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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

En el 60º aniversario del homenaje a Falla de Las Españas

Francisco Arias Solís
Redacción
martes, 22 de abril de 2008, 10:11 h (CET)
“Aquí estoy con los débiles;
las raíces al aire,
sin su tierra nutricia
ni el jugo de su cielo.”


José Moreno Villa (Nº 1, Las Españas)

La revista Las Españas vio la luz por vez primera en la ciudad de México, el 29 de Noviembre de 1946, fundada por el aragonés José Ramón Arana y el andaluz Manuel Andújar. En números siguientes se incorporaron al grupo editorial José Puche Planás (valenciano), Anselmo Carretero (segoviano), Mariano Granados (soriano), Eduardo Robles (madrileño) y Arturo Sáenz de la Calzada (leonés).

En el editorial del número 1 se destacaba el hecho de que la revista salía en unos momentos especialmente difíciles de la historia de España, en los que, a pesar de ello, no existían, a excepción del Boletín que la Unión de Intelectuales Españoles publicaba en París, revistas dedicadas específicamente a la cultura española. En efecto, desaparecida en 1941, España Peregrina, los intelectuales exiliados en México no contaban en 1946, con ninguna publicación propia. En este sentido, Las Españas cubría un hueco sin duda necesario. Sus fundadores albergaban la pretensión de ser una revista de literatura, pero se ponía énfasis en que le interesaba la literatura que fuera expresión de un tiempo.

En este mismo número 1 se insistía en afirmar que la revista -que no pertenecía a ninguna capilla literaria ni estaba adscrita tampoco a ningún credo político-, era económicamente independiente. Los redactores de Las Españas, que abogaban por un diálogo con todos los españoles -los de fuera y los del interior, los mayores y los jóvenes-, se habían impuesto simplemente salir en defensa de la cultura española y de una concepción federal de España.

El nombre de la revista: Las Españas es ya intencionadamente significativo, pues expresa la concepción de la nación española como comunidad de todos los pueblos de España, cada uno de los cuales posee caracteres peculiares que lo distinguen de lo demás. Para Las Españas todas las lenguas de la Península Ibérica son igualmente españolas; por eso, la revista, escrita fundamentalmente en castellano, ha publicado trabajos en catalán, gallego y vasco.

En Las Españas han escrito muchos de los españoles desterrados con motivo de la guerra civil. A diferencia de otras revistas, Las Españas ha sido redactada y publicada con miras a España; ha sido siempre una revista española editada en el destierro. En ella, junto a figuras extranjeras de renombre internacional (Camus, Cassou, Bataillon, Herman Hesse, Thomas Mann, Alfonso Reyes, Gabriela Mistral...) han aparecido en sus columnas las firmas de españoles tan destacados como las ya siempre ausentes (Pedro Salinas, Luis Santullano, Juan José Domenchina, José Moreno Villa, Fernando de los Ríos, Adolfo Salazar, Eugenio Imaz, José María Gallegos Rocafull, José Bergamín, Adolfo Sánchez Vázquez...).

Entre noviembre de 1946 y julio de 1956, Las Españas, publicó, con este título, 26 números de la Revista; entre ellos dos extraordinarios. En 1948 organizó un concurso literario. En el mismo año celebró, en el Palacio de las Bellas Artes de la ciudad de México, un homenaje a Falla en el que Adolfo Salazar analizó la personalidad del gran compositor y se ejecutaron obras del músico gaditano bajo la dirección de Jesús Bay y Gay. Y la soprano mexicana Oralia Domínguez logró fiel versión de las “Siete canciones españolas” y de “A Córdoba”, sobre el soneto de Góngora. También organizó Las Españas los primeros homenajes en memoria de don Antonio Machado efectuados desde su muerte.

En julio de 1957; Las Españas dio paso a Diálogo de Las Españas, en cuyo editorial se pide a todos los españoles de bien el abandono de las viejas trincheras para enfrentarse con la nueva realidad nacional. Pedro Bosch-Gimpera, con la mirada puesta también en el incierto futuro español, escribía: “Ha llegado la hora de entablar un diálogo en que sin acritud, sin reproches, examinando sinceramente los motivos de fricción entre opiniones encontradas, con examen de conciencia emprendido sinceramente valorando el pro y el contra, pueden hallarse soluciones para un futuro sin luchas fraticidas y con tolerancia para todos”.

Las ideas de Las Españas y de Diálogo de Las Españas tuvieron amplia difusión en el exilio y dentro de España. También en estas revistas de y para desterrados, tuvieron un enorme protagonismo el recuerdo de los paisajes urbanos y rurales de la amplia y variada geografía española. Y es que, como escribiera en Las Españas, el poeta gaditano Adolfo Sánchez Vázquez: “El destierro no para con tu muerte / que, implacable, dilata tu destino, / bajo la misma tierra prolongado: / Tú no descansas, no, con esta suerte / de muerte enajenada; con el sino / de estar bajo la tierra desterrado”.

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