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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

¿Tras la victoria socialista en París, logrará el ‘rojo Ken’ quedarse en la alcaldía de Londres?

Isaac Bigio
Isaac Bigio
sábado, 29 de marzo de 2008, 00:31 h (CET)
París y Londres son las dos grandes capitales europeas que están mejor comunicadas entre ellas. Ambas fueron las que más se disputaron el ser la sede de las olimpiadas del 2012. Hoy en estos dos antiguos centros de imperio hay desde inicios de este milenio alcaldes socialistas. Mientras Bertrand Delanoë logró ser re-electo, el anterior ‘marxista’ Ken Livingstone tiene varios obstáculos en esa senda.

En este ensayo abordamos la historia de cómo Londres se ha ido dotando de su propia administración y de cómo Livingstone se convirtió en su último gran líder y en su único alcalde.

La ciudad más grande de Europa solo tuvo una alcaldía este milenio
A pesar de ser la ciudad europea más poblada Londres recién tuvo su primer burgomaestre en el 2000. En los 14 previos años ésta fue la única metrópolis del mundo que carecía de su propia autoridad municipal. Anteriormente la capital británica estuvo regida por un Consejo. En 1889 se creó el Consejo del Condado de Londres, el mismo que abarcaba solamente a las zonas del actual Londres interno. Sin embargo, como desde 1934 éste estaba dominado por el laborismo, los conservadores decidieron cambiarlo extendiéndolo. Así el primero de Abril de 1965 nació el Gran Consejo de Londres (GLC) el cual se componía del distrito de la City (el mayor barrio financiero del globo), doce distritos antiguos del Londres interno y veinte distritos nuevos del Londres externo (quienes, además, seguían conformando parte de otros condados: como Essex, Kent, Surrey, etc.).

En las primeras elecciones de 1964 para nominar al nuevo Gran Consejo de Londres el laborismo ganó y colocó a Bill Fiske como el primer líder de éste. Empero, en 1967 los conservadores triunfarían ampliamente en el GLC y pondrían a Desmond Plummer como el primer líder "torie" de Londres en el último tercio de siglo. En 1973 el dominio azul sería cortado por un breve intervalo de radicalismo rojo hasta que en 1977 el conservador Horace Cutler sería electo el nuevo líder del GLC. La cifra que los conservadores alcanzaron entonces (1,177,390 sufragios y el 52.5% de los votos) no ha sido superada nunca después en todo Londres. Sin embargo, los laboristas le atacaron por deshacerse de viviendas subsidiadas y de encarecer el transporte y en 1981hicieron que los "tories" perdieran unos 300,000 votos menos y sacaran un 12% menos de los votos que obtuvieron en 1977, con lo que ellos volvieron a ganar. A la hora que se instalaba el nuevo GLC el ala izquierda del laborismo se impuso a la derecha de éste removiendo a Andrew McIntosh (la figura central y oficial de dicho partido para Londres) y colocaron al "rojo" Ken Livingstone como el nuevo líder del Gran Consejo de Londres.

Livinsgtone, quien expresaba al sector más zurdo de su partido, se enfrentaba directamente a la primera ministra Margaret Thatcher, cuya administración ha sido uno de los más derechistas que haya tenido el conservadurismo. Ambos gobernaban desde recintos que estaban uno al otro en frente. Si el río Támesis separaba al palacio municipal y al del parlamento, una línea divisoria más grande enfrentaba las políticas de ambos poderes.

Londres sin autoridad
En 1979-81 el gobierno de la "dama de hierro" se propuso trastocar todo el sistema de la economía británica basada en una amplia participación del Estado en la economía y en una serie de subsidios y beneficios sociales. Ella fue la que inventó el concepto de privatizaciones, el mismo que luego se extendería a todo el mundo. Con la misma severidad que ella aplastó al ejército argentino en Las Malvinas 1982, ella decidió atacar a los "rojos" en sus dos principales bastiones: los sindicatos y las alcaldías de las grandes urbes. Mientras derrotaba a la huelga minera que duró un año (1984-85) ella se lanzó contra varios municipios laboristas, en los cuales tenía tanto peso su ala izquierda (como en Liverpool donde los trotskistas de "Militant" controlaban su consejo).

Thatcher decidió disolver al Gran Consejo de Londres. Livinsgtone había osado bajar los precios de los pasajes del transporte público (cosa que anularía la Cámara de los Lores), colocar en la pared de su edificio (el que estaba en la orilla de enfrente del parlamento) un letrero donde se mostraba el número de desocupados que causaba el gobierno y acercarse a quienes Thatcher consideraba como "terroristas" (como el sudafricano Nelson Mandela o el nor-irlandés Gerry Adams, quienes hoy, paradójicamente, son aceptados por los conservadores y el ‘establishment’ británico).

El GLC dejó de operar el 31 de marzo de 1986 y muchos de sus 20,000 empleados y cientos de dependencias fueron a parar a los 32 consejos distritales. Su edificio central se remató a un consorcio nipón quien lo transformó en una serie de museos incluyendo un acuario. Allí donde sesionaba Livingstone hoy su principal atracción son sus tiburones.

Thatcher había logrado deshacerse de un foco de tensión con el argumento que el GLC era un ente innecesario y caro y que propiciaba una política de demasiados gastos y populismos.

En diversos países puede haber un presidente de una tendencia y el alcalde de la capital de la corriente opuesta. En Francia los presidentes derechistas Jacques Chirac y Nicolás Sarkozy gobiernan sabiendo que el alcalde de París es desde el 2001 el socialista Bertrand Delanoe, el mismo quien acaba de ser ampliamente re-electo. El propio Chirac fue burgomaestre en 1977-95, incluso cuando el socialista Mitterand fue presidente. En Colombia el derechista presidente Uribe ha gobernado teniendo a dos alcaldes izquierdistas en Bogotá. En Madrid hay un alcalde conservador que convive con un re-electo presidente socialista.

Sin embargo, la Thatcher no quiso tener ese escenario y creía que la mejor manera de ir hacia un radical re-estructuración de la economía y sociedad británicas consistía en tratar de copar todos los poderes posibles y dejar sin piso a los más "rojos".

La creación de la alcaldía de Londres
En Mayo 1997 los laboristas vuelven al gobierno tras 17 años de administraciones "tories" y una de las nuevas propuestas de Blair era la de "devolver" los poderes que antes tenían otras regiones y ciudades. Como parte de esa re-estructuración se crea las Asamblea de Gales y de Irlanda del Norte y el Parlamento de Escocia (con lo cual todos los países del Reino Unido, salvo Inglaterra, podían elegir a sus propios gobiernos) así como la alcaldía de Londres.

En todas estas instancias se adoptaban mecanismos de representación proporcional que son distintos al de representación uninominal con el que se elije al parlamento nacional. Esto permitió que surgieran nuevas fuerzas menores y que se trastocase la polarización bi-partidaria.

En Londres se creó por primera vez en Reino Unido un mecanismo de dos vueltas en una. Esto implica que a la hora de sufragar al elector se le da la alternativa de marcar por su primera o su segunda preferencia. Si ninguno de los candidatos sobrepasa el 50% de los votos se pasan a contabilizar los votos de las segundas preferencias que fueron para los candidatos eliminados.

La asamblea de Londres está compuesta por 25 miembros, 14 de los cuales se nomina igual que en el parlamento (con modelo uninominal) pero las 11 restantes deben reflejar proporcionalmente al electorado. No obstante, hay una condición: para entrar a la Asamblea hay que sobrepasar el 5% de los sufragios, cifra que por poco en el 2004 alcanzaron la extrema derecha (BNP) o la extrema izquierda (Respect).

Con estas nuevas reformas el laborismo apuntaba a consolidarse en sus bastiones de Gales y Escocia (en un momento llegaron a hacer que los conservadores no tengan un solo parlamentario en ningún distrito de esos dos países) y en el gran Londres.

Sin embargo, las cosas no le salieron a Blair como hubiese siempre querido. Al final de su década en el poder el parlamento de su nativa Escocia remplazó al gobierno regional laborista por uno de los separatistas del Partido Nacionalista de Escocia (SNP). No obstante, su primer traspié fue Londres.

El laborismo quien venía de arrasar la capital en las últimas elecciones, sabía que tenía todas las de ganar en los primeros comicios para la alcaldía. El primer problema que se le presentó a Blair es que el "rojo" Ken Livingstone se lanzó a ganar la interna de su partido. Para el "Nuevo Laborismo" lo central era "modernizar" al partido apartándolo de políticas "socializantes" y estabilizándolo como una fuerza de centro, por lo que Ken representaba el retorno a las viejas directrices que él y Brown trataban de extirpar.

Blair y Brown no pudieron tolerar que Livingstone gane las internas y se torne su candidato, por lo que le obligaron a que él se presente como "independiente" y que luego sea expulsado del laborismo. El maltrato que Ken recibió le generó simpatías y él el 4 de mayo del 2000 él fue ampliamente electo como el primer y único alcalde que haya tenido Londres. El obtuvo el 39% de la primera preferencia y el 57.9% al sumarse la segunda preferencia. El "tory" Steven Norris sacó el 27.1% en el primer turno y 42.1% en el segundo. Blair fue humillado pues su candidato Frank Dobson apenas obtuvo el 13.1%, una cifra casi tan pequeña como el 11.9% de la liberal Susan Kramer.

Sin embargo, Livingstone no quiso formar un nuevo partido. Esto, pese a que varios sectores de la izquierda que estaban dentro o fuera del laborismo lo hubiesen querido. Su movimiento no adquirió ningún ribete muy "zurdo", el color que optó fue el lila (y no el rojo), su consigna fue "Ken4London" (Ken por Londres) y no presentó candidatos para la Asamblea. En esta última él apareció como un árbitro que se sentaba por encima de los 9 asambleístas que tenía tanto los conservadores como los laboristas, los 4 liberales y los 3 verdes.

Una alcaldía con poderes limitados
La nueva alcaldía cuenta con un presupuesto de £9 mil millones (el doble en dólares) y 700 empleados (mucho menos del 10% del personal que el GLC tuvo) y varias de las antiguas atribuciones del GLC han pasado a los municipios distritales o a dependencias estatales.

Los impuestos municipales son recolectados hoy solamente por los distintos consejos distritales quienes tienen cada uno distintas. Estos también se encargan de la limpieza de las calles, el recojo de basura, el parqueo y las papeletas a los mal estacionados, la distribución de viviendas subsidiadas y el seguro de apoyo para el pago de alquileres a quienes no tienen fondos.

La alcaldía de Londres no se incumbe en cuestiones como seguridad social, hospitales, educación o vivienda.

Sus poderes se limitan a los de transporte, policía, incendios, emergencias, actividades culturales y desarrollo económico. Empero, Livingstone ha abierto algunas embajadas de Londres en otros países y ha recibido a jefes de Estado (por ejemplo el presidente venezolano Hugo Chávez vino a la ciudad a visitarle y él no quiso reunirse con ningún ministro o con la reina).

De rojo a lila
Mientras Ken usó el Gran Consejo de Londres de 1981-86 para crear una suerte de contra-poder al gobierno, él se negó a hacer algo parecido con Blair. Más bien, Livingstone buscó tejer lazos con el laborismo hasta que al final él fue readmitido en el laborismo.

A pesar que inicialmente Blair vaticinó que Livingstone iba a ser un ‘desastre’ el primer ministro reconoció su error y abrió las puertas del partido al ‘rojo’ que él antes expulsó.

Al readmitir a Livingstone el “Nuevo Laborismo” evitaba hacer otro papelón en las elecciones municipales de Londres y, más bien, colocaba a Livingstone gente suya de confianza para que le rodee.

Ken mantuvo un radicalismo que se centró esencialmente en cuestiones de política exterior. El alcalde de Londres condenó a los gobiernos de EEUU o Israel como criminales de guerra y se siempre atacó duramente a Bush (incluso cuando el presidente norteamericana visitaba la capital inglesa). A la par de tildar a Bush como un peligro para la vida en el planeta Livingstone se convirtió en la autoridad europea importante más cercana a la “revolución bolivariana”. Ken ha sido y es un gran defensor del chavismo y también suele ser muy benevolente con Cuba.

No obstante, en cuestiones domésticas Livingstone no se distanció mucho del Nuevo Laborismo. No utilizó la alcaldía para agitar contra varias reformas liberalizantes de Blair. El incluso impulsó formas de privatización del transporte público y aún hoy la mayor parte del sistema de buses y trenes está bajo administración privada.

Las principales acciones que Ken tomó en la alcaldía se refieren al transporte público. El creó una zona de peaje por el cual todo auto que transitaba por el centro debía pagar una alta contribución. Con el llamado “Congestion Charge” él limitó el tráfico de carros en el contaminado centro y con el dinero acumulado amplió los servicios de buses.

El luego amplió dicha zona y hoy quiere elevar el peaje a £25 ($US 50). También desde el 4 de febrero se multa con £200 a todo vehículo grande que entre al gran Londres y sus motores emitan ciertas no bajas emisiones de gas carbónico.

Sus propuestas han chocado con la embajada de EEUU (quien se niega a pagar el peaje) y diversos sectores acomodados. La empresa Porshe le ha iniciado un juicio.

Pese a que en muchos sectores residenciales hay descontento con el “Congestion Charge” hay sectores conservadores que le felicitan por ello pues con ello se ha reducido la polución y se ha hecho que más londinenses se movilicen en bicicletas, metro, bus y tren.

Los pasajes en Londres son hoy muy caros (£2 en bus y el doble en el metro). Un turista latinoamericano puede pagar $US 8 por tomar el subterráneo de una estación a la otra, un precio que equivale muchas veces a pagar un taxi por un largo trecho en su propia ciudad natal. Ken ha creado una tarjeta electrónica (Oyster) que el que la usa tiene amplios descuentos y, gracias a una subvención venezolana, todos aquellos enfermos o padres solteros que reciben ayuda estatal pagan la cuarta parte del ticket del bus.

Estas medidas han sido cuestionadas por quienes creen que la libertades y la privacidad de cada persona quedan amenazadas por una tarjeta donde se queda marcada cada travesía que uno hace.

Livingstone ha intentado acercarse a las diversas etnias minoritarias que bien pueden sumar la mitad de la población. Si bien él ha propuesto una amnistía para los ilegales no ha alzado su voz contra las crecientes medidas anti-inmigratorias.

Ken ha incentivado varios carnavales y que Londres devenga en un centro multi-cultural, aunque muchos le han criticado su incondicional defensa que hizo del jefe policial Ian Blair quien quedó mal parado cuando una corte condenase y multase a la policía metropolitana por el asesinato del brasilero Jean Charles de Meneses el 22 de julio del 2005 bajo falsas acusaciones de ser un terrorista de Al Qaeda.

El tabloide de Londres (“Evening Standard”) y otros medios de la derecha constantemente buscan enlodarlo con acusaciones morales o con destapes. La izquierda y los verdes también se le han decantado pues le acusan de adaptarse a los grandes negocios y al gobierno.

El propio Ken sufre el desgaste del gobierno laborista. Paradójicamente cuando en el 2000 corrió solo contra el aparato de Blair es cuando él fue más popular. Hoy, el descrédito de Gordon Brown podría arrastrarle.

El mismo domingo 16 de Marzo en que los socialistas ganaban las elecciones municipales al otro lado del Canal de la Mancha, se publicaba en Inglaterra una encuesta según la cual los laboristas estaban en el porcentaje más bajo del último cuarto de siglo (a 16 puntos por debajo de los conservadores).

Si Livingstone se distanciara de Brown tal vez podría reclamar cierto espacio propio, pero él teme hacerlo a fin de no quebrar todo el tejido que él ha hecho para re-amistarse con su viejo partido. Al final él podría perder soga y cabra: no ser re-electo en la alcaldía y perder su peso dentro del laborismo.

Mientras tanto los conservadores sienten que navegan con el viento en su favor y creen que aumentarán su mayoría de asambleístas y que incluso pudiesen destronar a Ken.

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