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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Yo no hago corazón

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 24 de marzo de 2008, 02:45 h (CET)
¿Ustedes saben lo qué es prensa del corazón?, ignoro su respuesta pero si tengo datos para informarles por mi propia experiencia periodística. Trabajar como periodista es complejo o tan agradable y reconfortante como hacerlo de conductor de autobús, monja budista, modista, ascensorista de unos grandes almacenes o pediatra por no alargarme en la lista de profesiones. Vamos a ver, ser periodista significa, en la mayoría de las veces o mayormente como suele decir Fiti en Los Serrano, tener una gran vocación desde la más tierna adolescencia luego la vida se encarga de hacer el resto o bien el destino de cada uno o bien a cada uno le toca lo que le toca, en ese tema concreto de dónde te lleva la vida nunca lo he tenido claro después de treinta años ejerciendo esta profesión.

Lo mas apreciado en los inicios de la vocación es poder trabajar en el oficio y poder tirar p’adelante. En ese primer tramo cualquier zancadilla o humillación es posible pero carece de importancia “cae dentro del aprendizaje de la labor tan difícil y compleja en la que te has iniciado” me dijeron muchos-as en aquellos tiempos. Por lo tanto trabajar a destajo y a precios mínimos era lo más natural, no tener días libres lo más usual. Y hacías lo que podías, nunca lo que deseabas o lo que deseaban los demás. En esto del periodismo he vivido diversas modas, cuando iba a la Facultad la mayoría de estudiantes lo hacían con la ilusión de ser como Miguel de la Quadra Salcedo, desde luego nadie más consiguió ser Miguel, de la Quadra Salcedo sólo hubo uno. La lectura que cabía hacerse de ese deseo era que la mayoría querían disfrutar de las mieles del fervor televisivo y de la popularidad. Yo nunca desee ser Miguel de la Quadra, lo tenía mal, quería sencillamente ser periodista, sin más. La vendedora de pescado del mercado de mi pueblo me decía que le gustaban las entrevistas que en esos momentos hacia “es que tú siempre preguntas a los personajes lo que yo quiero saber de ellos”, un halago, ya ven, pero todo va como va y las entrevistas nunca son para toda la vida, ni los reportajes reivindicativos ni tan sólo los diarios en donde ejerces como redactora existen siempre, ni los programas de TV donde haces de guionista, de coordinadora, productora o subdirectora, todo tiene un principio y un final, no es como trabajar en La Caixa y tener un horario y unas mensualidades fijas, aquí, la mayoría de las veces, nunca se sabe lo que se va a ganar y es posible que jamás se pueda pagar una hipoteca, y casi siempre llegar a fin de mes es largo y muy complicado.

Desde hace más o menos quince años en eso de la llamada “prensa del corazón” todo el mundo tiene su postura, su forma de ver, sus opiniones y lógicamente todas las posturas son aceptables y ampliamente oídas y ¿por qué no? padecidas. Y hoy voy a hacerles partícipes de este camino llamado “glamoroso”, me siento dadivosa, a fin de cuentas algunos de ustedes también se hacen muchas preguntas e incluso el que yo les de datos quizás les servirá para ver la TV y leer los semanarios con otros ojos, tampoco es mi intención dar una clase de nada, es sólo recordarles que siempre tienen el mando a su alcance. Empecé a trabajar en la llamada “prensa del corazón” en el semanario Lecturas cuando un día haciendo una entrevista a Carmen Sevilla en la fiesta mayor de Matadepera para el diario El Correo Catalán el fotógrafo de la revista me propuso que después de publicarla en el diario la vendiera a Lecturas. Y así fue. Vinieron montones y montones de reportajes y la frase de la que más periodismo he aprendido es: “Los personajes son seres humanos que hay que cuidar, escuchar y hablar de ellos cuando son noticia. Te diré más, para nosotros que un cantante grabe un disco no es noticia, lo es si participa en la carrera ciclista a España, si se casa por segunda vez o si quiere ser cura franciscano”, me lo dijo Julio Bou el director que entonces estaba al mando del semanario, y añadió algo mucho más concluyente: “Para que te quede claro, nuestros personajes nos interesan cuando es el momento, ¿verdad que tú comes sandía cuando es la época?, pues lo mismo”. Además me aseguró: “Teresa Berengueras es demasiado largo, se gasta mucha energía, voy a llamarte Terebere”. Nunca olvidé lo que me dijo y he funcionado años con esos parámetros, pero desde hace siete u ocho años estos consejos ya no sirven, especialmente en televisión. Las personas, en algunos programas televisivos, no son seres humanos y cualquier hecho es noticia y cualquier personaje puede ser interesante si se deja desmenuzar. Empecé en televisión haciendo de guionista, coordinadora, productora, subdirectora, hasta el momento en que sin haber más trabajos de este tipo me ofrecieron ir a la sala de estar de Mari Pau Huguet en TV3, allí seguí haciendo periodismo de “sociedad” pues ellos no hacían corazón. Durante años pasé de programa en programa con un sueldo “según el presupuesto del programa” y viviendo ajenos al “share”. A partir de ahí fui una periodista que “hace corazón” y ahí sigo para todo el mundo. Durante estos años he escuchado muchas frases que no creía correctas ni se ajustaban a la realidad, pero hay que comer.

Las vivencias a lo largo de los años son muchas y variadas. Una vez en que fui a solicitar trabajo la segunda de a bordo de Julia Otero me dijo por teléfono:”nosotros no hacemos tu periodismo”, desventajas de que la encasillen a una sin conocerla ni leer su “currículo”. Otra vez al entrar en el plató de Canal-9 el público de Tómbola me recibió con gritos de: “A por ellos Terebere” y me sentí como Rosell Crowe en “Gladiador”. Otras veces estás en directo y llegan órdenes a través del pinganillo que te dicen: “ahora te callas, ahora le pegas la bronca…” o bien te contratan para uno o dos programas con el fin de que seas dura y hundas a una pobre “friqui” y así conseguir el “share” anhelado por la dirección para poder seguir con el programa y sus ingresos publicitarios. Durante el transcurso de un programa he tenido que escuchar a la presentadora del mismo atribuirme un romance, totalmente inexistente, con uno de mis compañeros de plató e incluso decir que iba a ser madre, todo ello en directo, todo ello mentira y todo ello sin mi consentimiento. Es televisión y a los directivos de los programas, de las productoras y de las cadenas tan sólo les importa el “share”, el resto, es decir las personas, no cuentan para nada.

Podría explicar más, mucho más, pero lo mas impactante es la postura de muchos colegas recién llegados que mirando por encima del hombro te sueltan aquello de: “yo no hago corazón” pero al día siguiente les sigues y les ves en el programa de turno haciendo algo a lo que ellos llaman “glamour” y que no es otra cosa que lo que desde hace tiempo se viene conociendo bajo el epígrafe de “corazón” pues hablan, por ejemplo, de los hijos de la baronesa Thyssen y sus joyas y su ritmo de vida. Recientemente en el programa “Sin ir más lejos” de Aragón Televisión me dijeron si quería colaborar en la sección de sociedad porque ellos no “hacen corazón” y claro fui a hacer sociedad aunque luego sorprendentemente también se hablaba de la boda de Borja Thyssen y repasábamos las revistas del “colorín”, ya lo ven nosotros en Aragón tampoco hacíamos corazón, era sociedad, el que no se consuela es porque no quiere. Dentro de poco la modelo Martina Klein va a presentar un programa en la Sexta llamado “Celebritys” y se ha afanado a explicar que no van a hacer corazón que lo suyo va a ser “glamour” internacional, o sea un corazón que habla en inglés, y no nos perdamos otro programa de la Sexta en el que una chica rubia y dos muchachos demuestran su alto grado de imaginación, poco por cierto, dedicándose a copiar con mofa y burla los programas de la víscera de otras cadenas, ya saben es esa cosa llamada “Sé lo que hicisteis” que ahora con la desaparición de “El Tomate”,que les servía para muchas ensaladas, andan tristes y cabizbajos. Esto es tan sólo una muestra de lo que sucede en muchos programas televisivos donde los periodistas hemos sido arrinconados por toda una pléyade de “friquis” provenientes de esa nada que son los “realitys”. Alguien ha dicho que estamos en una época en que en televisión, donde todo vale, las putas hacen de periodistas y las periodistas tendremos que ir buscándonos una esquina donde trabajar. Menos mal que a los profesionales siempre nos quedará la prensa escrita.

“Glamour,”, sociedad, corazón, periodismo, ¿dónde está la diferencia? Pues miren a mi me parece que la diferencia está en hacerlo bien hecho ¿y cómo es eso?, esa es otra cuestión. Pero se lo juro, para mí no es necesario que el mejor programa sea aquel que tenga mayor share, lo que pasa es que el que consiga mayor share estará en la pantalla mientras ustedes con el mando lo elijan y los que trabajen en él es posible que puedan llegar a fin de mes, si no es así iniciarán la rueda de buscar trabajo cada minuto de su vida, como si les fuera la misma en ello. Yo no hago corazón. ¿Yo no hago corazón?

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