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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Los ministros de Zapatero, ¿una venganza contra la derecha?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 19 de abril de 2008, 02:36 h (CET)
Estos días de boom mediático socialista, de galardones, premios y regalías para los que se han mantenido fieles a su jefe de filas y de algún que otro eclipse total de ciertas estrellas del anterior gobierno de ZP; han sido tan densos en ceremonias oficiales, tan morbosos en cuanto a la espera de cuáles iban a ser los favorecidos por la fortuna y tan oscuros por lo concerniente a esta oposición, regida por don Mariano Rajoy, más dedicada a la contemplación extasiada del agujero del ombligo que en intentar enterarse de la que se les está cayendo encima; que, los simples ciudadanos de a pie, los que estamos amedrentados por lo que estamos observando a nuestro alrededor, los que contemplamos el goteo de empresas de la construcción, y no solamente las pequeñas, que van cayendo unas tras otras en la fatídica orden de lo que se llama “concurso de acreedores”; que no tiene que ver nada con el concurso de la OT, sino que contiene connotaciones mucho más dramáticas para aquellas que lo padecen. Pues como les decía, estos días de bombardeo informativo de los periódicos afines y contrarios al PSOE, es difícil poder centrar la atención en otra cosa que no sea intentar sacar algo en limpio de lo que, en definitiva, nos han traído los pasados comicios.

En líneas generales podríamos tener la impresión de que el señor Zapatero ha querido explotar su legítimo triunfo electoral para hacer tragar quina a aquellos que no le votaron. Me explico. Si la mayoría de la ciudadanía, incluida en este caso la catalana, estaba convencida de que la señora Magdalena Álvarez estaba completamente amortizada y que había sido consumida en la pira funeraria que ella misma se había preparado; vean por donde el señor Zapatero la ha resucitado, como ave Fénix, de sus cenizas para reintegrarla al ministerio de Fomento, como si quisiera decirnos a todos: ¿No querías caldo?, ¡pues taza y media! Por supuesto que no ha tenido para nada en cuentas los cientos de millones de euros que su paso por el ministerio nos costó a los españoles a causa de sus equivocaciones. Más bien, se podría decir que le encanta provocar, dar pie a que se le critique porque así demuestra que es él el que manda.

Otro caso: la señora Carmen Chacón. Habría que hacer una reflexión previa sobre en lo que se ha convertido el, otrora, orgulloso ejército español. Hoy en día, desde que desapareció el servicio militar obligatorio, se redujeron las escalas de oficiales y se redujeron las partidas presupuestarias que lo sostenían; más que un ejército parece que se trata de una de las tantas ONG’s que pululan por el mundo intentando arreglarlo. Díganme ustedes, si no, si con nuestra antigua oficialidad, con los mandos que lo dirigían, con la cohesión de sus unidades y su acendrado patriotismo, se hubiera consentido, como está ocurriendo en la actualidad, que se vejara por doquier nuestra enseña nacional, que se pusiera en cuestión la unidad de la nación española, que se prohibiera el himno español en actos castrenses, que los terroristas se hayan crecido, que en Marruecos nos estén tomando el pelo y que se esté a punto de retirar una parte importante de nuestras tropas en Melilla, en un claro guiño de humillación ante el envalentonado rey Mohamed VI. ¿Quién garantiza hoy nuestra seguridad?

Ahora, ante la impasibilidad de la actual cúpula militar, el señor Zapatero los quiere humillar otra vez, poniendo al frente del ministerio de defensa a una señora que, ya de pequeña, se convirtió en una activista política de la mano de su abuelo anarquista, ¿recuerdan ustedes lo que hicieron los anarquistas en Barcelona en los tiempos previos a julio de 1936 y durante toda la contienda? Se lo recuerdo yo: asesinaron, robaron, torturaron, y se enriquecieron a costa de sus víctimas. Pues esta señora, orgullosa de sus ancestros, una discípula del inefable “president” Montilla, fue una de las primeras “fans” de Zapatero, que le pagó su fidelidad aupándola al ministerio de la Vivienda (un ministerio fantasma, sin apenas competencias, casi todas transferidas). Esta antigua contestataria, partidaria de la “nación” de Cataluña, ha proclamado: “su profundo amor a nuestra España unida y diversa” y, en su juramento, con la boca pequeña, ha gritado ¡Viva, España, Viva el Rey!, pero no ha jurado su cargo lo ha prometido por su honor. Yo me pregunto, ¿en qué lugar de sus sentimientos esconde la ministra su amor por España? o es que, cuando se trata de medrar, cuando la bicoca está al alcance de la mano, todas las veleidades juveniles, todos los sentimientos separatistas y todo su catalanismo se han esfumado en un soplo. Típico de esos advenedizos que critican a la sociedad hasta que consiguen que se les admita en ella, en cuyo caso las críticas se convierten en alabanzas.

¿Qué sabe la nueva ministra de temas militares? Nada de nada. Ni tiene preparación militar, ni conoce la organización del ejército y dudo mucho que sepa cuantas estrellas lleva en la bocamanga un coronel. Y ante ella se deberán cuadrar los militares y presentarle armas. ¡Ah! Y no se crean que es poco el poder que se le ha entregado a esta señora, que hace dos días le lamía los pies a Montilla, porque, al mismo tiempo que dirige al ejército, decide sobre los destinos de la tropa o envía a luchar a soldados al extranjero; también tiene la dirección del Servicio de Inteligencia Militar, un servicio de espionaje del ejército que actúa lo mismo para vigilar lo que ocurre dentro de las fuerzas armadas que adquiere información sobre el estado de las unidades militares extranjeras.

Si a todo esto, añadimos que han mantenido a Solbes, a Cabrera y a F.Bermejo en sus puestos, no parece que haya duda de que el señor Zapatero ha aprovechado su momento de gloria para fregarnos por las narices su victoria, olvidándose de que su misión es gobernar para todos y no humillarnos a los que no le votamos. Pero no desesperen, los 10.000 millones que el señor Solbes pretende inyectar para pagar los famosos 400 euros (aún nadie sabe cómo se hará) cuya cantidad se estima en 6.000 millones y los créditos que concederá a través del ICO (4.000 millones) no son más que pan para hoy y hambre para mañana porque, por extraño que pudiera parecer, prefieren no atacar el problema desde sus raíces, sino que pretenden hacerlo desde la copa de los árboles. El famoso superávit del 2007 ya pasó a mejor vida y, por mucho que alardee nuestro vicepresidente y niegue la solvencia del FMI en sus previsiones para España, los signos de la recesión ya se están notando en toda la economía y, ni con 400 euros ni con parches calientes, se va a evitar que entremos de lleno en una época de vacas flacas. Prefieren camuflarlo, intentan ocultarnos la realidad como han venido haciendo desde hace meses; pero, como he dicho en otras ocasiones, la realidad es tozuda. Un ejemplo, las tarifas eléctricas para los consumidores domésticos van a aumentar un 2’14%, a partir de ahora. Y es que, a Zapatero, le cuadraría a la perfección aquella frase de Unamuno que afirmaba: “Primero la verdad que la paz”.

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