Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Don Bono de España

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 4 de abril de 2008, 05:51 h (CET)
Por fin un verdadero nacionalista está al frente de sus señorías en el Congreso de los Diputados. Allá, en la carrera de San Jerónimo, Pepe Bono ya está más cerca de tocar la cúpula de la cucaña, ya ha ascendido un puesto más en su larga carrera política y, en estos momentos, es la tercera autoridad del Estado. Intentó ocupar el sillón de Secretario General de lo que queda del partido fundado por Pablo Iglesias pero sus compañeros de la rosa sin puño eligieron a un desconocido, como era por aquellas calendas José Luís Rodriguez Zapatero, y aunque se quedó sin poder dormir en la Moncloa si que pisó sus alfombras en calidad de Ministro de Defensa, un ministerio que le venía como anillo al dedo a un nacionalista como es el durante tantos años presidente de Castilla-La Mancha. No olvidemos que el nacionalismo no está tan sólo en la periferia, existe también, aunque muchos no quieran verlo, el nacionalismo español claramente expresado por una de las frases preferidas del Sr. Bono: “la igualdad de todos los españoles”, una igualdad reñida con la diversidad y hecha a la medida de los deseos centralistas de este paisano de Don Qujote.

Pero costó, sino sangre, sudor y lágrimas, una buena tanda de negociaciones y una segunda votación el sentar a uno de los más firmes representantes de la trasnochada España “cañí” en la poltrona de la presidencia del Congreso de los Diputados. Personalmente me alegro que los “problemas familiares” que le hicieron dimitir de Ministro ya no existan, ya que bastantes problemas va a tener cuando se ponga a lidiar con alguna de las señorías más montaraces que se dejan caer por los escaños del Congreso. Pero creo que el ex Ministro de Defensa apuesta a caballo ganador, se negó a encabezar la candidatura de Madrid en las últimas elecciones municipales ya que eran escasas, por no decir nulas, las posibilidades de recuperar la alcaldía de ese Madrid que él seguro ve como “rompeolas de todas las Españas”, pero si que asumió con ilusión la propuesta de ZP para sentarse en el sillón desde el que dirigir los debates de los diputados.

El Presidente del Gobierno, que no fue en esta ocasión un dechado de diplomacia, anunció que su candidato a presidir el Congreso sería Pepe Bono cuando todavía Marín, el anterior Presidente, salía a bronca diaria con la revoltosa muchachada de la gaviota, y fue anunciar esta buena nueva y comenzar las críticas dentro de la vieja guardia socialista. Bono ha demostrado en más de una ocasión que su manera de ver la política está a años luz de lo que preconiza un partido no ya de izquierdas, que de eso al PSOE le queda bien poco, si no de las políticas socialdemócratas al uso. Ya su toma de posesión como Ministro de Defensa fue una buena muestra de su peculiar ideología: el ejercito, la iglesia y el folklore, toda una buena muestra de la España más rancia. Y por si fuera poco, este Pepe Bono, “español hasta las cachas” se ha definido en alguna ocasión, no pierde ocasión en atacar a los otros nacionalismos. Sólo quiere que perdure el suyo, el que siempre ha predominado sobre el resto.

Y donde las dan las toman, José Bono ha tenido que poner al mal tiempo buena cara y presenciar como, por primera vez desde la reinstauración de la democracia, hacía falta una segunda votación para elegir al Presidente del Congreso. Y lo mismo que San Pedro a Jesús algunos de los suyos también le negaron, Alfonso Guerra expresó sin tapujos que este no era su candidato y algún que otro diputado socialista también le negó su apoyo lo mismo que hicieron todos los diputados nacionalistas, bueno todos no porque los 25 diputados del PSC, que presumen de ser el elemento vertebrador del nacionalismo catalán, ofrendaron su voto sin condiciones a uno de los representantes del nacionalismo español demostrando así que, como dicen por Catalunya, votar al PSC es votar PSOE. Ahora José Bono tiene una oportunidad de oro para reconciliarse con esos enemigos periféricos que se ha venido ganando a pulso, con esas minorías a las que ha expresado que atenderá cuidadosamente, bastará con que a partir de esta legislatura además del castellano o español también se escuchen en el hemiciclo el catalán, el vasco y el gallego. Pero mucho me temo que esto no pasará y las señorías periféricas llegadas a Madrid tendrán que cambiar de lengua y hablar aquello que en tiempos de Franco las autoridades, policiales y militares por supuesto, llamaban “la lengua del Imperio”.

Noticias relacionadas

La dictadura de Amazon

Nueva York y Virginia serás las dos ubicaciones de la sede

De idiotikos y politikois

En la antigua Grecia los asuntos de Estado concernían a todos los habitantes de la “polis”

La vieja heroína del barrio

La Policía da la alarma, y varias instituciones que combaten la drogadicción y asociaciones vecinales lo corroboran: la heroína ha llegado de nuevo a los barrios

Marx y los vacíos por colmar

El marxismo-leninismo malogró, y continúa haciéndolo, todo cuanto de acertado propusiera Marx

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris