Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Moretto: De Venezia a Barcelona

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 7 de abril de 2008, 06:31 h (CET)
Me gustan los cuentos antiguos, los que acaban bien y te sumergen en un halo de ayer, muchos dirán que trasnochado y antiguo, es verdad, quizá, pero me gusta entrar en el tiempo de la ensoñación, del misterio y de la magia. Barcelona es una ciudad mágica para mi y para otros que vienen de fuera y cruzan sus calles en busca de nuevas historias, muchas de ellas desconocidas, mi profesión, por suerte en esta ocasión me permite adentrarme en un mundo fascinante y lejano como el de las joyas, el de Venezia, si, así con z, y el de sus múltiples calles anegadas por el agua. Venezia, la mítica, está llena de aquellas pequeñas tradiciones y realidades cotidianas. A todos aquellos que vivimos enfangados en la historia de una ciudad competitiva y cosmopolita cuando alguien nos sugiere algo que nos gusta con amabilidad y cortesía, con una educación y prestancia italiana propia de las personas que vienen del Veneto, nos sentimos arrastrados a sus explicaciones. Un “break” a la vida estresante, entrar en el Círculo Ecuestre de Barcelona y ver cosas bonitas no es malo, se lo garantizo, incluso podría ser infinitivamente mucho mejor si gozara de una buena cuenta corriente para poder comprar alguna joya de las exhibidas.




Conjunto de Moretto Paola.




Pendientes y máscara veneciana.


Y regreso al principio, esta semana he soñado mucho, con el permiso de todos, para pasearme por esas vitrinas llenas de gemas preciosas en las que Nardi, Alberto Nardi, un hombre italiano de mediana edad con frases correctas, perfecta dicción en castellano con algún giro veneziano (o sea italiano) me ha explicado cómo nacieron esas joyas que voy admirando y me voy reencontrando con sus típicos “moretto”. El, la tercera generación de esa familia que ya es historia de la “laguna sereníssima”, tiene una historia maravillosa de cómo nacieron esos “moretto”:” Mi abuelo era de Florencia y se enamoró de mi abuela que era veneciana, algo bastante difícil en esos momentos pues las dos ciudades estaban terriblemente enfrentadas, mi abuelo, por amor, dejó Florencia y se asentó en Venecia y allí creó su joyería”. Las vitrinas montadas en el salón Dorado del Ecuestre barcelonés están repletas y bien predispuestas para deslumbrar incluso a las personas poco amantes de las joyas, al entrar, a la derecha, están esas transparentes y diáfanas aguamarinas, una de ellas súper premiada por la revista “Vogue” como joya emblemática y muy creativa, luego están los jades y en la tercera ya hallamos los primeros “moretto”: “Mi abuelo-sigue explicando Alberto Nardi-quería hacerle un regalo muy especial a su esposa, nada al uso y creó un “moretto” inspirado en los soldados venecianos del siglo XVIII que en aquellos momentos llevaban un único pendiente en forma de talla con cara de un turco. Mi abuelo creó una joya para mi abuela e hizo el primer “moretto” de oro con esmalte enriquecido con piedras preciosas”. Así nació el “moretto”, la abuela de Alberto se sintió feliz al ver que su marido era capaz de crear algo tan especial para ella y al mismo tiempo sin pensarlo creó la marca de la casa.

No hay dos “moretto” iguales y al margen de la historia de su nacimiento después, el tiempo, la historia de Venecia y las circunstancias han hecho de estas piezas de joyería un objeto de culto para que el novio obsequiara a la novia con un “moretto” y las ilustres damas de la aristocracia cayeran en el hechizo de esta joya para tenerla en sus estuches y lucirla en sus mejores ocasiones profesionales y privadas. La princesa Gracia Patricia de Mónaco poseía una colección estelar de éstos “moretto”, la hoy Reina de los belgas, Paola Rufo di Calabria, aún siendo princesa ya se pasó por la Piazza San Marco para encargar una de estas joyas que con el tiempo pasaría a ser el “moretto” más venerado y que la hoy reina de los belgas aún luce en muchas ocasiones palaciegas y al que pusieron por nombre “Paola”.

Elizabeth Taylor no dejó de tener los suyos, así como también Ingrid Bergman. Veo a los “moretto” acompañados de joyas hechas casi a medida por el método artesanal que aún se trabaja en Nardi. Anillos de diamantes y rubíes, diamantes con esmeraldas, perlas, piezas casi únicas que dan esplendor a las vitrinas y que se mezclan con las pinturas de la sala anterior. Los canapés y el cava o champagne, no sé muy bien, quedan relegados a un ultimísimo plano con mi nariz pegada a las vitrinas que contienen estos emblemáticos “moretto” tan distintos y tan llevaderos al mismo tiempo, un broche para lucir en una cazadora tejana, en una chaqueta de Hermés o bien en una de Zara: “Cierto-me lo explica Miriam Ungría, princesa de Tirnovo, esposa de Kardam de Bulgaria e imagen de la firma desde hace casi dos años, en que se instaló en Madrid- hay un “moretto” para cada persona y para cada circunstancia, pero valen para cualquier ocasión ”, Miriam sonríe, conoce de lo que habla ampliamente, es gemóloga y se dedica a esta profesión desde hace quince años y además ejerce de “broker” para orientar a todas aquellas personas inversionistas en piedras preciosas. Además ahora en el showroom que Nardi tiene en Madrid está ella para orientar, para enseñar y para representar a este sello veneciano. Miriam es princesa pero, de verdad, es una chica como otras que trabajan, hablamos y le digo: “Es que yo ya sé que eres princesa y merecerías que te tratara protocolariamente, me parece.” es clara, sabe de la vida, de la pulcritud en el trato y muy especialmente de la educación: “Yo aquí estoy trabajando para Nardi y sí, es cierto, soy princesa pero aquí soy Miriam Ungria, en otros momentos de mi vida ejerceré de princesa y se me dará este tratamiento, pero no ahora en este momento”. Y ya, pasado el umbral de hasta dónde se puede llegar, nos enzarzamos a hablar de esa colección que hay en las vitrinas y de cuándo hay qué lucirlas y escucho sus consejos: “Las joyas muy marcadas, las que tienen más importancia por su diseño, desde luego merecen una ocasión, un vestuario y un ambiente especial pero en general todas las joyas de Nardi se pueden lucir las 24 horas del día”. Y ya entramos en el tema central en el “leiv motiv” de la colección, esos “moretto” tan coleccionables que incluso salen a subasta, tan entrañables y tan apetitosos:”Yo sí creo que cada “moretto” va con una persona y que cada persona tiene su “moretto” Miriam esboza una media sonrisa muy segura de lo que habla: “por ejemplo a ti te iría bien el “cuore”. Me lleva a la vitrina y conozco a mi “apropiado”, un “moretto” de oro, ébano y piedras preciosas y semipreciosas cuyo cuerpo es un mini corazón. Para poseer un “moretto” o cualquier otra joya de las que Nardi crea usando los métodos artesanales ligados a la tradición veneciana hay que esperar unos 22-23 días que es el tiempo que los orfebres emplean en su realización. Esperaré, seguro que mucho más, muchísimo más, yo no llego a estos precios y mucho me temo que tampoco mi amado, que sería lo natural según reza la tradición, que me lo regalara, aunque es cierto que los “moretto” teniendo en cuenta el trabajo, el diseño y el material empleado, tienen una excelente relación calidad-precio y los hay para todos los gustos y precios, incluso, diré más, mucho más asequibles que un vestido de novia de los precios baratos. Hablar de precios no es educado, eso me lo enseñó mi padre, un hombre que conocía toda la magia de los bosques pues era guardián de uno de ellos.

La familia real española conoce bien de la existencia de Nardi y de sus creaciones, la Infanta Elena de Borbón el día del bautizo de su hija menor Victoria Eugenia lucía dos “moretto” prendidos, antes, un tiempo antes, había viajado con su marido Jaime de Marichalar y adquirieron estos especiales souvenirs de la ciudad de los suspiros. La Infanta Cristina que, como es sabido, vive desde hace un montón de años en Barcelona, todo el mundo la llama “la nostra” el otro día se acercó al Círculo Ecuestre, saludó a Miriam y vio la exposición de joyas y los “moretto” Cristina de Borbón acudió en calidad de amiga y no de familia real. Como es bien sabido la Familia Real Española tienen muy buena relación familiar y amistosa con la familia de Simeón de Bulgaria y Margarita Gómez Acebo y todos sus hijos y las esposas de éstos, por ello Miriam, al llegar a Barcelona habló con la Infanta, ésta le comentó que podrían comer y Miriam lamentó no poder hacerlo debido a su trabajo y la Infanta acudió a última hora al Círculo Ecuestre para verse con su amiga. Por ser quién es y por pasar cómo pasó lo escribimos fue un hecho natural de la vida cotidiana, como los de muchas amigas, primas y demás, lo que sucede es que se trataba de dos princesas, las dos trabajando, una en Nardi, un joyero de saga veneciana, conocida en el mundo y la otra en La Caixa, una entidad que no pasa desapercibida a ninguna persona que intente ahorrar en la vida. En medio de todo esto los “moretto”, nacidos del amor en una ciudad para amar.

Noticias relacionadas

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío

La inclusión como camino: hacia una construcción de la “diversidad inteligente”

La fórmula debe ser la inclusión como camino del desarrollo

El acto de leer

Dignifica y al dignificar permite que las personas vuelen
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris