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Crisis y margarita

Pascual Falces
Pascual Falces
viernes, 4 de abril de 2008, 05:51 h (CET)
Con la llegada de la primavera el campo serrano se ha llenado de margaritas. Y, haciendo tiempo para que se despeje algún panorama hacia el cual dirigir el anteojo que permite escribir esta diaria columneja de observaciones a la intemperie del festejo nacional, resulta irresistible agacharse, arrancar una de ellas y deshojarla para ver si al final gana el sí, o gana el no.

Igual sucede con la tan llevada y traída, como temida, “crisis”. Comenzó siendo un contundente argumento electoral simultáneo a la subida de los precios, y, con el que los “populares” pretendían tumbar –crisis, si- a ZP; no lo consiguieron, porque para unos cientos de miles más de electores, el anuncio de crisis sonaba a camelo. Crisis no. Desde Europa llegaban retumbos de que se avecinaban tiempos duros, crisis si, y, en cambio, el euro cada vez más poderoso que el dólar, para los que no saben de exquisiteces financieras, era buena señal; crisis no. Los agoreros veían en la disminución del empleo oscuros presagios, crisis si. En cambio, el ministro de Hacienda aseguraba que sólo se trataba de un fenómeno “puntual”, sin importancia, crisis no.

Pizarro, el “juguete roto” de Rajoy, auguraba que o se tomaban serias medidas, o crisis si. Este hombre, de tan esclarecido currículum, con la derrota electoral quedó tras el telón del partido popular; él, que había llegado tan jocundo como humilde asegurando que venía a sudar la camiseta siendo el último de la cola del PP, pero, a continuación lo situaron de “número dos” de Rajoy en la lista por Madrid, y ahora, sí que parece estar jugando en ese postrer lugar que se adjudicó.

Cuando los socialistas ganaron en 2004 de manera tan sorprendente como inesperada, los que no eran sus partidarios aseguraron que la economía les tumbaría en menos de un año. Crisis, si. Sin embargo, cuatro años después, el pasado nueve de marzo, refrendaron sus escaños, y ahí siguen. Crisis no. ¿La crisis es real, o simplemente han hecho de ella un arma arrojadiza y manipulable? ¿Crisis sí, o, crisis no?

Las crisis son tan antiguas como la evolución de la naturaleza y cualquier desarrollo las lleva consigo. Crisis si. Más, de todas se sale, a veces con mayor vitalidad que con la que se entró. Crisis no. El ser humano, en su crecimiento, plenitud e involución, es una incesante serie de crisis. Crisis si. Pero, en cualquiera de los distintos momentos de esplendor de su vida, ignora o niega su existencia. Crisis no. Hace unos años “estar en crisis” hasta se puso de moda; había un niño, en una película española de antes de estar en boga los “titiriteros”, que iba por el pasillo de la casa gritando: ¡Papá está en crisis, papá está en crisis!...

Con qué nos quedamos, ¿crisis sí, o crisis no? ¿Qué resultará al final? La margarita se va deshojando, y cuando sólo quede un pétalo, el último, el definitivo, se verá su veredicto. Los españoles que peinan canas, y que, como dicen los castizos en Madrid, tienen “el trasero pelado” de arrastrarlo por la jaula, como los monos de la antigua casa de fieras del Retiro, ya saben lo suyo de crisis. Hubo épocas en que una “suspensión de pagos”, se celebraba brindando. El “agotamiento”, la “desaceleración”, “recesión”, etc. son eufemismos de crisis, en Estados Unidos, en Europa, o en cualquier lugar. Para unos, crisis sí, equivale a encoger los hombros, y para otros, supone un nudo en la garganta. Pero, no engañarse, un temporal se capea confiando en expertos marineros. (El veredicto de la margarita se lo guarda esta avezada columna para su propia cosecha).

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