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Baila Eurovisión
Luis del Palacio
A mí cada día me parece mejor que Roberto Chiquilicuatre nos represente en el Festival de Eurovisión. Su “Chiki-Chiki” es la quintaesencia de la caspa y muy a tono con lo que se lleva de calle a las audiencias, tipo “Sin tetas no hay paraíso”, que es el no va más de lo literario.
Además, como las tontas no van al cielo (sic) según sentencia el maestro Ciruela, debemos consolarnos con que Concha Velasco insinúe tener pérdidas de orina y la inefable Carmen Sevilla problemillas en el tránsito (¿no era tracto?) intestinal. La cuestión es confesarse en público. Y es que al final todo puede resumirse en el título de una de las canciones más inspiradas de los últimos veinte años: “Caca, culo, pedo, pis”. Pongámonos la mantilla española y abaniquémonos para aliviarnos del calor y del tufo. Yo reclamo mi derecho a llevar mantilla y peineta en la Feria de Abril.
Sin embargo uno, que es muy musical y hasta lee partituras, no comprende por qué Chiquilicuatre, sí, y aquella letrilla que escribió un parado para el himno nacional, no; acaso si esta la hubiese escrito Rodolfo gozaría de los parabienes del “establishment”, quién sabe, porque poco se tienen que envidiar la una a la otra, aunque tengan “estilos diferentes”.
Uno de esos poetas, pero de otra época, escribió “La primavera ha venido; nadie sabe cómo ha sido”, que es el colmo del éxtasis lírico. A mí, que nunca me ha gustado la primavera porque sufro de alergia, me parece mucho más ajustado para esta época del año el título de una comedia muy popular hace algo más de tres décadas: “Prohibido suicidarse en primavera” Eran tiempos del General y ya se sabe, hasta suicidarse estaba prohibido. Era cosa de rojos.
La primavera de este año ha comenzado con el General Invierno (nieve, trombas de agua, vendavales y galernas) y hay como un mal presagio (los Idus de marzo, quizá). Julio César, perdón, Zapatero se halla inmerso en la tarea de elegir con ayuda del oráculo la composición de su gobierno. Pretores y generales se mesan las barbas y las pitonisas de los salones cercanos al Poder se atusan la cabellera, esperando que la diosa Fortuna les otorgue una canonjía o un ministerio. Siempre ha sido así, bajo cualquier gobierno. Parece que dos – Moratinos y Bermejo- están confirmados; también, Bruto (perdón, Bono) como nuevo Presidente de las Cortes. Moratinos y Chiquilicuatre son perfectos representantes del Estado ante los organismos e instituciones internacionales. Y en cuanto a Bermejo, se trata de un impecable servidor de la justicia; en un país donde alguien que atropella y mata a un ciudadano sin pararse siquiera, goza del tercer grado al año de haber ingresado en la cárcel. Hay personajes más propios del gobierno de Caracalla que del de Julio César.
La literatura puede hacer más soportable esta época del año. “Primavera mortal”, del ya casi olvidado Lajos Zilahy, o “Lluvias primaverales”, de Tugueniev, son obras que, encuadernadas en piel, pueden lucir muy bien –junto a las memorias de Belén Estéban- en el salón de quienes se casen esta primavera. No hace falta leerlas, sólo saber que están ahí. Así que ya saben los que no quieran regalar un “robot cocina” a los contrayentes.
En estos comienzos de la primavera, se echa de menos que Brad Pitt y Richard Gere –descubridores del budismo, la sabiduría tántrica y los lamasterios con jacuzzi y solarium- se pronuncien sobre la cruenta represión del gobierno chino sobre el Tibet, un país soberano que fue invadido en los años cincuenta. Pero es que ni Pitt ni Gere son comparables a Marlon Brando (ni en lo artístico ni en lo otro) que denunció durante años el estado de abandono de las minorías indias en EEUU y se negó a recoger ningún premio “oficial” de la industria cinematográfica norteamericana, entre ellos el Oscar. Un buen boicot a los Juegos Olímpicos en Pekín sería demasiado pedir; aunque todavía haya quien recuerde cómo se condenó al ostracismo, justamente, al gobierno racista de Pretoria y que ninguna prueba atlética auspiciada por el Comité Olímpico Internacional se celebró en Sudáfrica hasta que fue abolido el “apartheid”. Ojalá nuestro nuevo gobierno dé un nuevo impulso a la Alianza de las Civilizaciones y se pronuncie al respecto. Esperamos una gran cacerolada presidida por Pilar Bardem, en la que todos (incluido el Dalai Lama) bailemos el “Chiki-Chiki”.
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