima al debate interno, no genera ideas, no lleva a su gente al éxito. Rajoy se deja llevar, renuncia a tomar las riendas, a decidir, a marcar líneas estratégicas y a ejecutar acciones tácticas, renuncia a señalar a sus colaboradores con el dedo para decir “esta es mi gente de confianza”, renuncia a darles autonomía y responsabilidad, a darles importancia, a hacerles sentir que se cuenta con ellos, porque ¿quiénes son la mano derecha de Rajoy? ¿En quiénes confía? ¿Quiénes “mandan” en el PP, quiénes son la referencia? El PP es en estos momentos una turba, un egrégoro, un ente abstracto. No sabe lo que es, pero sí lo que no es: oposición al Gobierno. El Gobierno se siente a gusto con este PP, un PP que no le hace sombra, que no hace oposición, que sufre una lucha interna que lo descompone restándole fuerza.

Y ¿qué decir de los movimientos serpenteantes de esperanza Aguirre? Zapatero disfruta, como disfruta Pepiño Blanco, o Rubalcaba, o… viendo a Rajoy ¿al frente? de una cuadrilla de opacos cobardes. Porque nadie osa dar la cara, nadie tiene la valentía de enfrentarse al problema y decir “yo estoy aquí”. Nadie quiere enfrentarse a Rajoy y postularse para ser el número 1, el candidato, el líder. Esperanza amaga, sonríe, ahora sí, ahora no, no digo que sí, no digo que no, no lo descarto, pero digo que apoyo a Rajoy, mientras me pulo a Gallardón… Cobardía, opacidad, ausencia de transparencia. Si quieres hacerte con el PP, dilo claramente, de lo contrario, calla para siempre, que tu sumisión o tu rebelión sean patentes y disfruta de tu sillón en los madriles o del éxito o del la defenestración. Si fueras liberal de veras, saldrías a la palestra con el pecho descubierto…

Me pregunto yo, ¿qué tipo de condicionantes ideológicos han estructurado las peperas mentes, que son incapaces de manifestar abiertamente, sin tapujos, sin ambages, sin velos de Isis, sus verdaderas intenciones, sus pretensiones, aspiraciones legítimas? Pena danme vuesas mercedes.

Nadie habla de la crisis económica, de las ayudas a las constructoras, del despilfarro inmoral que supone la creación de Ministerios inútiles con sus altos cargos y mercenarios, del patético estado de la Justicia en el país de Alicia, del crecimiento de la delincuencia, del paro, del terrorismo, de los impagados… todos hablan (hablamos) del ridículo partido que hay en la “oposición”, un partido que le está haciendo el juego al PSOE de Zapatero.

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