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El ‘no me resigno’ de Raúl

José María Moncasi de Alvear
Redacción
sábado, 12 de abril de 2008, 08:39 h (CET)
El paciente cubano. Antonio Minghella, recientemente fallecido, director de cine. Así la hubiese titulado. Lo que pasa es que se adelanto el inglés y consiguió un oscar. El de la meca del cine.

Talante. Llegan nuevos tiempos para Cuba. El término que acuño el que ganó las últimas elecciones españolas. Aunque no lo ponga en práctica. El hermanísimo de Fidel, Raúl, que le sustituyó en la presidencia de su país parece que levanta ahora algunas restricciones estatales que complicaban la vida de la gente.

Los cubanos, a partir de ahora, podrán comprar medicinas en cualquier farmacia, en vez de tener que hacerlo en la de su barrio. Antes, se funcionaba así. En la práctica, se creaban muchos problemas. Ejemplo. Cuando en la farmacia más próxima no había una determinada medicina se desviaba a los pacientes a otra, previo trámite. Una perdida de tiempo. Sí. También un medio de control para aprovechar mejor los recursos. Era el discurso oficial.

Alguien se beneficia en situaciones de este tipo. Es el caldo de cultivo del mercado negro. Son sus triquiñuelas. En el caso de la sanidad cubana el único que salía ganando era aquel que se dedicaba a la reventa de medicinas. Siempre está el listo. El que saca tajada. Ay, mañana la libertad, debieron de pensar.

Raúl Castro ha levantado otras restricciones. Primera. Permitir el acceso libre de los cubanos a los hoteles turísticos, no ya sólo haciendo uso de los servicios de restauración y ocio sino también posibilitando el reservar una habitación para echarse una cabezadita o alojarse una noche y más. Antes. Alegaban escasez de habitaciones y que rompía la igualdad social. Segunda. La posibilidad de contratar servicios de telefonía móvil. Antes. La tenencia de estos aparatos estaba permitida. Más permisividad ‘dentro del socialismo’. Faltaría más!

La apertura, aunque leve, es importante. Los pasos son los adecuados. Lentos pero seguros. Mi única duda ante todo esto es. ¿Quién puede acceder a estos servicios? Sólo se exige a los cubanos pagar en pesos convertibles en divisas. Un CUC (divisa cubana) equivale a 1’08 dólares USA y 24 pesos cubanos. Sabiendo que el salario promedio en Cuba es de 408 pesos cubanos al mes. ¿Qué porcentaje de la población tendrán acceso a estos servicios? ¿No existen otros problemas más acuciantes que los ahora permitidos?

Mientras, en España, la ‘auténtica’ Esperanza – no la de la web 2012, jugo ayer con las mismas armas que Rajoy. Me explico. Su discurso bien pronunciado, marcó doce líneas y guiños al debate interno que deberá de existir hasta el congreso valenciano de junio. Asimiló bien la ambigüedad del gallego. Sabe que no puede correr. Al menos ya se sabe de qué va. Veintidós años estuvo el PSOE en el gobierno y ocho el PP. La batalla se gana en las ideas. Esto es, entre otros temas. Influir en los medios de comunicación y en la educación, controlar los medios de producción cultural y en la gestión de los ‘intelectuales’ que son los que al final ponen todo el engranaje de las ideas en circulación.

Su discurso, sus reflexiones harán historia. Al tiempo. Oigo ahora el discurso de investidura de Rodríguez Zapatero. Las formas lo mejor. El contenido el mismo, el de siempre. Me llama la atención su slogan. ‘Pido su confianza’. Es otro cantar. De momento Julia Otero, periodista socialista, convierte el plató en una reivindicación lingüística. Los niños presentes cantan ‘Els Segadors” con la mano en el pecho. No me rayes, Otero, que tu presidente – que es el mío - ‘pide su confianza’. A los que yo voté.

El presidente cubano, Raúl, al momento se levanta y da un paso al frente. Fidel hace su entrada en el salón. “Te dije que las reformas poco a poco, sin prisas. Para aparentar ante los americanos y el mundo entero”. De acuerdo, le responde el hermano. Fidel abandona la sala.

Raúl Castro ordena a sus soldados, su guardia de corps. ‘No me resigno’ a enarbolar la bandera de la esperanza, me auparán en lo alto de un pedestal y seré llamado el monarca de la transición cubana. El parqué de La Lealtad, sensible a lo que ocurre en la isla, sube enteros. Más que índices bursátiles, los políticos. Son los que ahora cuentan.

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José María Moncasi de Alvear es consultor de comunicación.

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