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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

No le pidas cuentas al Rey

Antonio González (Málaga)
Redacción
sábado, 19 de abril de 2008, 15:40 h (CET)
Cuando todo vaya mal y la situación se derrumbe como un castillo de naipes, no le pidas cuentas al Rey, pídeselas a Zapatero Presidente; o, lo que es lo mismo, pídeselas a sus acólitos que le han renovado la confianza en unos comicios que era la guinda de la mala gestión del peor gobierno que ha tenido España desde el periodo arriano de LEOVIGILDO. Cuando no puedas pagar la hipoteca de tu vivienda porque te has quedado sin trabajo y tampoco puedas dar de comer ni vestir a tus hijos, pídele cuentas a ZP y a sus votantes, que se dejaron embaucar por las mentiras reiteradas y las promesas que los socialistas tienen por norma no cumplir desde tiempos del marxista Pablo Iglesias Posse. Cuando ya nada funcione con regularidad y eficacia y las calles sean un hervidero fértil para el hampa y demás delincuentes y estén dominadas por ellos y no por el imperio de la ley, pídele cuentas a ZP y a sus trileros; pero a la vez, no deje de pedirle cuentas también a los que les apoyan, ignorando displicentemente que un voto tiene más fuerza que la bala de un fusil y, lo han utilizado alegre e irresponsablemente, sin medir las consecuencias que después todos tenemos que afrontar. Pero sobre todo, pídele cuentas a ZP porque ha ratificado a un gobierno continuista y manipulador -aunque no esté el del “agujero alegre” que tantos orgasmos tenía con él-. Gobierno que no se arrepiente de su mala gestión anterior, del exceso de demagogia y de su pobre semblanza democrática; pero, ahora, ZP no es el culpable de lo que pase, sino de los que se autoflagelan con consecuencias gravísimas para todos. Un proverbio árabe dice: “La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía”.

Ya no valen las lamentaciones “a posteriori”. Cualquiera sabe de antemano con quiénes estamos tratando, (sólo que a las izquierdas se le perdona todo). Por consiguiente, que cada palo aguante su vela. Pasó con los gobiernos de Felipe González que llevó a España a la situación más desacreditada desde la II República y estamos a las puertas de repetir la jugada. Por si alguien lo olvidó, estamos hablando de esa izquierda matonil y gansteril que desde siempre utilizaron el vehículo de la extorsión y el chantaje moral a la sociedad para ejercer la política, apoyando apologías de la muerte y a los que la ejercen, cuando no, practicándola directamente cuando llegan al poder. Recordemos la etapa felipista y los GAL por no trasladarnos a épocas pretéritas más lejanas. Y como está refrendado por los votos de la mitad del pueblo soberano, a ellos son los que hay que pedirles cuentas democráticas también en su momento.

Estos votantes boboprogres, como suele decirse, siempre están “colgados de la brocha”, instalados permanentemente en el enanismo sociológico, permitiendo actuaciones a sus representantes políticos de absoluto depotismo y radicalizados en contra de la moral, el orden, las costumbres, las leyes, etc. Maestros en el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después remedios equivocados ¡Vaya legión! Y, es que, lo que les va y les pone es el chantajismo social, la persecución, la extorsión mediante cualquier método –incluyendo el canon mediático- y exterminación por su cuenta contra los más débiles, mediante la sedación extrema de los enfermos, el aborto sin control y sin autorización, incluso de los mismos enfermos o familiares. ¡Es que así es la rosa!

Antes de ejercer el voto, un pueblo libre sin síndrome de pertenencia a clanes, ni querencias atávicas de esclavitud, tiene que sentir que ha alcanzado el status de ciudadano y que se le puede llevar nuevamente al de vasallo si hace dejadez de funciones como ciudadano al confiar su voto a los que carecen de escrúpulos, debiendo hacer un gran ejercicio de responsabilidad cívico-política no prestando poder de decisión a aquellos que han demostrado su trayectoria de incapacidades, cuando no de atrocidades. La ética no puede puede permitir que en política valga todo.

El socialismo, fácilmente identificable con el comunismo, el nazismo y el fascismo, no son nada más que las ramas de un mismo árbol común: nacional-socialismo o social-nacionalismo (primos hermanos). Instalados permanentemente en la filosofía expeditiva de masas. Necrofilia evolutiva de populismo pueril, responsables del Holocausto y del Gulag, “cuyos mitos cabalgan a lomo de la inconsciencia popular” como alguien dijo. Permitiendo y consintiendo que “iluminados” lleguen al poder o permanezcan en él, cometiendo las más execrables fechorías, ratificados en las urnas “porque son de los nuestros”. Cuando lo que verdaderamente son auténticos maestros liberticidas.

Por todo lo que va a ocurrir en España en el cercano futuro… PÍDELE CUENTAS A ZP Y NO AL REY.

No busquemos solemnes definiciones de la libertad. Ella es sólo esto: Responsabilidad (George Bernard Shaw).

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