Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Etiquetas:   Literatura   -   Sección:  

'La isla del tesoro', de Robert Louis Stevenson

Elosa Gonz lez Cobalea
Redacción
viernes, 7 de enero de 2005, 03:52 h (CET)
Recurrir a Robert Louis Stevenson es apostar sobre seguro por una narracin de una limpieza extraordinaria. Es un error no practicar la lectura de cl sicos de la literatura ltimamente muy denostada entre los lectores contempor neos y que debera ser casi norma entre los adolescentes y ni os.

Ttulos como La isla del tesoroíŸí³”, Secuestrado y su segunda parte Catriona (de la que incluye en su prlogo la archiconocida efem ride: segundas partes nunca fueron buenas). Son todas novelas de aventuras, que junto con muchas otras, puesto que Stevenson fue autor muy prolfico, poseen sin lugar a dudas, una gran labor de ropaje pedag gico para nuestros menores y, por que no decirlo, tambin pueden aportar en los mayores, el rememorar por el placer de una buena redacci n que consiga avivarnos la imaginacin infantil, arrinconada en alg n lugar del trastero.

Sin ser pesimistas, una rdua tarea debido al cotidiano y mon tono de nuestros das. A n siendo as, las aventuras de Jim Hawkins acompa ado del caballero Trelawney, el doctor Livesey y dems gentiles hombres en la goleta La Hispaniola no es m s que otra plasmacin en un texto, de esa b squeda que ya desde tiempos inmemoriales ha tenido el ser humano como necesidad instintiva por explorar y conquistar. Y en este caso, por la famosa isla y de lo que esta contiene.

Steveson nos refleja en sus descripciones exhaustivas de paisajes, personajes, estancias, objetos, etc el anhelo por el natural descubridor que lleva instintivamente. Y son estas descripciones las que proporcionan al lector que se identifique y adentre en la misma aventura, Adems, es una narraci n que se asume con tal rapidez que consigue trasladar y adaptar instantneamente al tiempo representado en dicha obra. Cosa harto complicada por otra parte para muchos escritores, pero que Steveson resuelve casi como un juego de ni os.

Por s fuera poco, el halo con el que est envuelto la novela por el respeto a las normas y tradiciones ya olvidadas, que no pod an ser ms que impl citas de esas pocas tambi n ya olvidada.

Y el vocabulario magistral, del que en todo momento hace alarde, que puede ser enriquecedor para que el que nunca lo ha recibido, como para el que puede volver a encontrarlo, adems de rescatarlo y utilizarlo. Son por dem s, lecciones y enseanzas que un maestro prosista regala mientras nos entretiene. Porque Robert Louis Stevenson puede ser un gran profesor para aquellos que se interesen por llevar a la pr ctica una buena literatura.

Noticias relacionadas
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris