Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Grupo Z - Interviú

Rafael del Barco
Redacción
sábado, 29 de marzo de 2008, 14:49 h (CET)
Es lo que tiene Internet, que lo mismo parece un pozo sin fondo o un valle sin eco, que a pocos segundos de lanzar un comentario alguien a quien parece que has pisado un gran callo responde desairado y amenazante. Un callo de muchas decenas de miles de millones de las antiguas pesetas.

Esta gente del Grupo Z, aferrados a su importante ombligo, se creen intocables. Y si únicamente se hubieran dedicado a retocar los cuerpos de sus portadas a base de fotoshof, transformando a simples mortales en Diosas del Olimpo, o cualquier suceso en un vendible reportaje de sangre y entrepierna, pues muy bien, es un negocio como cualquier otro, quizá un poco sucio, pero legal. Pero su dueño, ya muerto, quiso Fortuna y Poder, sin freno, y los consiguió dejando un reguero de desgracias ajenas.

Y si al tiempo que se inventaban “administraciones” y “urbanizaciones” respecto a mí, emponzoñando mi ya derruida vida con mis huesos en la Modelo, editaban reportajes de cabezas cortadas pinchadas en lanzas atribuyendo a un reportero la valentía de las fotografías hechas en un estudio de cine, o detenían la serie de turbios personajes del franquismo pactando con vete a saber quien porque las ambiciones de Antonio Asensio eran ilimitadas, ahora que sale del armario una de sus tantas víctimas, que no busquen más allá de la simple verdad, ésa que a través de su Historia les ha importado un pimiento.

Ni sirvo a nadie, quizá para mi desgracia, ni pretendo nada más que enderezar en los recuerdos lo que ellos tanto contribuyeron a torcer, más callando que publicando porque así interesaba a su economía. Yo era inocente y Asensio quería los créditos de Javier de la Rosa, trepando por mis TRES AÑOS DE PREVENTIVO en La Modelo, con la correspondiente condena que encima he de dar gracias que se limitara a lo pasado en prisión. Y detrás no hay más, solo desgraciados sentimientos, eso que pierden de vista quienes se encaraman al Poder y Dinero.

Noticias relacionadas

hasta qué punto falla la vigilancia

Este artículo de opinión es el segundo de cuatro para analizar el fenómeno de los refranes

Cataluña intenta desprestigiar a España

¿Hasta qué punto falla la vigilancia?

Quebrantos delictivos

Si diluimos las normas, diluimos las leyes y diluimos los razonamientos; nos evaporamos como personas

Amnistía Internacional y los tres de Altsasu

La Doctrina Aznar

La dignidad de una generación

La generación de nuestros mayores es la que vuelve a alzar su voz para vergüenza de quienes callan
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris