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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Dónde esta la España que va bien?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 28 de marzo de 2008, 01:33 h (CET)
Qué curioso que ningún periódico, de los que habitualmente le bailan el agua al señor Zapatero, quiera profundizar en lo que está sucediendo en España desde que han repetido mandato los socialistas por una legislatura más. Las promesas que nos llegaban como cantos de sirena, aquellas dulces melodías que tuvo que escuchar Ulises amarrado al palo de su embarcación para no ceder ante su hechizo, no parece que a los ciudadanos que cedieron ante ellas y votaron al PSOE hayan tenido, y ya estamos a finales de marzo, el efecto que nos prometieron de que desaparecerían, como por encanto las dificultades económicas que venían anunciando aquellos “antipatriotas” que tanto estigmatizaba el señor Zapatero. ¿Dónde está el señor Solbes, aquel que no veía crisis por ninguna parte? ¿Dónde la Vice de la Vogue, que tachaba de alarmistas a los del PP por advertir de la que se avecinaba? Perdidos en la nada.

Pero, como somos muchos los que nos acordamos de lo que prometieron los socialistas para conseguir votos, no vamos a dejar de insistir sobre el tema, para recordatorio de los ingenuos que se creyeron las mentiras del anterior Ejecutivo y como castigo para los faranduleros, “progres” y demás fanáticos de ZP, que confiaron temerariamente en su jefe de filas y ahora se verán obligados a torcer la cerviz y tragar quina. Empecemos con lo que le ha ocurrido a la cesta de la compra en el pasado mes de febrero que, contradiciendo a aquellos optimistas, ha subido la friolera de un 8,3%, pongamos un ejemplo: el arroz que en marzo del 2007 subió un 0,3% en enero del 2008 ha sufrido un incremento de un 8,7% y en febrero un 11% ; y también la mayoría de los restantes artículos, como la carne que en marzo del 2007 subió un 1% , en enero pasado subió un 8,2% y, en febrero, un porcentaje superior al 6%. Pero, por si no bastara este ataque directo a los bolsillos de la ciudadanía, ahora nos encontramos en que aquello que se nos predicaba de que “España va bien” o lo de que “ no habría crisis económica en España” o aquel otro placebo respecto a que “España está preparada para afrontar la crisis mejor que ninguna otra nación” ; se ha quedado en agua de borrajas y, hoy en día, nos encontramos ante un Banco de España preocupado por las consecuencias de la crisis del sector inmobiliario, que ya empieza a advertir a las cajas y a los bancos de que se anden con cuidado con las operaciones que concierten con dicho sector, llegándose, en algunos casos, a que se deba consultar previamente a la entidad antes de concertar determinadas operaciones.

Contrariamente a lo que ha ocurrido con bancos extranjeros, nuestro Banco de España, bajo la dirección del señor Fernández Ordóñez, se mostró parco en declaraciones durante el periodo pre-electoral y, desde las elecciones, ha permanecido poco activo hasta que las aguas de las suspensiones de pagos y los ajustes económicos les están llegando al cuello y ahora se ha visto obligado a manifestarse para evitar que el berenjenal económico les superase. Y es que, por mucho que se haya querido ocultar, minimizar o camuflar el hecho incuestionable de que, el tema hipotecario, está causando graves quebrantos en las inmobiliarias, constructoras y, en especial, en las economías de los españoles, hoy en día es incuestionable. Estudios recientes elaborados por la Agencia Negociadora de Productos Bancarios, según un informe publicado por Libertad Digital, nos demuestran hasta que punto la situación de los que tienen hipotecas se está deteriorando. Al parecer tres de cuatro familias (un 76% de los hogares) deben dedicar más de un 40% del sueldo a pagar sus hipotecas o las tarjetas de crédito.

Pero no acaban aquí los problemas de los ciudadanos, porque se ha constatado que un 78% de los hogares españoles tiene que afrontar tres o más créditos frente al 52% que antes se veía en esta situación. Todo ello ha motivado que las familias, ante la imposibilidad de hacer frente a tantos gastos, se hayan visto obligadas a reunificar créditos lo que comporta, como es sabido, un encarecimiento de los mismos; si bien tienen la pírrica ventaja de que les permite ampliar el plazo de los pagos. Todo ello nos lleva a la conclusión de que la etapa de bonanza económica, de la que hemos disfrutado durante hace bastantes años, ha llevado a muchos españoles a vivir por sobre sus posibilidades fiando de créditos, préstamos e hipotecas y confiando en que todo seguiría igual; sin adoptar las más imprescindibles salvaguardas en previsión de que se pudiera producir un evento como el que en la actualidad estamos padeciendo.

Pero esta inconsciencia es ya vicio común entre los españoles y, si no, no tienen ustedes más que echar un vistazo atrás, a lo que ha ocurrido en la pasada Semana Santa. Cientos de miles de personas que se han ido de vacaciones como si tal cosa, gastando lo que podían y lo que no podían, pagando a plazos sus desplazamientos y tirando de tarjetas de crédito como si estuviéramos viviendo en el país de Jauja y la crisis fuera simplemente un peligro lejano que nunca nos va a afectar. Vean ustedes lo que pienso, a la vista del comportamiento de los españoles, al menos de una gran parte de ellos, ante una situación como la que actualmente estamos viviendo. Es evidente que la gran culpa de los socialistas, lo que se les va a demandar si, como es probable, entramos en un periodo de recesión, va a ser que no han sabido o no han querido, por interés partidista y egoísmo personal de sus dirigentes; informar debidamente al pueblo de que la vida no consiste únicamente en divertirse, pasarlo bien, entregarse al ocio y a toda clase de placeres, sino que lo básico de una nación que desea medrar y descollar entre las demás es la preparación, la educación, el esfuerzo, el trabajo y la excelencia porque, sin ellos, nadie puede pretender vivir en el bienestar y la justicia social. Y es que, señores, como decía J.Pietro: “la vida no se gana… se defiende”.

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