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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El guiñol del señor Zapatero

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 21 de abril de 2008, 01:53 h (CET)
¿Ustedes habían visto con anterioridad que se constituyera en España un gobierno con tantas alharacas y auto bombo? Tampoco, seguramente, uno que avivara tantas opiniones y comentarios. Y es que, a mi modesto entender, existe la sensación de que, quien ha engendrado semejante combinación de lo viejo conocido con lo ¿bueno? por conocer, o sea, el señor Rodríguez Zapatero; ha pretendido dar un paso adelante en lo que es su último objetivo, su obsesión desde que ha entrado en el gobierno y su más oculta aspiración que, con toda probabilidad, ha heredado de su famoso abuelo –aquel que fue fusilado durante la pasada guerra civil –. En su progresión doctrinaria ha conseguido arrinconar a la Iglesia católica, uno de sus potenciales adversarios en esta labor de laicizar España; cargarse la moral y la ética tradicionales; demoler una institución tan enraizada en nuestro país como es la familia; desacreditar a la Justicia; educar a nuestra juventud en el ideario socialista, en la doctrina del “todo vale”, en la defensa del tipo de Estado orweliano que vigile, vele y corrija el comportamiento de todos sus súbditos, sometiéndolos a la censura del pensamiento único; eliminar cualquier resquicio de patriotismo y respeto por la idea de una patria única, destruir el concepto de solidaridad entre autonomías y el proyecto del destino común de todos los españoles. Ahora, conseguida su reelección y animado por un apoyo de una mayoría de los ciudadanos, ya se ha visto con fuerzas para emprender el paso final hacia la completa socialización del país, para lo cual ya se ha asegurado el apoyo de aquellos que sabe que tienen las riendas del poder: los ricos y poderosos y, como no, los grandes bancos. Sospecho, y no creo estar errado, que, como ha sucedido en todos los grandes cambios de signo que se han producido en nuestro país, están también involucrados, en la clandestinidad, las grandes logias masónicas, que tanto arraigo tienen entre nuestros políticos.

Verán, tengo la impresión de que, todo este teatro mediático en torno a la toma de posesión de los nuevos ministros de Zapatero, encierra algo más que un simple acto festivo; tiene algunos componentes ocultos destinados a crear un clima de optimismo destinado a la ciudadanía. Sospecho, que este despliegue de autocomplacencia escenificado en dicho acto –por cierto ¿presidía la bandera española el acto? –, la recreación de aquellas escenas insólitas de la parafernalia feminista, personificada por las ministras, abrazándose entre sí, haciéndose gestos de connivencia y, como no, la sobreactuación de la Vice de la Vogue, la señora De la Vega, cuando, en un gesto de condescendencia y arropamiento de la benjamina del elenco, señora Aído (la experta en baile flamenco), la cogió por la cintura y, mientras la tierna criatura apoyaba lánguidamente su cabe en su hombro, la fue guiando, en un escena de arrobamiento etéreo, la condujo lentamente hacia la salida. Luego, más tarde, algo que no venía a cuento, pero que quedó muy bien cara a la galería. La señora Chacón ordenando a la tropa que se pusiera firmes para ser revisada por ella. Lástima que sus vivas a España y al Rey no tuvieran el brío y la marcialidad acostumbrados, pero hay que atribuirlo a su estado, y a sus sentimientos íntimos que le agostaron la voz al salir por su garganta impidiéndole que tuvieran la fuerza y la brillantez requeridas. Déjenme que atribuya, toda esta puesta en escena, a un intento de distraer a la ciudadanía de la realidad de lo que es hoy España. Una dirección de escena tan bien llevada se sale, por supuesto, de lo meramente casual y anecdótico.

Estimo que, en realidad, el señor Zapatero y sus ministros económicos están más preocupados de lo que aparentan debido a los primeros estoconazos que estamos recibiendo de la, tantas veces negada, crisis económica. La precipitada “inyección” de 10.000 millones de euros para subvencionar empresas en dificultades y atender al pago de los prometidos 400 euros por persona que, al parecer, no van a se más que descuentos en las retenciones de los impuestos; nos pueda dar la medida del pesimismo keynesiano del señor Solbes, que se ha decidido por la opción de incrementar el Gasto Público y subvencionar a las empresas en dificultades; todo lo contrario de la política del señor Rato que, sabiamente, disminuyó los gravámenes que atenazaban a las empresas y les dio oxígeno para que volaran por si solas, logrando así que la economía rebrotara, se cumplieran todas las condiciones de Maastricht para ingresar brillantemente en la CE, en mejores condiciones que Francia y la propia Alemania.

Habría que preguntarse hasta qué punto es lícito que, con el dinero de los impuestos, se subvencione a empresas constructoras e inmobiliarias que, durante años, han hecho su agosto encareciendo artificialmente el precio de las viviendas; cuando ahora las cosas pintan mal y, por su falta de visión económica, por su ambición desmedida y por la incompetencia de sus directores al endeudarse más de lo debido, para enriquecerse más rápidamente; se les tenga que sacar del atolladero cuando ellos ya se han forrado los riñones, especulando. Deberían asumir sus errores y pagar por ello, como hacemos el noventa por ciento de los ciudadanos cuando nos equivocamos, sin que dispongamos de un Estado protector que nos saque las castañas del fuego.

Tampoco es pecata minuta el problema de la sequía del este de España. ZP se desgañitó en Aragón asegurando que, mientras el fuera presidente del Gobierno, no se llevaría a cabo el trasvase del Ebro. Ahora se ve en la tesitura de tener que contradecirse para proporcionar agua a la sedienta Catalunya y, como estaba cantado, tiene que acudir a hacer lo más razonable que es: trasvasar agua del citado río para paliar la sequía catalana. No saben como hacerlo para salvar la cara y hacen el ridículo hablando de “suministro puntual” o “aportaciones transitorias”, agotando la semántica para evitar pronunciar la fatídica palabra “trasvase”. Pero aún tienen más apuros, las autonomías del sur este no se van a conformar ante la afrenta de quedar postergadas en el tema del agua y ya han anunciando medidas para reclamar su parte. Y es que esto de la igualdad ante la ley no es cosa solamente que tenga que aplicarse entre varones y hembras, sino que afecta a todos los españoles, vivan donde vivan. Esperemos que este ministerio fantasma de Igualdad, tome cartas en el contencioso para garantizar el suministro de agua para todos y no, solamente, para la privilegiada Catalunya. ¿O no?

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