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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Las cumbres Lula-Chávez y Sarkozy-Brown

Isaac Bigio
Isaac Bigio
viernes, 4 de abril de 2008, 05:51 h (CET)
El miércoles 26 se dieron dos distintas citas de mandatarios en los dos lados contrapuestos del Atlántico. En el noreste de dicho océano se reunieron en Londres el presidente de Francia Nicolás Sarkozy con la reina Elizabeth II y el primer ministro Gordon Brown del Reino Unido. En el Atlántico occidental suramericano se encontraron en Recife el presidente Hugo Chávez de Venezuela con su homólogo brasilero Luis Inácio Lula da Silva.

Ambos cónclaves se realizaron de manera totalmente desconectada. Sin embargo, ambos tienen en común haber planteado la necesidad de acercar a dichos países para potenciar a sus respectivos bloques económicos (la Unión Europea y el Mercosur) y haber abordado temas de energía y seguridad conjuntos.

Brasil y Venezuela buscan apaciguar tensión con Colombia

En Londres los gobernantes de Francia y Reino Unido acordaron pedir que se reestructure el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que puedan ingresar a éste como miembros permanentes el Brasil además de Alemania, Japón, India y un representante de África.

Brasil, por su parte, ha tratado de valerse de la cumbre de Recife para querer seguir avanzando en ser el gran mediador y articulador de un bloque suramericano. Lula, al adular a Chávez por haber sido el ‘gran pacificador’ que impidió que escalase el conflicto entre Ecuador y Venezuela con Colombia, ha querido mostrarse como un artífice del apaciguamiento de las tensiones continentales.

La cita Lula-Chávez se dio a poco que estalló una nueva crisis entre Quito y Bogotá a raíz que se comprobó que un ecuatoriano había sido muerto en el ataque contra el campamento de las FARC al norte del Ecuador el primero de marzo. Sin embargo, Chávez ha hecho todo lo posible por enfriar dicho ‘rebrote’ mientras que acusa al ministro defensa colombiano Santos de ser el guerrerista de su gobierno, el mismo que avala la idea de mandar tropas colombianas a invadir países vecinos. Así él busca tender un puente hacia Uribe a quien quisiera presentar como más ‘moderado’, aunque él bien sabe que el presidente colombiano juega a una escopeta de dos tiros.

Para enfriar el panorama Bogotá ha sugerido a las FARC que liberen a la doctora Ingrid Betancourt pues estaría dispuesto a liberar condicionalmente a cientos de presos de la guerrilla. Ciertamente que las FARC quieren más garantías para ello, una ampliación de la lista, sentarse cara a cara con Uribe y lograr una zona despejada del tamaño de Bélgica. En todo caso ahora Bogotá aparece como no tan intransigente y ese ofrecimiento, junto con la cumbre ‘pacificadora’ entre el país suramericano más grande y el más izquierdista, buscará disipar las pugnas con Ecuador.

Desde que Uribe llegó al poder en el 2002 las FARC y el ELN han perdido alrededor de la mitad de sus fuerzas y estas guerrillas no solo han retrocedido en su influencia sino también en sus pretensiones. Estas hoy se limitan a buscar una negociación que les permita una forma de entrar al sistema político oficial, y Venezuela y Brasil quieren mostrarles el camino para que opten por una salida a la centroamericana.

El eje Venezuela-Brasil quiere presionar a Uribe para que no vuelva a incursionar en otro país y para que abra una vía de negociación con la guerrilla, mientras que busca que las FARC opten por la vía de irse desarmando y acoplando a la ‘democracia multipartidaria’.

Ambos países llaman a fortalecer al Mercosur y a enfriar la crisis colombo-ecuatoriana. Los dos han llegado a acuerdos para hacer obras comunes en materia de extracción y distribución de hidrocarburos. Venezuela quiere un gasoducto hasta Argentina y Chávez se ufana que antes el oro negro era llevado al norte pero que hoy éste debe servir para potenciar al sur.

Chávez plantea la necesidad que los ejércitos suramericanos coordinen entre ellos y que contemplen una alianza en común, la misma que eventualmente podría llevarles a preparar un choque contra EEUU. Tanto él como Lula barajan la posibilidad de hacer que el grupo de Río de paso a un organismo permanente distinto al de la OEA (donde está EEUU y Canadá) y al de la Comunidad Iberoamericana (donde está España y Portugal) en la cual solo estaría América Latina.

A pesar del radicalismo chavista muchos empresarios en Sao Paulo ven como positivo llegar a acuerdos comerciales con Venezuela cuyos mercados buscan conquistar y cuyos hidrocarburos necesitan.

Distintas cumbres
Chávez fue al río Amazonas a auspiciar grandes mítines en donde él lanza largos discursos hablando de Marx, revolución y socialismo. Esta es una característica usual en todos sus viajes. Es algo que, si bien incomoda a muchos en la derecha temerosas de su fraseología anti-imperialista y de confrontación, también es visto con recelo dentro de una izquierda dura que cree que este militar trata de anular la ‘independencia de clase de los trabajadores’ para que éstos supuestamente se apacigüen y marchen tras él. Sin embargo, ello le permite a Chávez aparecer como un líder e interlocutor continental de los movimientos sociales.

En cambio, Sarkozy al ir a Londres no ha querido dar ningún discurso ante ninguna multitud o movimiento social, sino ante el banquete de la reina y ante todos los miembros de las cámaras de los lores y de los comunes. Mientras Sarkozy ha ido a buscar acercarse al eje diplomático, comercial y militar que tienen Washington con Londres, Chávez quiere hacer un contrapeso a éste con Brasil y eventualmente otras naciones del sur.

Si Sarkozy hoy plantea que Francia se distancie de su anterior rivalidad con EEUU, reasuma todas sus funciones en la OTAN, envíe mil tropas más a Afganistán hasta lograr vencer allí y que se dé paso a un comando militar europeo, Chávez quiere lo opuesto. El presidente venezolano también plantea ir a un comando continental latinoamericano pero que no solo sea independiente a Washington sino también dispuesto a plantársele.

Ante el grave problema energético mundial Brasil busca convertirse en el líder del etanol (algo que produce fricciones con Caracas quien les acusa de que así se deforestará más y se encarecerá a los alimentos), y Reino Unido y Francia han hecho acuerdos en su cumbre para incentivar plantas nucleares. Venezuela, buscando contrarrestar ello, ofrece el gran gasoducto que una el extremo norte con el sur del subcontinente.

Brasil, mientras tanto, quiere valerse de ambas cumbres. Gracias a la que tuvo con Venezuela acentúa su liderazgo regional y logra estabilizar Suramérica. Gracias a la que se dio en Londres (y en la cual no tuvo ninguna participación) éste logra un importante avance en su estrategia de entrar como miembro pleno del Consejo de Seguridad.

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