Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Galaxias internas

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 24 de marzo de 2008, 02:45 h (CET)
No niego los misterios fascinantes del Cosmos inmenso, con sus estrellas, galaxias, magnetismos, sombras y silencios. Con un lento goteo, nos acercan al conocimiento de sus realidades, accedemos a ciertas maravillas y discurrimos sobre simbolismos de complicadas interpretaciones. Eso sí, nos abruman las enormes incógnitas a las que aún nos vemos abocados. Grandiosas cuestiones, quizá irresolubles por sus esencias. Pues bien, si éramos pocos, no son los únicos MISTERIOS, estos nos asaltan por otras latitudes. De tanto observar las galaxias del espacio, de tan ensimismados mirando al firmamento, pienso que tenemos en un cierto olvido a otras galaxias, no menos importantes, pero esquivas y rebeldes, en el interior de las personas. ¿Pequeñitas por su cabida dentro de una persona? No estoy de acuerdo.

Convendrán conmigo que las dimensiones se modifican hasta extremos increíbles, dependen de muchos factores. ¿Cómo las mediremos? ¿Por su profundidad? ¿Grado de misterio? ¿Repercusiones? Si acaso habláramos de materias oscuras indetectables, agujeros donde desaparezcan ideas o criterios, fundamentos inaccesibles, ¿En qué tipo de galaxias son más frecuentes? ¡Qué lío de dimensiones! ¿Hay alguien capaz de calibrar con fundamento esos fenómenos interiores? Yo lo dejaría en que ambas orientaciones, internas y externas, ofrecen entidades complejas, cuyas mediciones corresponden quizá a otros mundos, a otras formas de medir. Por lo menos, muy alejadas de nosotros. ¿O no? Echemos hoy una miradita a esos patios interiores, sólo una fugaz mirada, a la ligera.

Puestos en la consideración de dimensiones extrañas, insondables, cargadas de mitos y leyendas; comienzo con la que denomino galaxia ABISMAL. La intuiremos con una simple mirada hacia nuestros interiores. Digo bien, no pasaremos de la simple intuición, por mucho empeño que pongamos en delimitarla. Y como es evidente, cada individuo dispondrá de las suya propia, o más de una ¿Quién sabe?, con toda la profundidad posible. Hablamos del interior más intrincado de nuestra personalidad, peculiar e intransferible. Se intuye ese hálito que luego nos permitirá hilar los pensamientos, y alcanza a los sentimientos. ¿En qué consiste esa fibra de contacto? La sima es demasiado profunda. Sin embargo, en lo referente a su existencia, no hay resquicios para la duda, cada humano es una demostración impepinable. Esa profundidad abisal es real. Todo un campo abierto a cuántas exploraciones creamos oportunas, mas con ese tufillo de inalcanzable, percibido por todos.

Con el regusto de una cierta paradoja, percibiremos el chocante contrapunto de la galaxia AMBIENTAL. No me refiero a las cosas de los alrededores, vaya eso por delante. Sigo centrado en las galaxias interiores, con sus funcionamientos y las numerosas preguntas que susciten. Este conjunto de sensaciones, denominadas como ambientales, apuntan a los movimientos personales que intentan su conexión con la realidad del exterior, con relaciones de mayor o menor intensidad. Brevemente, qué y cómo captamos esas realidades ajenas de los entornos; qué y cómo reaccionamos, lanzando determinadas emisiones hacia el exterior. ¿Cuál es el proceso de la persona que elabora esos discernimientos? No es tan sencillo como pudiera parecer, es evidente la complejidad de dicha comprensión. Se nos escapa. De lo percibido, ¿Qué es lo que llega a los nucleos íntimos del abismo personal? ¿Qué, eso que intentamos transmitir, realmente? Una cosa es vivir, sin pensar demasiado, tocar y sentir a las personas y las cosas sin mayores planteamientos. Pero, pero eso no es óbice para que aquellas profundidades mencionadas nos tengan registrados en sus entramados y nos comuniquen alguna que otra señal. La manera como contactamos con todo lo circundante y las repercusiones consiguientes, suponen un fondo mágico a desentrañar.

Fijado ese interior y esa observación de lo externo, nos damos cuenta de la emergencia de otro universo, con múltiples y variadas perspectivas, me refiero a la galaxia METAFÓRICA. Se basa en un recurso menesteroso. Ante la impotencia para el dominio de aquel abismo personal y la incapacidad para enseñorearnos del entorno; recurrimos a trucos y representaciones para la simulación de unas realidades que se nos escapan. Como una suerte de alquimia, pretendemos construir unas imágenes, unos símbolos, que nos sirvan de agarradero. Los psicoanalistas llamaban a esta zona, el tercer espacio; de alguna manera, como una sala de mapas, donde trazaríamos los esquemas para circular con algún sentido. Para la ordenación de lo inexplicable, entra en juego la imaginación, creando el “fenómeno emergente”, la nueva realidad de las interpretaciones personales. Algo grandioso se genera en ese mundo, en esa alquimia humana de inquietudes y penurias. Pero, irremediablemente, asoman los peligros a los que nos pueden conducir esas fantasías. La trascendencia de estas metáforas, está en sus repercusiones; según las actuaciones y secuelas que provocaran. ¿Hasta qué punto mantenemos alguna autonomía en esos niveles?¿Cuáles son los accesos asequibles? ¿Cuáles, las varas para calibrar cualidades o deslices?

No iríamos más allá de una mera teoría, en el caso de quedarnos entre las elucubraciones anteriores, fantasmagóricas representaciones, con sus disquisiciones dialécticas. ¡Ah! Más aún nos queda otra galaxia apasionante, la que llamaríamos ESPIRAL; vamos a detenernos en su consistencia. Como resume Ann Beldford, esta serie de comentarios previos adquieren un nuevo sentido, pudiéramos colegir como su verdadero sentido, a la sombra de un “cuarto espacio”. Este vendría marcado por la manera como el triángulo anterior –Núcleo, contactos, representaciones-, posibilite las experiencias vitales de cada individuo. Esta siempre será una labor imperfecta e inacabada. De ahí, el concepto progresivo de la espiral, paso a paso, dando muchas vueltas, vamos enriqueciendo el papel de unas vidas. Aquí, la trascendencia es inmensa, por que si somos influenciables; nuestras fantasías metafóricas, también derivan en acciones capaces de provocar cambios personales, sobre los demás, e incluso, sobre ese entorno al que quizá no hayamos comprendido de forma adecuada. Es una espiral creativa, que nos abre posibilidades y nos hace responsables. ¿De qué? ¿Con qué alcance? ¿O todo está marcado en los mencionados arcanos del destino? ¿Por aquellos ocultamientos galácticos?

Al final, unos patios interiores apasionantes, con ropa limpia, con trapos sucios, con unos mundos fascinantes de los que no gozamos de precedentes, y quien sabe si derivaciones posteriores. ¡Eso, de cada persona! Si incluyéramos conexiones con otras personas o con el conjunto de todos, esa gran maraña se agrandaría hasta lo inverosímil.

Nos va en ello la vida entera. La salud y enfermedades, si de dolencias hablamos. La violencia, si incluimos esos desbordamientos de hombres y mujeres. La política, si pretenden olvidarse de estas galaxias interiores. El sentido común, si admitimos que algo puede ser común. En fin, lucharemos por una sensibilidad que quizá sea también pura metáfora.

Noticias relacionadas

Platón y el conocimiento

En la actualidad se sabe que la vitamina D interviene en variados procesos fisiológicos del organismo, tanto metabólicos como endocrinos e inmunológicos e incluso, estudios observacionales, sugieren una posible relación de la deficiencia de vitamina D con el desarrollo de algunos tumores.

A contracorriente

Lo que has de reprochar, antes de hacerlo a otro, corrígete a ti mismo por si acaso

Me quedo con Houellebecq

Neorreaccionario, xenófobo, misógino, islamófobo, neofascista, adicto al sexo… Un deshecho de virtudes que adjetivan a uno de los escritores más vendidos de Francia: Michel Houellebecq

Ternura

En los tiempos históricos e histéricos que vivimos, se me hace “raro” escribir sobre la ternura

El sermón final de San Óscar Romero sigue resonando en la actualidad

Ante una orden de matar que dé un hombre debe prevalecer la ley de Dios que dice ‘No matarás
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris