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Etiquetas:   Art√≠culo opini√≥n   -   Secci√≥n:   Opini√≥n

EEUU y los rumores de golpe de Estado en Paraguay

Luis Ag√ľero Wagner
Redacción
s√°bado, 5 de abril de 2008, 06:41 h (CET)
Varios indicios vienen se√Īalando que los Estados Unidos han puesto en marcha un plan para orquestar un golpe de estado en Paraguay similar al que instrumentaron en Venezuela en abril del a√Īo 2002.

Primero fue la abierta intromisión del embajador James Cason, luego fueron las encuestas irreales realizadas por encuestadores ligados a organismos vinculados a USAID, posteriormente las amenazas de paralizar el país. Ahora la alianza que impulsa al obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay amenaza que no reconocerá resultados, dando a entender que se movilizará buscando desestabilizar al gobierno hasta derrocarlo e imponer por esta vía torcida la candidatura que promueven.

Las denuncias que vienen realizando contra el Tribunal Electoral del Paraguay son inconsistentes si se considera que las autoridades del mismo fueron puestas en sus funciones por la misma oposici√≥n. Para dimensionar el grado de tergiversaci√≥n en lo que se√Īalan los medios de difusi√≥n con respecto a las preferencias de los votantes, hay que tener en cuenta que el partido gobernante en Paraguay goza de la adhesi√≥n de cerca del 70 por ciento de la poblaci√≥n, por lo cual la oposici√≥n necesariamente debe valerse de las fracturas y divisiones en su seno para intentar derrotarlo.

Para lograr su propósito, cuentan con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación de Paraguay, de la embajada norteamericana y la iglesia católica, que no es poco decir. El influyente Senador oficialista Juan Carlos Galaverna denunció en base a todas estas evidencias palpables que un golpe de estado orquestado por fuerzas exógenas está en marcha en Paraguay, a través de un orquestaje de la prensa y el embajador James Cason para difundir e imponer la falsa percepción de que el Obispo Fernando Lugo encabeza las preferencias del electorado, versión que goza de gran difusión a través de la prensa nacional e internacional a pesar del dudoso origen de los datos estadísticos y las encuestas en Paraguay.
Hay que recordar que el golpe de estado impulsado por Estados Unidos es una pr√°ctica que en el Paraguay goza de frondosos antecedentes y en todas las modalidades desde que el Departamento de Estado impuls√≥ la dictadura anticomunista de Jos√© F√©lix Estigarribia en el a√Īo 1940, a cambio del visto bueno del General en cuesti√≥n a la entrega de los pozos petrol√≠feros del Chaco, que Paraguay arrebat√≥ a Bolivia en una guerra concluida en 1935. La misma guerra hab√≠a sido desatada desde las oficinas de la Standard Oil Company, que necesitaba oleoductos para derramar el petr√≥leo de Camiri (Bolivia) en el r√≠o Paraguay, salida para la cual necesitaba arrebatar el Chaco.
Todos los indicios indican que conservar las concesiones a la empresa petrolera California Oil, realizadas en 1944 por el dictador militar Higinio Morínigo, determinaron en Paraguay otro golpe de estado apoyado por Estados Unidos el 13 de enero de 1947.
El apoyo norteamericano al golpe de estado que puso en el poder al General Alfredo Stroessner se evidencia en un memorando interno confidencial fechado el 6 de mayo de 1954, dirigido de OSA-Mister Atwood a ARA-Mister Holland, apenas a 48 despu√©s de producidos los hechos. Un a√Īo antes, en 1953, Stroessner hab√≠a visitado Estados Unidos y la zona del Canal de Panam√° y hab√≠a estrechado v√≠nculos con los generales Emil Kiel y Robert Stevens, con vistas a convertirse en interlocutor privilegiado de Washington en Asunci√≥n. El respaldo econ√≥mico a Stroessner por parte de los norteamericanos se hizo patente desde un principio, ya que apenas a las dos semanas de asumir √©ste, el 2 de setiembre de 1954, el EXIMBANK aprob√≥ un cr√©dito de 7,2 millones de d√≥lares para el gobierno del Paraguay, supuestamente para ayudar a financiar la compra de servicios y equipamentos norteamericanos necesarios para la instalaci√≥n de un sistema central de provisi√≥n de agua en Asunci√≥n.
El 23 de Julio de 1956 Stroessner y el presidente Dwigth Eisenhower se entrevistaron en Panam√°, y como resultado de la entrevista el dictador del Paraguay recibi√≥ pr√©stamos de la AID y los servicios de experimentados represores y torturadores como Robert L. Brown, Stanley Potter y Robert Thierry. A pedido de Estados Unidos, Stroessner orden√≥ apresar a toda la dirigencia comunista, que en el marco de la guerra fr√≠a entre Washington y Mosc√ļ ya ten√≠an precio per c√°pita en las ventanillas de cobro del imperio. Con el correr de las d√©cadas, las agencias de penetraci√≥n imperialista lograron apropiarse en Paraguay hasta de gran parte de lo que se puede pensar y decir, y lograron adecuarse a las circunstancias al punto que muchos empresarios de la comunicaci√≥n que hab√≠an sido f√©rreos defensores de Stroessner, Pinochet y Videla acabaron abrazando convicciones democr√°ticas y promocionando una democracia tutelada por Estados Unidos en Paraguay.
La mayoría de estos empresarios jugaron un papel fundamental en el golpe orquestado en marzo de 1999 en Paraguay por la especialista en affaires consulares, organizadora de la invasión de Grenada y la secesión de Lituania, Maura Harty, y el promotor del Plan Colombia Peter Romero. Hoy están unidos al embajador James Cason para impulsar la candidatura del obispo Fernando Lugo, que retribuye con su sometimiento a los dictados de la prensa que lo apoya, en su totalidad financiada por la National Endowment for Democracy.
La mayor√≠a de las organizaciones que dicen apoyar espont√°neamente a Lugo son ONGs vinculadas a la embajada norteamericana y a USAID, adem√°s de receptoras de donaciones de la IAF controlada por George W. Bush. De cualquier manera, su capacidad de movilizaci√≥n es escasa ya que apenas constituyen grupos fantasmas que invocan supuestos fines altruistas para embolsar donaciones, pero carecen de proyecci√≥n popular. Asimismo el control que ejerce el embajador norteamericano sobre la prensa a trav√©s de sus becas, d√°divas y donaciones y los sondeos que organizan grupos afines, as√≠ como el poder√≠o econ√≥mico que se les conoce, tanto como el apoyo de la iglesia cat√≥lica a favor de la candidatura que impulsan, confieren suficiente credibilidad a las sospechas del senador Galaverna. M√°s a√ļn si consideramos los antecedentes y abusos cometidos por el imperio norteamericano a lo largo de la historia del Paraguay.

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